Tras el acoso laboral… ¿qué?

Elena Rubio, ‘la psicóloga en tus zapatos’

Ya es un hecho. Has sufrido acoso laboral durante un tiempo determinado y por fin, te has dado cuenta de que eso que te pasaba era acoso, hostigamiento, violencia. Y que tú no has hecho nada para merecerlo. Y ahora tienes claro que quienes han hecho algo y muy malo, delictivo, son tus acosadores.

Mientras la empresa o las leyes actúan, ¿qué está en tu mano? ¿Cómo puedes enfrentarte a nuevas situaciones o retos, tras haber sufrido mobbing?

Pero ahora, ¿qué pasa? Podemos contemplar infinitas situaciones: que hayas denunciado internamente y te hayan cambiado de puesto, o que te hayan ignorado, o que hayan tomado cartas con los acosadores (sanciones, despidos, etc.) aunque normalmente esto no ocurre con facilidad… según de implicada esté la empresa en estos factores psicosociales, así actuará.

Pensar que existe un Protocolo contra el Acoso Laboral dentro de la empresa ya es un factor positivo; si dicho protocolo se activa cuando hay indicios de un caso de acoso, y funciona, es el súmmum. También has podido llegar a la denuncia legal, que deberá seguir sus cauces.

Pero mientras la empresa o las leyes actúan, de una manera o de otra, ¿qué está en tu mano? ¿Cómo puedes enfrentarte a nuevas situaciones o retos, tras haber sufrido mobbing? En un artículo anterior te hablábamos sobre Cómo trabajar tu autoestima tras haber sufrido acoso laboral.

Acoso laboral - Elena Rubio Hergueta

El acoso deja poso, hace mucho daño, y condiciona a la hora de seguir relacionándote con los otros, e incluso contigo mismo

El acoso no se borra

Las acciones que explicábamos en ese artículo te podrían ayudar a salir de la situación extrema y dolorosa en la que te encuentras.

Pero, una vez has podido salir (por los motivos que sean, el acoso ha terminado), ¿piensas que es mejor olvidar el tema y ya está? ¿mejor no seguir removiendo si la situación se ha terminado?

Puede ser tu opción, totalmente respetable. Pero desde aquí aconsejamos no dejarlo estar, no olvidarlo, porque en realidad el acoso no se borra. Estas situaciones dejan poso, hacen mucho daño, y condicionan a la hora de seguir relacionándote con los otros, e incluso contigo mismo.

Hay un alto número de personas que, una vez han sufrido acoso, vuelven a vivirlo en otros trabajos u ámbitos de su vida. Hace tanto daño que es difícil salir indemne de esto.

El acoso laboral hace tanto daño que es difícil salir indemne

Si estás siguiendo los consejos ya indicados en el artículo arriba mencionado, será algo más sencillo enfrentarte a nuevos compañeros, puestos de trabajo, etc.

Trabajando tu autoestima estarás sacando a la luz tus fortalezas, tus capacidades y habilidades que en algún momento habían desaparecido. Serás más consciente de las frases  y palabras negativas que utilizabas contra ti mismo y aprenderás a sustituirlas por otras más reales y positivas.

Ejercicio - Acoso laboral

Mens sana in corpore sano

Pero todo esto tendrá que ir acompañado, de la mano, de un autocuidado personal que a menudo dejamos de lado y no asociamos a nuestra salud mental. Como se dice desde hace casi 2000 años, MENS SANA IN CORPORE SANO.

La autoestima y toda tu salud mental no terminará por crecer ni repararse si no cuidas tu cuerpo. Suele ir muy de la mano: en el momento en que empiezas a creer en ti, a quererte, tendrás más ganas de cuidarte físicamente.

Si tienes las armas necesarias para enfrentarte a ellos, es más que probable que ni siquiera se atrevan a probar un ataque; y si se atreven, se encontrarán con una persona segura de sí misma que detectará el riesgo a tiempo y sabrá cómo actuar

Tal vez suene a sorna cuando veamos los puntos básicos que debemos cumplir, pero todos, en algún momento, descuidamos alguno de estos aspectos, y si miramos con cierta profundidad, tal vez encontremos un motivo emocional para ese descuido. Así, nunca debemos olvidar:

  • Aseo personal diario.
  • Alimentación equilibrada, con cinco comidas diarias y sin olvidar siempre las 5 piezas de frutas o verduras.
  • Mínimo de horas de sueño (entre 7 y 8 horas, habitualmente).
  • Deporte o actividad física diaria.
  • Cuidado del aspecto físico (vestuario, pelo, etc.). Cada uno con su estilo, deberá valorar si está a gusto con su aspecto).
  • Abandonar hábitos nocivos como el tabaco, el alcohol o las drogas.

Cuando una persona tiene ganas de cuidarse, significa que quiere quererse. Como siempre, todo en su justa medida y de forma equilibrada, llevará a una vida saludable y positiva, que ayudará a enfrentarse a situaciones difíciles, a compañeros o jefes con ganas de hacer daño.

Si tienes las armas necesarias para enfrentarte a ellos, es más que probable que ni siquiera se atrevan a probar un ataque; y si se atreven, se encontrarán con una persona segura de sí misma que detectará el riesgo a tiempo y sabrá cómo actuar.

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PERFIL DEL AUTOR

Elena Rubio

Psicóloga Sanitaria y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales, especializada en factores psicosociales. Más de 15 años de experiencia en formación. Actualmente ayudo desde el ámbito clínico, en consulta, a las personas que desean mejorar su situación o aliviar su dolor. Especialista en talleres y cursos de formación en empresas e instituciones diversas. Mi vocación es la ayuda.


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