Conecta con nosotros

Gente Jupsin

Ponerse un guante

Hace poco leí un libro referido a la resiliencia materna/paterna (Barudy et al, 2014). En el libro, se explica cómo los episodios de violencia afectan al tipo de cuidado que se puede hacer de los hijos e hijas. Dentro de la serie de ejercicios que presenta me voy a detener en uno que me llamó especialmente la atención. El objetivo del mismo es hacer que cada participante pueda ser consciente del impacto que tiene la violencia en sus vidas.

Ponerse el guante, el poder del amor, Laura Quiun, jupsin.com
Ponerse el guante, el poder del amor, Laura Quiun, jupsin.com

Ponerse un guante – Por Laura Quiun – Comunicadora Social – Doctora en Psicología


Hace poco leí un libro referido a la resiliencia materna/paterna (Barudy et al, 2014). En el libro, se explica cómo los episodios de violencia afectan al tipo de cuidado que se puede hacer de los hijos e hijas  (1).

Dentro de la serie de ejercicios que presenta me voy a detener en uno que me llamó especialmente la atención. El objetivo del mismo es hacer que cada participante pueda ser consciente del impacto que tiene la violencia en sus vidas.


Publicidad - Jupsin (grande)_Fotor


Ponerse un guante

Tener contacto con estresores y escasos recursos para poder afrontarlos, o vivir situaciones de violencia, no supone que tengamos que dejar de seguir andando.

El autor señalaba, a modo de metáfora, que era como ‘ponerse un guante’. El guante nos protege, pero no nos aleja de vivir otro episodio de violencia. Cuando la vives, en ocasiones, hace que aflore el sentimiento de suciedad.

El guante nos protege, pero no nos aleja de vivir otro episodio de violencia. Cuando la vives, en ocasiones, hace que aflore el sentimiento de suciedad

Es por ello que sugiere que ese guante lo pongamos en un recipiente con barro. Ante todo esto, igual tendremos que seguir adelante, por lo que hará falta ponernos otro guante encima del anterior

Nos protegemos, en modo personal aprecio, sin poder ver de fondo que esa violencia campa a su aire. Por eso, es muy posible que volvamos a meter el guante en el barro, y así sucesivamente, una y otra vez muchos guantes y barro.

Al cierre del ejercicio, el autor sugiere continuar moviendo esa mano, tratar de coger cosas con esa mano llena de guantes y preguntar cómo nos sentimos.

Si lo intentas o al menos lo imaginas, así es como puede sentirse una persona que ha vivido distintas situaciones estresantes sin contar con los recursos suficientes para hacer un adecuado afrontamiento.

Está adquiriendo, por ello un aprendizaje de afrontamiento ineficaz ante situaciones de violencia, las cuales pueden ser personales o estructurales.

guante, Laura Quiun, jupsin.com

Foto: DPNB

Soluciones peregrinas

Puede resultar fácil para algunos espectadores preguntar, ‘¿por qué continúas aceptando este tipo de situaciones?’. ‘¿Qué quieres demostrar manteniéndote al pie del cañón si aquello que vives es invivible?’ Algunos otros quizá piensen, ‘¿cómo es posible que no te des cuenta de los comentarios o de las acciones, y que no hagas nada?’

Quizá lo tomes como un reto, o quizá simplemente hayas aprendido que ante ciertas situaciones hay que tirar para adelante, sin saber realmente cuál es ese delante. Encontrando soluciones a vista de todos, de los más peregrinas, sin resultar de todo efectivas.

Las respuestas frente al estrés a la violencia forman parte del aprendizaje que vamos adquiriendo en nuestro día a día desde que nacemos

Posiblemente, proyectes una imagen de fortaleza que impida a los otros acercarse y ayudarse, ‘total para qué, si siempre puede sola’.

La pregunta, es ¿realmente puedes con ello?, o quizá te vendría bien contar con un poco de ayuda. Si tu respuesta es lo segundo, quizá la pregunta es ¿qué te impide pedir ayuda?

Las respuestas frente al estrés a la violencia forman parte del aprendizaje que vamos adquiriendo en nuestro día a día desde que nacemos. Aprendemos día a día, continuamente, y no lo dejamos de hacer.

La respuesta frente al dolor, a la desgracia también la aprendemos. Si tenemos a nuestras espaldas un cúmulo continuo de aprendizaje en este sentido, quisiera preguntarte… si sabes que algo termina mal, tus expectativas sobre que siga acabando mal ¿serán las mismas?.

Pero si al contrario, vives una mala situación y puedes expresarla, la gente que está a tu alrededor atiende y explica, ¿las cosas cambian? Tanto como la posibilidad que puedas entender a ciencia cierta qué ocurre y poderlo ordenar en tu cabeza.

Qué maravillosos y útiles resultan los libros al respecto, hay algo que consigue darte más fortaleza que ese guante de plástico, ¿sabes qué es?


Puedes leer los artículos de Laura Quiun en conRderuido.com

También puedes leer los artículos de Laura Quiun en conRderuido.com


El poder del amor en un pequeño gesto

Cyrulnik en su libro, El Amor que nos cura (2010) describía, entre los ejemplos utilizados, la historia de un muchacho, hijo de una prostituta, que se mostraba retraído respecto al resto por los comentarios sobre el trabajo de su madre.

Un simple gesto cambió su vida. Un día, uno de sus compañeros de clase fue a hacer los deberes con él en su casa. El trato que tuvo con su madre fue educado igual al que pudiera tener con otra mujer. Este pequeño gesto hizo que el muchacho recuperara la dignidad y el aprecio, y que su vida abriese una puerta a otro tipo de horizontes.

Comprendo que esto del acoso es difícil, pero podrías identificar si hay algún ángel que vuele a tu alrededor.

En ocasiones solo nos enfocamos en aquellos que nos maltratan, sin apenas ver o poner en valor a quienes sí nos tienden una mano.

Hay alguien que más allá de todo lo que vives, le importa poco lo que haga el resto y es capaz de saludarte a pesar que todos te ignoran. Es capaz de tomarse contigo un café. Es capaz de tener un pequeño gesto que hace que tu día a día sea diferente.

Si no lo has identificado, te sugiero que prestes atención… a los malos y a los que le acompañan, ya sabes que están allí.

Pero, ¿y los otros? ¿Eres capaz de reconocerlos? En ocasiones sin querer, solo nos enfocamos en aquellos que nos maltratan, sin apenas ver o poner en valor a quienes si nos tienden una mano.

Comprendo que la desconfianza ante tanto maltrato te haya puesto posiblemente muchos guantes sobre el barro y quizá no puedas reconocerlos. Mucho nos hablan de reconocer a personas tóxicas, pero poco he visto sobre cómo identificar a buenas personas.

Foto:

Laura Quiun, Doctora en Psicología, Coach Ejecutiva y Comunicadora Social – Foto: DPNB

Mucho nos hablan de reconocer a personas tóxicas, pero poco he visto sobre cómo identificar a buenas personas

Te voy a contar una historia

Si te ayuda en este sentido, te voy a contar una historia. Es bien sabido todo el mal que sucedió entre 1939 y 1945…

Es bien sabido como personas fueron muertas por razón de sus orígenes étnicos, su religión o su ideología.

Del mismo modo que, cada vez, sabemos más sobre aquellos que pusieron incluso su vida en peligro rescatando a otras personas.

Quisiera centrarme en una mujer, en una trabajadora social llamada Irena Sendler, que consiguió salvar a 2.500 niños junto con un grupo de personas que apoyó su acción y que luego, cuando ella fue atrapada, no dudaron en rescatarla y esconderla el tiempo que fuera necesario.

Para Irena Sendler, el bien y el mal existían, y era una cuestión de actitud aquello que la motivaba a actuar haciendo el bien por encima de todo: “hemos de luchar por lo que es bueno, el bien tiene que prevalecer. Debe prevalecer, yo creo en esto. Mientras esté viva y tenga fuerzas he de decir que el bien es mayor.”

Hemos de luchar por lo que es bueno, el bien tiene que prevalecer. Debe prevalecer, yo creo en esto. Mientras esté viva y tenga fuerzas he de decir que el bien es mayor

Esta mujer llevó a ultranza los principios de su profesión, era trabajadora social, así como la sabiduría que su padre supo trasmitir sobre el cuidado del otro.

Este médico, aún a riesgo de su propia vida, también la arriesgó curando a personas expuestas por tifus que nadie quería curar.

Para Irena Sendler, según rescata Franscisco Idareta (2012) su bondad precede a la libertad y la responsabilidad frente a todo, al ser consciente de la vulnerabilidad del otro y actuar consiguiendo que este otro pueda liberarse adquiriendo responsabilidad de sí.

La esencia de una profesión que según traslada Idareta, va por llevar al otro más allá del asistencialismo, a otro en el que pueda hacerse cargo de sí. “El soportar esa pesada carga de sufrimiento es aquella que humaniza al mundo y siembra la paz” (Idareta, 2012).

Tomando en cuenta esta historia, quisiera preguntarte ¿cuántos gestos de solidaridad eres capaz de ver en tu día a día? ¿Cuántos gestos de solidaridad tienes tú en tu día a día. Más allá del dolor que puedas sentir, ¿qué cosas puedes hacer por otros?

Foto:

Foto: DPNB

Dolor, simpatía, empatía y solidaridad

Cuando leas esto, habrá transcurrido más de un año del atentado de Barcelona, actores distintos, pero un mismo dolor en todo esto.

Más allá del dolor, la simpatía y empatía con la situación de las distintas personas que en el resto del mundo viven este tipo de desgracias, quisiera que recuerdes todos aquellos gestos de solidaridad, todas aquellas personas que se acercaron de forma desinteresada a ofrecer su ayuda, a quienes abrieron las puertas de su casa.

En el mundo pueden suceder cosas malas, sí, pero también, hay una gran dosis de bondad

En el mundo pueden suceder cosas malas, sí, pero también, hay una gran dosis de bondad.

Si una parte de nuestro día la dedicamos a dar las gracias por aquel gesto de bondad del cual hemos sido testigos, o animarnos a realizar alguno, sin ningún ánimo en especial, te puedo asegurar que en tu corazón hallaras paz.

Hace unos años atrás, a una persona cercana le robaron su coche. Me dio mucha tristeza. También me resultó sorprendente, que a los días de que esto sucediera, organizara una rifa para recaudar fondos para una persona que necesitaba dinero. A pesar del mal trago, y estoy segura sin esperar nada a cambio, aquello que trasmitía era paz.


(1) En este caso quisiera ser amplia. Más que hablar únicamente de madres, me gustaría ampliar el término a figura de cuidado. Dado que, en muchas ocasiones, en parejas heterosexuales esta función no necesariamente la cumple la madre, puede ser un padre y en caso de pérdida otro familiar. Este rol también se replica en hogares de parejas homosexuales. Más allá de abogar por una causa, en este sentido, simplemente quiero exponer una realidad que no es actual, sino que lleva existiendo desde hace ya mucho tiempo atrás.

Referencias

  • Barudy, J., Dantagnan, M., Comas, E. y Vergara, M. (2014). La inteligencia maternal: Manual para apoyar la crianza bien tratante y promover la resiliencia en madres y padre. Barcelona: Gedisa.
  • Cyrulnik, B. (2010). El amor que nos cura. Barcelona: Gedisa.
  • Idarenta, F. (2012). La ética como primera filosofía en Irena Sendlere y Alice Salomon. Antecedentes prácticos de la ética de Emmanuel Lévinas en Trabajo Social. Humanismo y trabajo social, 11. 119-140.
  • Harrison, J.K. (2009). The courageous heart of Irena Sendler.

Mujeres deportistas, jupsin.com,

Comunicadora Social, Doctora en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, Coach Ejecutiva y Associate Member del International Society for Coaching Psychology. Mi trabajo a nivel de investigación aborda un análisis de las estrategias de afrontamiento de las personas afectadas por acoso y la forma como estas influyen en los efectos derivados de la agresión. Hace énfasis en aquellos aspectos que contribuyeron en la conformación de este estilo de respuesta.

Deja tu comentario

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

publicidad

La importancia de prevenir el acoso escolar

En sus Manos

Las secuelas psicológicas del maltrato, ‘cicatrices’ en la mente

En sus Manos

Tu ‘Kriptonita’ eres tú

Gente Jupsin

La violencia contra la mujer va mucho más allá de los golpes

Salud y más

Connect
Newsletter Signup

No mires para otro lado ...

Adelántate

Al enviar mi alta acepto las  Políticas de Privacidad

Recibe nuestro NEWSLETTER con nuevos contenidos