¿Qué ocurre cuando el paciente de un daño cerebral no es consciente de sus secuelas? ¿Qué es la anosognosia y la heminegligencia? ¿Cuál es el mejor tratamiento?
Buscamos respuestas con la especialista Marta Teijeiro, neuropsicóloga de la Unidad de Neurorrehabilitación del Hospital Quirónsalud Miguel Domínguez.
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¿Qué ocurre cuando no eres consciente de las secuelas de un daño cerebral?
La anosognosia es una patología clínica por la que el paciente no tiene conciencia de las secuelas del daño cerebral que, en casos severos, puede ser muy incapacitante
La intervención coordinada de diferentes especialidades se ha convertido en un pilar fundamental en el tratamiento de trastornos neuropsicológicos complejos como la anosognosia y la heminegligencia tras un daño cerebral.
«Conseguimos que el paciente tenga conciencia del problema y mejoramos significativamente su calidad de vida», explica Marta Teijeiro, neuropsicóloga de la Unidad de Neurorrehabilitación del Hospital Quirónsalud Miguel Domínguez.

Secuela invisible del daño cerebral
La anosognosia, conocida como la secuela invisible del daño cerebral, es un fenómeno clínico que se produce, en un elevado número de casos, en pacientes que han sufrido un ictus en el hemisferio derecho del cerebro.
Los pacientes «no reconocen las secuelas asociadas al daño cerebral y, en los casos más severos, pueden ser altamente incapacitantes y muy frustrantes para sus familias», describe la neuropsicóloga.
Uno de los aspectos más complejos es la falta de conciencia de los pacientes. «No son capaces de reconocer las dificultades cognitivas, motoras y emocionales, ni tampoco el impacto que estas tienen en su nivel de independencia y autonomía» para realizar sus actividades diarias, explica la especialista.
«Todo esto provoca que no se involucren correctamente en el tratamiento y que se dificulte su recuperación» añade Teijeiro.

Heminegligencia izquierda
Otra de las complicaciones de esta patología es que, en un elevado número de casos, suele coexistir con la heminegligencia izquierda, lo que impide que el paciente atienda o responda a los estímulos presentados en el campo visual contrario al de la lesión cerebral.
De modo que «se dejan la mitad de la comida en el plato (la del lado izquierdo), la mitad izquierda de la cara sin afeitar o sin lavar e incluso llegan a omitir señales situadas a su izquierda como un semáforo o un paso de peatones».

Tratamiento complejo de la anosognosia
El tratamiento de la anosognosia combina herramientas como:
- la psicoeducación,
- el feedback controlado,
- la realización de tareas estructuradas
- y la intervención psicoterapéutica, siempre teniendo en cuenta el estado emocional del paciente.
«Es fundamental adaptar la intervención a la individualidad de cada persona, evitando confrontaciones que puedan afectar negativamente a su estado anímico», señala la especialista.
En 20 años de actividad, la Unidad de Neurorrehabilitación del Hospital Quirónsalud Miguel Domínguez ha desarrollado un enfoque multidisciplinar en el que integra las áreas de la neuropsicología, la fisioterapia, la terapia ocupacional y la logopedia, facilitando una atención personalizada y adaptada a cada caso.
«El éxito de la intervención radica en la sinergia y la colaboración directa del equipo médico y rehabilitador, con el objetivo de que el paciente consiga la mayor autonomía en sus actividades de la vida diaria», explica Marta Teijeiro.
Impacto en pacientes y familias
La anosognosia y la heminegligencia no solo afectan al paciente, sino también a su entorno más cercano.
La falta de conciencia del problema genera incomprensión y frustración en familiares y cuidadores.
«Esto hace imprescindible la intervención terapéutica individualizada y el acompañamiento por parte del equipo rehabilitador, que también apoya a las familias durante todo el proceso», subraya Marta Teijeiro.




