Acoso sexual, perspectiva de género

La perspectiva de género en el acoso sexualPor Elisa Ledesma Rubio

  • La perspectiva de género no es una opción, sino una obligación, un mandato legal imperativo necesario para situar al mismo nivel a mujeres y hombres.
  • Es importante que a la hora de legislar, juzgar e informar, se tenga en cuenta que este tipo de violencia se ejerce masivamente sobre mujeres, que en su mayoría callan.
  • Acoso sexual y salud psíquica.


Últimamente, escuchamos mucho eso de “la perspectiva de género”, hay que legislar con perspectiva de género, hay que juzgar con perspectiva de género, hay que informar con perspectiva de género, etc.

Aunque es habitual acertar de forma intuitiva con la significación de este concepto, no siempre el mensaje llega con absoluta claridad a todos.

Cuando hablamos de perspectiva de género, hablamos de abordar cualquier situación desde la diferencia social existente entre los dos géneros, que los hace desiguales.

Cuando hablamos de perspectiva de género, hablamos de abordar cualquier situación desde la diferencia social existente entre los dos géneros, que los hace desiguales

Lo masculino es más valorado que lo femenino generando inequidad. Se asignan diferentes roles a mujeres y hombres y luego se pone en mayor valor a los asignados al género masculino así como a sus características diferenciadoras.

Todo esto genera situaciones de desigualdad, marginación, violencia e injusticia social en pleno siglo XXI.

Es evidente que tiene que ver con el género y la relación de poder que ejerce uno de ellos sobre el otro, históricamente el masculino sobre el femenino,

Así, encontramos situaciones que siendo aparentemente inocuas o calificadas de menores, aunque general y socialmente reconocidas como reprobables, no se asocian de inmediato con que quien las sufre habitualmente es el sexo femenino.

Se asignan diferentes roles a mujeres y hombres y luego se pone en mayor valor a los asignados al género masculino así como a sus características diferenciadoras.

Asalto sexual directo

Este es el caso del acoso sexual, que se padece mayoritariamente por mujeres desde edades tempranas, que lo sufren en la calle, en los centros educativos, en los centros de ocio y por supuesto en el trabajo. Por ello es importante saber, que cuando se sufre discriminación por razón de sexo o acoso sexual, hombres y mujeres no lo sufren en igual medida.

El acoso sexual lo padecen de forma mayoritaria las mujeres desde edades tempranas, en la calle, en los centros educativos, en los centros de ocio y en el trabajo

El acoso sexual es una forma de violencia que gira en torno al sexo.

Las situaciones y manifestaciones de estas indeseables situaciones, pueden ser desde el mal entendido piropo, que en muchos casos es una auténtica grosería, chistes de contenido sexual o acercamientos excesivos, pasando a otros comportamientos más explícitos e invasivos, como puede ser tocamientos aparentemente casuales y sin intención, insinuaciones sexuales, y lo que podríamos denominar asalto sexual directo.

Según un estudio de la Agencia de la Unión Europea de Derechos Fundamentales publicado en 2014 y en base a una encuesta en el ámbito europeo, una de cada tres mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 29 años y una de cada cuatro mujeres de entre 30 y 39 años sufrió acoso.

Además, y en contra de lo que muchas veces se piensa, es más frecuente que este tipo de acoso lo sufran mujeres con titulación universitaria y mayor cualificación profesional. En este caso, la encuesta lo cuantifica en un 75%, que baja al 44% en el caso de mujeres con formación media.

El acoso sexual es una forma de violencia que gira en torno al sexo.

La mayoría de las víctimas no denuncian el acoso sexual, ni a nivel policial ni judicial, ni ante otros servicios u organizaciones

Invisibilidad del acoso sexual

Estos datos podrían tener dos lecturas, una es que estas mujeres, por el entorno, están más expuestas a este tipo de agresiones, o que quizás reconozcan más fácilmente que lo que están sufriendo es acoso sexual y están más concienciadas para denunciar.

Es importante destacar también, que según los datos reflejados en el estudio mencionado, la mayoría de las víctimas no denuncian estos hechos, ni a nivel policial, ni judicial, ni siquiera a otros servicios u organizaciones de apoyo.

Por eso es importante este estudio, ya que pone de manifiesto que los datos oficiales basados en denuncias, dejan las cifras estadísticas muy por debajo de la realidad, dando lugar en numerosas ocasiones a la negación de que estas situaciones se producen más allá de lo que se denominan hechos aislados. En la encuesta citada se pone de manifiesto que de cada 4 casos no fueron denunciados.

No olvidemos que muchos hombres no le dan importancia a este tipo de abuso y que todavía se pueden oír afirmaciones del tipo de que las mujeres también se benefician y sacan provecho de estas situaciones.

Mayor vulnerabilidad

Las víctimas mujeres son más vulnerables sin añadimos a la situaciones de acoso sexual otros factores como son:

  • Discapacidad
  • Edad
  • Colectivo LGTBI,
  • Extranjería

Con estos factores, las cifras se disparan exponencialmente, tanto en las situaciones de acoso y violencia como en su invisibilidad. No olvidemos que esta situación, que implica un abuso de poder, normalmente va acompañada de otras conductas abusivas, racistas u homófobas.

El acoso sexual implica abuso de poder y va acompañado de conductas abusivas, racistas u homofobas

Por tanto, la perspectiva de género no es una opción, sino una obligación, un mandato legal imperativo necesario para situar al mismo nivel a mujeres y hombres, que aborde la problemática específica del género femenino en esta sociedad desigual para dar a conocer, comprender y transformar, las conductas que las perpetúan,

Para ello, esta perspectiva ha de entenderse de forma transversal, y esto significa que la perspectiva de género debe adoptarse como elemento inspirador del conjunto de la actividad pública y legislativa, así como a la hora de trasladar esta realidad a la sociedad mediante una información real libre de estereotipos y discriminación, contaminando positivamente, cualquier entorno posible, para hacernos cada vez más iguales, no legalmente, que ya lo somos sino realmente.



A la hora de legislar, juzgar e informar, hay que tener en cuenta que esta violencia se ejerce masivamente sobre mujeres que en su mayoría callan

Las mujeres acosadas callan

Es importante que a la hora de legislar, juzgar e informar, se tenga en cuenta que este tipo de violencia se ejerce masivamente sobre mujeres, que en su mayoría callan.

Mujeres que cuando hablan y denuncian, en la mayoría de las ocasiones, se ven sometidas a una doble victimización, primero culpabilizándose ellas mismas y después siendo cuestionadas y culpabilizadas por su entorno personal, familiar, social y en su entorno laboral.

No olvidemos que muchos hombres no le dan importancia a este tipo de abuso y que todavía se pueden oír afirmaciones del tipo de que las mujeres también se benefician y sacan provecho de estas situaciones.


PERFIL DEL AUTOR

Elisa Ledesma

Abogada laboralista y graduada social con despacho abierto desde 1990, Master en Derechos Fundamentales (bioética). Letrada del Servicio de Orientación jurídica en el Juzgado de lo Social de Madrid hasta marzo de 2016, ha impartido cursos de formación de gestión de RRHH a jefes de servicio de diferentes empresas.


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