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Por qué debes leer ‘Violencia sexual’

Pon un libro en tu vida…
La investigación criminal contada por Álvaro Botias, inspector de policía:
«Una mujer prostituida no ostenta menos derechos que cualquier otra ni se debe plegar a todos los designios del putero de turno»

En un principio, cuando jupsin.com me propuso escribir este artículo sobre la publicación de mi tercer libro, Violencia Sexual. La investigación criminal contada por un inspector de policía (Editorial Adarve), nos planteamos que adoptara el formato de reseña.

Sin embargo, unas cuantas horas después de la propuesta –no muchas, realmente– decidí que no era yo, en calidad de autor, el más apropiado para abordar tal empresa.

En su lugar, pensé, voy a elaborar un decálogo que recoja los motivos por los que esta obra debe acabar en tus manos. ¡Al lío!

Violencia Sexual, de Álvaro Botias Benedit (Editorial Adarve) es un libro recomendado por jupsin.com.

Basado en Hechos reales (1)

El primer argumento que esgrimiré para convencerte, potencial lector o lectora, es que te encuentras ante un relato basado en hechos reales. Lo que se conoce en la literatura como género true crime.

He escogido una investigación que dirigí el pasado año 2016, iniciada a raíz de la denuncia interpuesta por Samanta –nombre ficticio–, la coprotagonista de la historia.

Un caso de violación en el que un servidor y su equipo se volcaron durante 48 horas que resultaron frenéticas y se saldaron con la caza del agresor.

Investigación criminal (2)

La segunda razón, al hilo de la anterior, coincide con su valor criminalístico y criminológico: esta vez, a diferencia de mis otros dos libros, he puesto el énfasis en la investigación criminal.

Violencia sexual, en sus algo más de 100 páginas, recoge las principales diligencias a practicar por los especialistas policiales en el esclarecimiento de delitos contra la libertad sexual.

Desde el acompañamiento durante la exploración médico-legal de la víctima, pasando por el acto de declaración y la inspección ocular del escenario del crimen, entre otras gestiones; hasta llegar a la identificación, búsqueda y arresto del supuesto responsable de los hechos.



No existe un perfil de víctima ni de autor (3)

En tercer lugar, destaco los elementos en que me basé a la hora de elegir este caso y no otro, de los múltiples que han pasado por mis manos:

Samanta, de nacionalidad rumana, ejercía la prostitución en la vía pública cuando se registró el ataque a su sexualidad. Federico, por su parte, tenía una relación afectiva de larga duración, trabajo estable y carecía de antecedentes policiales en el momento de decidir, el día de su cuarenta cumpleaños, ir al Polígono Guadalhorce para contratar los servicios de nuestra víctima. Un pacto comercial que acabó de la peor manera posible…

Por un lado, queda demostrado que el sujeto pasivo en este tipo de delitos no presenta un perfil determinado, más allá del marcado factor de género. No en vano, aproximadamente un 90% de las perjudicadas cada año son mujeres.

Violencia sexual, en sus algo más de 100 páginas, recoge las principales diligencias a practicar por los especialistas policiales en el esclarecimiento de delitos contra la libertad sexual.

Tampoco existen víctimas de primera o segunda categoría, en base a su estatus social, el color de su piel o su profesión. Una mujer prostituida, como es el caso, no ostenta menos derechos que cualquier otra ni se debe plegar a todos los designios del putero de turno. En absoluto.

Por otro lado, en lo que concierne al agresor, que en la inmensa mayoría de los casos suele ser un varón, tampoco debemos afirmar que exista un modelo específico o unas características estándar: de hecho, Federico era alguien integrado en la sociedad y en apariencia normal cuando se decantó, en plenas facultades físicas y mentales, por violar brutalmente a Samanta.

Dos elementos en total que vienen a probar la inexistencia de perfiles exclusivos de víctima y de autor, así como a borrar de un plumazo el cliché del violador que, pasamontañas mediante, acecha y ataca a las víctimas en callejones oscuros.

Sobre el momento temporal, por cierto, os adelanto que el crimen que describo tuvo lugar a plena luz del día.

En la piel del investigador (4)

El cuarto motivo recae en la emoción que supone meterse en la piel del investigador por unas horas.

En la obra os presento el trabajo del Grupo de Investigación de la Unidad de Familia y Mujer en la lucha contra la violencia sobre la mujer.

Su día a día desde la primera línea de fuego. Al menos, la manera en la que un servidor y su equipo resolvió el caso en cuestión. Porque, nos guste o no, Samanta y Federico nos dejaron marcados de por vida, al igual que harán contigo, futuro/a lector o lectora.

Un libro 100% solidario (5)

Para terminar, expondré la causa de mayor peso, aquella que te empujará irremediablemente a adquirir tu ejemplar: “Violencia sexual. La investigación criminal contada por un inspector de policía” es un libro 100% solidario.

Todos los beneficios que genere de las ventas irán destinados a la Fundación DiabetesCERO, desde donde invierten en una investigación de calidad con el objetivo de encontrar la cura para la diabetes tipo 1.

Mi hijo de cinco años, Óliver, la padece. Él, un superhéroe sin capa, ha sido la principal inspiración en la que me he apoyado durante este fascinante viaje literario.

Alguno o alguna pensará: “Ha dicho decálogo y únicamente hay cinco puntos en la lista”. Yo, verdaderamente, creí lo mismo al inicio y tuve que recurrir a San Google para salir de dudas.

Resulta que un decálogo no tiene por qué componerse de diez puntos. Todos los días se aprende algo nuevo. Hasta aquí mis argumentos que espero sean suficientes para que te animes a leerme. Estoy convencido de que la historia de Samanta no te dejará indiferente.

Empezamos a leer Violencia Sexual – Álvaro Botías – Editorial Adarve

«Mi nombre es Álvaro Botias Benedit. Para quienes todavía no me conocen, soy inspector de la Policía Nacional y desde el pasado año 2015 estoy al frente del Grupo de Investigación de la Unidad de Familia y Mujer de Málaga capital.

Junto a otros 11 agentes especializados combato la violencia de género en sentido amplio: me refiero a la que acontece en el seno de las relaciones de pareja y aquella, de tintes sexuales, que se da fuera de ese contexto pero afecta, mayoritariamente, a las mujeres.

En esta breve obra me centraré en la segunda, la violencia sexual.

Pincha en la imagen para acceder al extracto de libro Violencia Sexual, de Álvaro Botias, por cortesía de Editorial Adarve.

Tras La lucha contra la violencia de género: vivencias de un policía (Círculo Rojo, 2018) y En clave de Igualdad (Adarve, 2019), he querido dar un giro radical al enfoque de mis publicaciones.

Esta vez he optado por dejar a un lado el tono pedagógico y centrarme en el relato, es decir, la historia contada en primera persona, con una perspectiva criminológica y ahondando en los detalles de la investigación policial.

Para ello he escogido un caso que trabajamos el pasado año 2016: Samanta, la protagonista, dejó una huella imborrable en todos los integrantes de mi grupo de trabajo.

Su valentía eclipsó cada paso que dimos en el transcurso de la investigación, impulsándonos hasta conseguir culminarla con enorme éxito. El agresor, Federico, fue condenado en firme a seis años de prisión como autor material directo de un delito de violación.»

(Córdoba, 1985). Ingeniero Químico, feminista, marido, padre. Apasionado del papel y la tinta. Inspector de Policía Nacional al frente del Grupo de Investigación de la Unidad de Familia y Mujer de Málaga. Combate a diario la violencia por razón de género y ayuda a sobrevivir a muchas mujeres. También es criminólogo en construcción con perspectiva de especializarse en victimología en el ámbito del maltrato machista. Su objetivo, demostrar que hay salida, que existe la esperanza.

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