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El poder de la compasión

Una vez alguien me preguntó en un curso sobre comunicación empática por qué tenía que respetar a los que no respetan. Y lo que se me ocurrió es responderle «porque te respetas a ti mismo». ¿De verdad estamos dispuestos a dejar de ser de esas personas que respetan a los demás por lo que ellos hagan o digan? ¿De verdad nuestro estado de ánimo y valores cambian por un mal ejemplo? Lo digo porque el que intenta ofendernos persigue modificarnos, manipularnos, malearnos para que hagamos lo que desea y nos sintamos como quiere que nos

El poder de la compasión – Un relato de Mercè Roura que te hará pensar y que no te dejará indiferente – Especial para jupsin.com


Una vez alguien me preguntó en un curso sobre comunicación empática por qué tenía que respetar a los que no respetan. Y lo que se me ocurrió es responderle «porque te respetas a ti mismo».

¿Estamos dispuestos a dejar de ser de esas personas que respetan a los demás por lo que ellos hagan o digan?

¿De verdad estamos dispuestos a dejar de ser de esas personas que respetan a los demás por lo que ellos hagan o digan?

¿De verdad nuestro estado de ánimo y valores cambian por un mal ejemplo?

Lo digo porque el que intenta ofendernos [sí… digo intenta, porque el hecho de conseguirlo depende de nosotros enteramente] persigue modificarnos, manipularnos, malearnos para que hagamos lo que desea y nos sintamos como quiere que nos sintamos.

Diré algo más. Ni siquiera lo hace por nosotros, lo hace por él mismo. Nos pasamos la vida proyectándonos en otros. El otro día lo contaba en otro artículo y alguien me decía que le parecía asombroso, pero el que te insulta no habla de ti, habla de él. Te está usando como espejo y se ve reflejado y lo que ve le duele y eso hace que descargue su rabia contra ti.

El insulto fácil

Ya sé que no es fácil en esta sociedad que vive en visión túnel permanente y que sólo se mira el ombligo no responder al que podríamos definir como imperdonable y escandaloso estímulo del insulto fácil.

Basta entrar en redes para ver cómo gente que no se conoce de nada se arranca la piel a tiras tras el anonimato. Como descargan su rabia, su ira, su frustración desde perfiles a veces falsos y otras verdaderos… Basta con ir por la calle y ver cómo deambulan algunos y la poca empatía que usan, la poca solidaridad y la desgana que destilan.

Las personas que destilan odio hacia ti no te odian, se odian a ellas mismas

Hace tiempo escribí en un libro que no importa el problema que tengas, la solución siempre es la misma… Ámate.

No es que al amarse te aparece un Porsche en el garaje o un empleo de ensueño o una pareja que te adora. Es que al amarte descubres que no necesitas nada eso para estar en paz contigo y que no te importa qué piensan otros.

Las personas que destilan odio hacia ti no te odian, se odian a ellas mismas en realidad. Sólo hace falta ver lo demacrado que queda el “odiador” y la cara lozana que sigue haciendo el odiado. Y como siempre explico cuando hago formación, es su problema, no es personal.

Lo que pasa es que si te afecta (es normal, por supuesto) es porque das credibilidad a sus palabras. Y la persona sabia lo que hace entonces es parar, respirar, darse cuenta de que el que te usaba de espejo para ver su dolor es también tu espejo, y deciden usar esa información para evolucionar y aprender. Para poder dejar de estar expensas que nadie más quiera ofenderte.

¿De verdad estamos dispuestos a dejar de ser de esas personas que respetan a los demás por lo que ellos hagan o digan? ¿De verdad nuestro estado de ánimo y valores cambian por un mal ejemplo?

Autoestima

Si alguien te insulta y te crees ese insulto, le estás dando cancha a él y a otros para que sigan machacándote. Si decides darte cuenta de que te lo has creído porque todavía no te valoras suficiente y no te conoces y ni reconoces tus debilidades y fortalezas, das un paso adelante en tu autoestima.

Cuando te aceptas totalmente te da igual lo que piensen. No te gusta, tal vez, sólo faltaría, pero dejas de tomártelo como una ofensa personal y empiezas a ver a esa persona como lo que es realmente, alguien que pide socorro de malas maneras porque no se soporta.

Toma el regalo envuelto en papel de periódico sucio que es el insulto y sigue adelante

¿A caso crees que el que te grita se ama, que se respeta a sí mismo? Y con ello no te habla de aguantar, nada de eso.

Pon límites y si es necesario fuera de tu vida, pero usa la experiencia para reconocerte y amarte más. Para ver cuáles son tus debilidades y tus fortalezas, para dejar de necesitar que otros te den el visto bueno y te acepten.

Toma el regalo envuelto en papel de periódico sucio que es el insulto y sigue adelante.

Y mira a esa persona como alguien perdido que todavía cree que pisando a otros podrá  sobresalir y parecer mejor. No entres en ese juego porque tú te respetas.

Ámate a ti mismo

Alucinarías como cambian las personas que te rodean cuando tú cambias. Cuando decides mirarlas de otro modo y dejar de estar pendiente de si te valoran o aprecian. Cuando las miras y no ves al borde que siempre dice las cosas sin tacto sino a esa persona que siente tanto dolor y rabia que no puede todavía expresar amabilidad con sus palabras.

Ya lo sé, parece un ejercicio heroico insostenible que no sirve para nada. Parece casi una tomadura de pelo. Sin embargo, no creo que haya nada que te transforme tanto como amarte a ti mismo y la compasión es una consecuencia directa de ello.

Toma el regalo envuelto en papel de periódico sucio que es el insulto y sigue adelante. Fortalece tu autoestima Viñeta concienciación de Idígoras y Pachi – Exclusiva en jupsin.com.

El poder de la compasión

Cuando te amas, dejas de percibir al otro como una amenaza porque confías en ti y en tu capacidad

Cuando te amas, dejas de percibir al otro como una amenaza porque confías en ti y en tu capacidad.

Si te valoras, empiezas a reconocer las fortalezas y talento en otros y no ves que te haga sombra sino la posibilidad de aprender y sumar contigo.

Cuando te amas, reconoces el sufrimiento en otras personas que todavía no han dado ese gran paso hacia el amor propio y viven ese dolor sin poder compartirlo. La compasión es lo que te permite ver al niño vulnerable y no al tirano sin tener que someterte a la tiranía porque ya has aprendido que no te sometes a nada. Eso sólo se logra desde al amor.

Esta sociedad en la que vivimos premia el grito, el insulto, el miedo. Te invita a ver la vida sólo como un marcador, un resultado, un lamento, una queja… Te dice que la vulnerabilidad es de débiles y que la compasión es para los que se conforman. Nada más lejos de la realidad.

La compasión es para los fuertes. Para los que se conocen tanto a ellos mismos y confían tanto en su capacidad de amar y seguir adelante que saben que pueden permitirse parar para recalcular, para sentir, para pensar sin ataduras ni creencias, ni esquemas establecidos. Para los que se sientan al lado de una persona  con un problema y ven a la persona y no al problema.

La compasión es para los que tienen la fortaleza de renunciar a lo viejo y lo rancio y se abren a nuevas ideas y nuevas formas de vivir

Tu paz no vende, tu coherencia no se alquila

La compasión es para los que se valoran tanto que pueden permitirse dar un paso atrás para tener la mano y compartir el camino porque no compiten, porque saben que ya han ganado…

Porque no buscan sólo un resultado, quieren la experiencia y desean compartirla.

La compasión es para los que tienen la fortaleza de renunciar a lo viejo y lo rancio y se abren a nuevas ideas y nuevas formas de vivir que no perjudican a otros. Para los que no mendigan cariño, ni respeto, sino que como ya lo tienen pueden compartirlo.

No caigas en provocaciones,  tu paz no vende. Tu coherencia no se alquila.

¿Por qué respetar a los que no respetan? Porque te respetas, porque tus valores no dependen de lo que otros dicen o hacen… Porque te quieres lo suficiente como para seguir queriéndote digan lo que digan y deseas siempre lo mejor a los demás.

Y porque vives en paz contigo mismo y no necesitas hacer la guerra.

Mercè Roura

Periodista y formadora en comunicación, marca personal e inteligencia emocional. Más de 17 años de experiencia en radio y televisión. Ahora ayudo a las personas a conseguir que potencien su talento y lideren sus vidas. Me apasionan las palabras y su poder para cambiar nuestra forma de pensar y de vivir. Su primer libro ‘Amo la Imprudencia de mis Palabras'. El momento de cambiar y ser grandes es éste. Su último libro ya está disponible: 'Cosas que debí decirte hace cien años'

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