Alienación parental: “¿a quién quieres más…?”

Síndrome de Alienación parental (SAP) – “Mi hijo no me quiere ver, mi hijo me rechaza” – Por Amalia Galán – Abogada – Directora de la Asesoría Jurídica Online de jupsin.com

  • El proceso de separación o divorcio, en mayor o menor medida, es una situación complicada para todos los miembros de un núcleo familiar.
  • Existen múltiples y complejas situaciones, aunque en este caso, nos referimos a una en concreto: El Síndrome de Alineación Parental (SAP).
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¿Qué es el síndrome de alienación parental?

El psiquiatra Richard Gardner acuñó, en 1985, el término de Síndrome de Alienación Parental para describir un conjunto de comportamientos distintivos por niños que supuestamente han sido manipulados psicológicamente para mostrar miedos injustificados, falta de respeto o cierta hostilidad hacia sus progenitores u otros miembros de la familia.

A pesar de que este síndrome no está catalogado como una enfermedad mental por la OMS, sí se considera como una forma de maltrato infantil con graves consecuencias psicológicas en los menores. Así ha sido reconocido por la jurisprudencia de 16 de octubre de 2006 o la sentencia de la Audiencia Provincial de Murcia (Sección 1ª) de 16 de octubre de 2006, entre muchas otras.

La Alienación Parental implica comportamientos dirigidos a impedir, obstaculizar o destruir los vínculos del niño con el otro progenitor

El Síndrome de Alienación Parental surge habitualmente en un contexto en el que un menor esta siendo mediatizado o manipulado por la influencia negativa que uno de los padres, consciente o inconscientemente, ejerce sobre él.

Estas influencias pueden llevarse a cabo mediante comportamientos o acciones, que están dirigidos a impedir, obstaculizar o destruir los vínculos del niño con el otro progenitor.

El niño en esta situación se ve obligado a elegir entre el padre o la madre. Estos mensajes negativos hacia la otra parte, generan una influencia subjetiva en la que el menor siente que al querer a uno, traiciona al otro.

Amalia Galán: “El Síndrome de Alienación Parental surge habitualmente en un contexto en el que un menor esta siendo mediatizado o manipulado por la influencia negativa que uno de los padres”. consciente o inconscientemente, ejerce sobre él.

¿Por qué ocurre esto?

Parece que, a principios de los años 80, había más madres alienadoras que padres. Aunque éstos pudieran intentarlo, no tenían tanto éxito ya que por lo general la custodia solía caer del lado de la madre.

En la actualidad, esta proporción ha cambiado radicalmente. Cuando aparecen las falsas acusaciones de abuso en las manifestaciones más graves de Síndrome de Alienación Parental (SAP), tanto madres como padres aparecen como responsables de ellas.

La venganza es una de las razones más comunes que los progenitores pueden tener a la hora de iniciar un comportamiento alienador

La venganza es una de las razones más comunes que los progenitores pueden tener a la hora de iniciar un comportamiento alienador, ya que para algunos ésta sería la única opción para curar las heridas dejadas por el divorcio, separación o ruptura de la pareja.

Si además aparece el factor de la infidelidad o si son pronto reemplazados por una nueva pareja, el SAP tiene más posibilidades de aparecer.

En el proceso de ruptura en la pareja, los niños pueden experimentar factores emocionales que favorecen el desarrollo de este síndrome, existiendo diferencias en la vulnerabilidad de unos u otros a tal programación.

También tenemos factores del contexto que favorecen el desarrollo de SAP como puede ser la cantidad de tiempo pasada con el progenitor amado sin ver al visitador, o la existencia de un hermano que sirve de modelo al rechazo para el resto de la familia.

Amalia Galán: “En el proceso de ruptura en la pareja, los niños pueden experimentar factores emocionales que favorecen el desarrollo de Síndrome de Alienación Parental (SAP)”.

Mecanismos de defensa

El inicio de una nueva relación de los progenitores pone en marcha la lucha por conseguir la custodia de los hijos

El inicio de una nueva relación por parte de cualquiera de los progenitores pone en marcha la lucha por conseguir la custodia de los hijos.

Estas reacciones pueden ser debidas a los celos y al pensamiento interno de que había alguna posibilidad de reconciliación, por lo que el nuevo matrimonio puede afectar a todos estos sentimientos, poniendo en marcha una amplia gama de mecanismos de defensa.

En el caso de un nuevo matrimonio, un niño puede unirse a la campaña de denigración por varias razones:

  • Puede verse afectado por la presión del grupo a cambio de alinearse con la nueva familia
  • Puede estar intentando reducir los conflictos internos que experimenta como resultado del nuevo matrimonio y que pueden estar relacionados con conflictos de lealtad o con la dificultad para aceptar el matrimonio y al padrastro o la madrastra.

El Síndrome de Alienación Parental existe y puede hacer que el progenitor que lo provoca pierda la custodia del menor a favor del otro

En familias con un historial de conductas inapropiadas, el SAP representaría simplemente una continuación de los patrones desadaptativos que se iniciaron con anterioridad al divorcio o separación, durante este proceso o incluso en casos en los que los progenitores no están casados.

El Síndrome de Alienación Parental existe y puede hacer que el progenitor que lo provoca pierda la custodia del menor a favor del otro.

Entre las circunstancias que se tienen en cuenta a la hora de atribuir la guarda y custodia de los menores a uno de los progenitores, destaca la comprobación de quién es el progenitor que mejor asegura el mantenimiento pacifico de las relaciones de los menores con el que no ostenta la custodia.



¿Cómo detectarlo?

Las motivaciones del menor para entrar en esta dinámica pueden ser varias, como la necesidad de apego a uno de sus progenitores, el miedo a sentirse solo o el intento de agradar al progenitor con el que conviven para asegurarse una relación y evitar una nueva pérdida.

Dependiendo de la severidad del SAP un niño puede exhibir todos o unos cuantos de los siguientes comportamientos:

  • Existencia de una campaña de denigración, en la cual el niño continuamente manifiesta su odio al progenitor ausente. Se manifiesta verbalmente y en los actos.

  • El niño justifica la alienación con recuerdos de pequeños altercados experimentados con el progenitor rechazado, racionalizaciones absurdas para despreciar al progenitor “alienado”.

  • Pérdida de la ambivalencia que caracteriza las relaciones humanas sanas. En los niños se manifiesta en que no pueden ver nada bueno en el progenitor alienado, y nada maloen el progenitor amado. Este comportamiento provoca que desde fuera parece que es el menor el que de forma independiente decide rechazar al progenitor.

  • Se produce un apoyo automático del hijo hacia el progenitor amado. El menor apoyará al 100% lo postulado o lo comentado por el progenitor amado, incluso en situaciones en las que la evidencia contraria mantendrá su adhesión al criterio del progenitor programador.

  • Existe una casi completa ausencia de culpa hacia los sentimientos del progenitor rechazado. No existe gratitud por sus regalos, favores o apoyos.

  • Aparecen situaciones en las que el menor parece haber aprendido la forma de actuar o hablar del progenitor amado y que incluye frases idénticas a las vertidas por este. Por ejemplo, las afirmaciones del niño reflejan temas y terminologías propias del progenitor alienador (amado), el hijo cuenta hechos que manifiestamente no ha vivido él o que ha escuchado contar.

  • Por último, aparece una extensión del odio a la familia del progenitor rechazado y/o a los amigos del progenitor rechazado.

El progenitor alienado o rechazado ha recibido menos atención y es peor comprendido por todos los autores. Algunos autores le dibujan como pasivo o le responsabilizan por abandono, negligencia o infidelidad.

El progenitor alienado está confuso y se siente culpable, la mayoría se reconoce como víctima

El progenitor alienado está confuso y se siente culpable, la mayoría se reconoce como víctima, está muy frustrado por su impotencia ante la manipulación y haga lo que haga no puede vencer, si lucha es un acosador y si se retira es un negligente.

Otro factor importante que aparece en estas tramas familiares son los abuelos alienadores, que han sido también objeto de periciales en nuestro país, lo que demuestra que el SAP puede ser intergeneracional.



Esta situación, tiene solución

  • En primer lugar, debemos identificar la causa especifica e intentar buscar la colaboración del otro progenitor para actuar como equipo y fijar unos principios claros de la educación familiar. En ocasiones será necesaria la ayuda de un mediador familiar ya que, gracias a su conocimiento y experiencia, estos ayudan a los padres a mejorar la comunicación influyendo de manera positiva en las relaciones y conflictos en la familia.

  • Consultar el caso con un psicólogo infanto-juvenil es otra opción. Como expertos en la materia, analizan la situación de forma personalizada, indicando a los padres las pautas adecuadas para actuar en este contexto.

  • Desde el punto de vista de la custodia, debes consultar con un abogado experto en la materia. El abogado te podrá informar sobre cuales son tus derechos y obligaciones en esta circunstancia y que vías legales puedes emprender para solucionar este conflicto.

La felicidad en los hijos es directamente proporcional a la de sus progenitores

Como abogada especializada en esta materia creo que debemos concienciarnos de que es un derecho fundamental del niño  poder mantener relaciones estrechas de afecto con sus dos progenitores, de forma que si las conductas de uno de ellos tienden a dificultar o impedir tales relaciones, pueden derivar en una verdadera y real enfermedad mental, el Síndrome de Alienación Parental (SAP).

En este sentido, esta situación debe ser objeto de especial atención por los tribunales, para facilitar la recuperación de la situación emocional de los menores.


  • Estas circunstancias producen mucho sufrimiento. Por este motivo, es importante cuidar de uno mismo. La felicidad en los hijos es directamente proporcional a la de sus progenitores. Reflexionar sobre la situación con familiares, amigos o personas de alta estima, será un fuerte apoyo emocional.


En los conflictos familiares prevalece el interés del menor

En los conflictos familiares el interés superior que hay que tutelar es el de los hijos menores, no el de los padres ni el de las madres. Este interés exige el deber de salvaguardar las relaciones familiares, y más concretamente las paternofiliales, más allá y al margen de la ruptura como pareja de los padres.

En los conflictos familiares el interés superior que hay que tutelar es el de los hijos menores, no el de los padres ni el de las madres

La prioridad del interés del menor en las relaciones paternofiliales es patente en el Derecho positivo y, en particular, en el artículo 154 del Código Civil, que señala que la patria potestad “se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a su integridad física y psicológica” y es obligación de los progenitores fomentar y favorecer la relación de los hijos con el otro progenitor.

En un proceso de separación, divorcio o incluso en un momento complicado que atraviesa una pareja, existen aspectos que los niños no deben conocer, suelen ser detalles asociados a la propia ruptura de la pareja.

A veces las parejas olvidan que a pesar de la ruptura que exista entre ellos, el vinculo como padres sigue vivo y perder de vista esta perspectiva es lo que provoca la existencia de este síndrome.



PERFIL DEL AUTOR

Amalia Galán

Abogada especializada en Derecho Civil, Penal y de Familia. Licenciada por la Universidad Autónoma de Madrid y colegiada ejerciente. Profesional implicada en el mundo de la familia y su entorno, prestando atención jurídica con implicación profesional en la defensa de menores, víctimas de violencia de género y violencia doméstica.


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