Empatía animal, un camino para ser más humanos

Programa para la Superación del Acoso en Intervención Asistida con Caballos – Una iniciativa de Olga Casado jupsin.com

  • Con caballos como el noble y fuerte Farid, te presentamos una nueva forma de ayuda en procesos de recuperación de víctimas de acosoabuso psico-emocional y maltrato.

  • Cada mes, en jupsin.com, publicamos un nuevo capítulo, que incluye un texto con la explicación del programa a cargo de la coach Olga Casado y un video explicativo en alta calidad grabado en La Finca Las Suertes (El Escorial) y elaborado por Producciones Mala-Mala.


Capítulo 5 del Programa | Empatía animal, un camino para ser más humanos

“El viaje de autodescubrimiento a través de la interacción con caballos es un viaje que no tiene retorno” 

Se sabe que los caballos y otras especies animales pueden sentir empatía. Lo que diferencia a estos animales de nosotros es que ellos están más limitados en su capacidad de acción.

Con ellos sucede en cierto modo como con los niños pequeños, que al escuchar el llanto de otro niño llorarán con él, pero no podrán consolarlo como lo haría un adulto.

Se sabe que los caballos y otras especies animales pueden sentir empatía

Esto está relacionado con la parte racional del cerebro. Los caballos tienen el sistema límbico o emocional hiper desarrollado en comparación con el “cerebro emocional” humano, y esto hace que sean grandes receptores emocionales.

Sin embargo, su “cerebro racional”, si bien tiene capacidades de procesamiento de la información, y por supuesto de aprendizaje, tiene las limitaciones de análisis, toma de decisiones, etcétera, que a nosotros nos permiten procesar el hecho y tomar la mejor decisión según las circunstancias que se nos estén presentando.

Caballos, seres humanos y empatía

Los especialistas en emociones definen la empatía como una capacidad que nos ayuda a comprender los sentimientos de los otros, facilitando asimismo la comprensión de lo que motiva sus comportamientos.

Esta capacidad de comprender al otro previene importantes conflictos, por lo que hoy en día se tiende a elaborar programas específicos de desarrollo de la empatía en el entorno escolar, con especial énfasis en la prevención de situaciones de acoso.

Sin embargo, esta es sin duda una de las asignaturas pendientes en otros ámbitos de intensa interacción humana como lo es el contexto empresarial.

La empatía es la capacidad que nos ayuda a comprender los sentimientos de los otros y la motivación de su comportamiento

A pesar de la importancia que tiene la empatía en el desarrollo de la vida en común, muchas personas presentan niveles realmente bajos de esta habilidad; llegando a ser inexistente en ciertas patologías muy vinculadas al abuso emocional, o físico, como las psicopatías.

La palabra empatía deriva del término griego Emphâteia (sentir dentro afecto), pero no fue hasta finales del sigo XVIII cuando, a partir del término alemán EinFülung (sentirse dentro de), que tuvo lugar una verdadera aproximación etimológica a lo que hoy en día entendemos por empatía.

Mahatma Gandhi decía que “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”. De forma metafórica y tremendamente consciente, Gandhi explicaba con esta frase lo que hoy se entiende por empatía.

Los caballos son un ejemplo sorprendente de individualidad conectada al grupo.

En el lugar del otro

Desde el punto de vista de las relaciones interpersonales, la empatía, además de la capacidad para “ponerse en el lugar del otro”, es también la habilidad para “hacer saber a otro que uno está poniéndose en su lugar”.

Este último componente es realmente clave, ya que es tan importante poder entender la emoción o motivos de otras personas, como encontrar el modo de retornarle a la otra persona esta comprensión.

El perdón nace de una singular capacidad para empatizar con quien nos ha ofendido o herido

Empatizar te hace comprender que todos tenemos una razón para actuar del modo en que lo hacemos.

Hasta las acciones más reprobables tienen en su trasfondo una razón de ser.

Llegar a entender incluso estos actos que reprobamos, porque nos han provocado una herida, o porque nuestra cultura no los aprueba o son contrarios a nuestras creencias, es útil para desarrollar actitudes más tolerantes y más humanas.

El perdón, sin ir más lejos, nace de una singular capacidad para empatizar con quien nos ha ofendido o herido.

Vivir, equilibro entre el ‘yo’ y el ‘nosotros’

Vivir requiere un equilibrio entre el “yo” y el “nosotros”, y ese equilibrio solo es posible a través de ese “sentirse dentro de” que está en el origen etimológico de la palabra empatía. De hecho, eso que llamamos “nosotros” también es clave en el desarrollo del liderazgo personal.

Mientras observamos el “yo” y el “los otros/el otro”, inconscientemente nos mantenemos enfrentados. “Otros” debe entrar a formar parte del “yo”, estableciendo un “nosotros” una sola entidad, un latido común.

Así es como aprendemos de los caballos, observando el “latido común” que impulsa su actividad en manada

Así es como aprendemos de los caballos, observando el “latido común” que impulsa su actividad en manada.

Los caballos son un ejemplo sorprendente de individualidad conectada al grupo, conectada a los otros o al otro según sea el caso (Recordemos que dos caballos ya conforman y actúan como una manada, en perfecta sincronicidad y bienestar común).

Sé que es de una dureza extrema ahondar en el concepto de “lo común”, el “nosotros”, cuando una persona ha vivido una situación de abuso del tipo que sea. No todo el mundo está preparado para ver nada “común”, y muchas personas tal vez no lleguen a verlo nunca.

Es más que lógico; ¿qué puede haber de “común” con alguien que ha provocado una herida en nosotros? Lo normal que es que las emociones que afloran sean de rechazo a esa posibilidad de “comunión” con el “agresor”.

Sin embargo, el hecho de ver algo “común” (humanidad, error, debilidad, infancia o aquello que cada uno descubra en su trabajo de indagación), nos permite tanto el perdón al otro como el perdón a nosotros mismos por nuestros pequeños errores y fallas.

A veces, una situación de abuso es una señal de aviso que apunta a nuestro interior, y nos ayuda a encontrar un camino de mejora que podría marcar una gran diferencia en nuestras propias vidas.



PERFIL DEL AUTOR

Olga Casado

Escritora. Coach profesional certificada por el UCI (Universal Coaching Institute) y por la EICCE (Escuela Internacional de Coaching con Caballos Equilibri). Fundadora de 'Equinat Coaching'. Especializada en en el desarrollo de cualidades de liderazgo y autovaloración positiva. Autora de novelas en las que refleja los grandes asuntos que mueven el alma humana. En 'Las huellas del cardamomo' (Kolima Books, 2017) trata el tema del abuso a menores. 'Atrévete a Renacer' es su cuarto libro editado.


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