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Empresas que utilizan ‘repugnantes’ técnicas de acoso

Una vez vistas las obligaciones que tiene el empresario en materia de acoso laboral, vamos a centrarnos, en nuestro sexto paso, en las organizaciones que emplean estas ‘repugnantes’ técnicas de acoso y en las que, sabiéndolo o al menos sospechándolo, no hacen nada para evitar dichas situaciones de hostigamiento y violencia en el trabajo.

Empresas y acoso laboral
Empresas y acoso laboral

Una vez vistas las obligaciones que tiene el empresario en materia de acoso laboral, vamos a centrarnos, en nuestro sexto paso, en las organizaciones que emplean estas repugnantes’ técnicas de acoso y en las que, sabiéndolo o al menos sospechándolo, no hacen nada para evitar dichas situaciones de hostigamiento y violencia en el trabajo.

Otra de las preguntas que seguramente os habréis hecho numerosas veces, es ¿cómo la empresa u organización para la que estáis prestando servicios, no hace nada para evitar la injusticia que padecéis?, o incluso, ¿cómo es posible que  la misma organización practique estas perversas artes contra vosotros?

Hay determinadas organizaciones y empresas en las que el acoso laboral se da con mucha más facilidad que en otras, incluso que lo llegan a promover

Caldo de cultivo de acoso laboral

Hoy conocemos que hay determinadas organizaciones y empresas en las que el acoso laboral se da con mucha más facilidad que en otras, incluso que lo llegan a promover.

Estas organizaciones son aquellas que presentan deficiencias en el diseño de trabajo, en las formas y calidad del liderazgo, donde el bajo nivel moral y ético, existente en la estructura, se convierten en excelente caldo de cultivo de abusos y hostigamiento.

Son normalmente empresas en las que el entorno laboral es muy competitivo y reina un clima social negativo, dónde los mecanismos de control interno brillan por su ausencia. Organizaciones desastrosas, inestables y conflictivas, donde impera el miedo, que es utilizado como mecanismo de control.

En estas empresas parece que todo vale, y el poder de los jefes es desmedido. Empresas también en las que solo prima la rentabilidad, y que justifican cualquier tipo de acción en ella. A estas estructuras se las ha venido denominando organizaciones psicológica o psicosocialmente tóxicas.

Que la organización presente estas deficiencias no genera por sí mismo situaciones de acoso, para ello es necesaria la figura del acosador. El instigador que, aprovechará estas carencias, para poner en práctica sus perversas prácticas abusivas contra su víctima.

Este tipo de organizaciones, normalmente exigen a sus trabajadores una involucración absoluta con su trabajo, adaptabilidad, flexibilidad y polivalencia  totales, lo que hace que los mismos se tengan que convertir en sumisos de la estructura empresarial, renunciando a sus valores personales en favor de la organización.

No interesa que piensen ni pregunten demasiado. Lo importante es conseguir los objetivos que la empresa les marca. Los asalariados viven con un constante temor a ser expulsados de la organización si muestran debilidad o no son lo bastantes competentes.

No sólo es que no se reconozca el trabajo realizado, sino que, ni siquiera se contempla al trabajador como ser humano

Estas empresas no utilizan técnicas para motivar a sus empleados en el desarrollo de su trabajo, ya que éstos no son valorados, todo se consigue a través del temor y del miedo, lo que generará un entorno destructivo.

No sólo es que no se reconozca el trabajo realizado, sino que, ni siquiera se contempla al trabajador como ser humano. Para conseguir esta involucración por parte del asalariado para con la empresa, la organización no duda en acudir a la violencia psicológica e incluso a la amenaza.

Trabajadores indefensos

Los trabajadores sometidos a este tipo de exigencias, acaban padeciendo daños como el estrés y terminan, en numerosas ocasiones, por enfermar psicológicamente, sufriendo trastornos psicosomáticos: se ven aquejados de un gran sufrimiento, de sentimientos de culpabilidad, también acaban sufriendo la despersonalización en sus relaciones con los demás

El efecto es que se mina la solidaridad entre los trabajadores, los cuales se hacen inmunes a las injusticias que presencian, floreciendo la pasividad entre ellos. Esta pasividad es la que en muchas ocasiones les hace mirar hacia otro lado e incluso seguir y participar en las conductas destructivas del jefe perverso.

Estas situaciones interesan a la organización, ya que, en un clima así, estos trabajadores serán mucho más dóciles y obedientes, estarán dominados y se sentirán desprotegidos.

Empresas y acoso laboral

Todo aquel trabajador que no logre adaptarse a las exigencias de la organización será considerado como un inadaptado, como un eslabón débil en la estructura.

Aquellos que no se doblegan a las exigencias de adaptabilidad total, y que siguen pensando libremente sin dejarse condicionar, aquellos que se muestran solidarios con los demás, sinceros, que no miran para otro lado, honrados, y de gran fortaleza interior, son hostigados por entender que desestabilizan al grupo, ven en ellos una amenaza constante, y envidian su libertad y moralidad, cualidades de las que carece el acosador.

Todos aquellos a los que no se logra seducir y someter, se perciben como potencialmente peligrosos para la organización y son marginados del grupo, aunque no hayan hecho nada incorrecto. Estos trabajadores serán los que mayor riesgo corran de sufrir acoso laboral.

Los acosadores, protegidos

En este tipo de organizaciones encajan perfectamente los acosadores, ya que no dudarán en hacer lo que sea para someter al grupo y deshacerse de los ‘trabajadores inadaptados’, sirviendo a la perfección a las premisas marcadas por la organización tóxica.

Ya vimos, que los acosadores son personas que sufrían en su mayoría trastornos psicológicos como la psicopatía, narcisismo, paranoia. Personas maquiavélicas que no son capaces de sentir compasión por los demás, mentirosos y manipuladores, fríos y amorales.

Las organizaciones psicológicamente tóxicas necesitan a personas sin escrúpulos que no pondrán límites a poner en práctica técnicas denigrantes con los empleados, y los acosadores encuentran la impunidad que necesitan para denigrar y humillar a sus anchas

Así, se produce una especie de retroalimentación entre empresas tóxicas y acosadores. Las organizaciones psicológicamente tóxicas sirven de reclamo al acosador, necesitan a personas sin escrúpulos que no pondrán límites a la hora de poner en práctica técnicas denigrantes con los empleados, y los acosadores encuentran, en este tipo de empresas, la impunidad que necesitan para denigrar y humillar a sus anchas.

Este tipo de empresas, no dedican ningún recurso en proteger a sus trabajadores, y permiten el acoso moral, mostrándose indiferentes ante tales técnicas.

Algunas de ellas incluso suelen utilizar prácticas devastadoras contra sus empleados, con tal de cumplir con los objetivos que estiman prioritarios. Hoy sabemos que cuando los niveles jerárquicos más elevados son perversos, es más fácil que dicha perversión se extienda por todos los escalafones de la organización, convirtiendo a la empresa en perversa en sí misma.

En la empresa privada, el acoso se produce de forma más cruel que en la pública y suele durar menos tiempo. En la empresa pública, en la que los trabajadores están más protegidos contra el despido, la duración del acoso suele ser muy larga y sus efectos mucho más devastadores para la salud de la víctima que es torturada durante años.

En resumen, son organización que no respetan a la persona, está es la diferencia fundamental. Al no tener en cuenta a los seres humanos que la conforman, cualquier método vale. Esta falta de respeto hacia sus empleados, hace que en ellas proliferen muy fácilmente las conductas abusivas y de acoso.

Son empresas corrompidas, insanas, donde es frecuente ver casos de corrupción, acoso moral, mentiras, manipulaciones. Hay una ausencia absoluta de ética y moralidad. Trabajar en este tipo de empresas es muy complicado, ya que se está expuesto siempre a la traición, no se puede confiar en nadie.

Como veis, no es de extrañar que este tipo de organizaciones participe en vuestro acoso o mire hacia otro lado. Seguro que reconocéis a vuestra empresa a través de la descripción de organizaciones tóxicas que hemos hecho. Parece increíble que muchas de ellas den cobertura a esta clase de actos torturadores de seres humanos.

Espero que con esta descripción haya podido eliminar algo de la  incertidumbre que sentís. Todo os parece ahora irracional, una locura, pero todo tiene su explicación, y como podéis comprobar, lo que falla no sois vosotros. Recordad VOSOTROS SOIS SOLO VÍCTIMAS, ni culpables ni responsables.

Empresas y acoso laboral

Nos podemos preguntar ¿Qué ganan este tipo de empresas perversas con utilizar estos repugnantes métodos? Pues la verdad, nada.

Al principio lograran, mediante el miedo, someter a sus empleados y mantenerlos neutralizados. Nadie se revela, todos siguen los cánones establecidos, nadie opina, nadie se mueve, se convierten en máquinas de producir.

Tenemos empleados deshumanizados, insolidarios; solo importa mantener a cualquier precio el puesto de trabajo sin ser expulsado, el compañero no importa

Pero ¿y a la larga?, ¿qué sucede? Tenemos empleados deshumanizados, insolidarios los unos con los otros, solo importa mantener a cualquier precio el puesto de trabajo sin ser expulsado, el compañero no importa.

Se convierten en personas insatisfechas, no pueden proponer ideas, ni participar en la mejora colectiva del trabajo, son robots produciendo como les han mandado hacer. Las ilusiones no tienen cabida en estas organizaciones, la creatividad es aplastada, la brillantez perseguida, la libertad masacrada. El ser humano despreciado.

Al final solo tendrán trabajadores descontentos, infelices, enfermos, estresados, alienados, sin rumbo. Los más libres y brillantes terminarán por irse o serán expulsados de la organización, ya vimos que se convierten es estorbos. A partir de aquí reinará la mediocridad en la empresa. Solo continuarán los mediocres, los menos libres. Se trabajará sin ilusión. Esto afectará a la producción, que lejos de ser elevada, caerá en picado.

A estas empresas les faltará lo mejor, los hombres y mujeres que la componían, las ilusiones que todos y cada uno de ellos albergaban en su interior, el respeto de los unos para con los otros. FALTAREIS VOSOTROS.

Termino con una frase de Nelson Mandela:

«Negar a la gente sus derechos humanos es desafiar su propia humanidad». 

Recordad, seamos ante todo personas.

Licenciado en derecho por la Universidad Complutense, y abogado en ejercicio desde marzo de 1991. Diplomado en Práctica Jurídica por ICADE, CEU y Universidad Complutense. Master en RRHH por ICADE. Fui Magistrado Sustituto en la Audiencia Provincial de Córdoba y Juez Suplente en Valdemoro. Abogado de Turno de Oficio durante 15 años. Más de 1.000 juicios sobre mi toga. Mi especialidad es el Derecho Laboral (mobbing) y el Civil.

2 Comments

2 Comments

  1. Erik

    24 de agosto de 2019 at 18:18

    Es el sistema establecido. Como las lentejas , las tomas o las dejas . Y por favor que sindicatos y otras mamandurias no os confundan. Solamemte en el sector publico se respetan las leyes laborales. Ego dixit.

  2. Isabel García

    25 de mayo de 2022 at 23:09

    Ejemplos claros de empresas como Mapfre donde no hay sistemas de control interno y donde el miedo, la amenaza y la distorsión es lo que funciona.

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