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Extiende tus alas, muévelas, sortea obstáculos

El acoso en ocasiones conduce a un estado de vida paralela, a una situación que es parecida a la de estar postrado en una cama convaleciente, sin estarlo y con ganas en muchos casos de volver a esa actividad. Es importante que cada uno identifique que necesita en cada momento.

En el anterior artículo para jupsin.com me refería a cómo la gestión emocional era un aprendizaje derivado del acoso laboral.

‘La rabia es una emoción que muchas veces surge en respuesta y detrás de ella se encuentra el haber sentido traspasados nuestros límites’ (Greenberg, 2015). El poder plantearlos, conlleva también el conocimiento de nuestros propios límites.

Una experiencia reciente

Quisiera compartir con vosotros una experiencia reciente, en apariencia lejana, pero que puede resultar ilustrativa al respecto. Hace unos días, preparaba un texto para el club de lectura en el que participo. Comparto esta afición, así como otra, el hacerlo en un idioma que desde que tengo uso de memoria me ha resultado fascinante y desde que lo aprendí he ido procurando mantener y cuidar.

El tema elegido era la resiliencia, por lo que había que leer alguna novela relacionada, aparte de algún trabajo de Cyrulnik

El tema elegido era la resiliencia, por lo que había que leer alguna novela relacionada con el asunto, aparte de algún trabajo de Cyrulnik. Si de normal es un gusto ir y compartir, en otras solamente escuchar aquello que cada persona comparte, en esta ocasión el placer era mayor.

Elegí una lectura en base a su autor, Henri Bauchau, y una de las obras de Cyrulnik, y me lancé a explorar sus páginas. Para decepción mía, El desgarro” (La déchirure), no abordaba el tema común, la resiliencia.

Me encontré delante de un texto en el que el personaje va narrando los últimos días de su madre a la vez que retorna al diálogo con su psicoanalista. A lo largo de este proceso, consigue contactar con una situación traumática y liberarse de ella desde su comprensión.

El texto es precioso, sin embargo mis habilidades para su comprensión toparon con un límite que me hizo darme cuenta de que necesitaba aprender más. Las gafas desde la cual lo leía y las claves son las de quien está acostumbrada a leer artículos científicos. La profundidad, la comprensión de las metáforas, algo que antes era fácil, supuso un auténtico reto para mí.

Psicoanálisis, pasado, un texto escrito de manera preciosa en un lenguaje que adoro pero en un nivel que me suponía ir más allá de mis actuales conocimientos.

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Foto: DPNB

Un relato lento y melancólico

Un texto que, según indicaban en el mismo libro, era necesario releer y tomar otras referencias para conocer la profundidad de sus metáforas. Un texto que en primer lugar me hizo pensar que era un relato lento y melancólico de esos días que acompañan a la despedida de un ser querido.

Un texto, al que encontré en un inicio leí bajo la óptica de la clave que me es familiar, el proceso rumiante, pero que pasado el tiempo, me deja un sabor distinto, porque posiblemente las claves de asimilación en apariencia son similares, pero el resultado es distinto.

Durante la mayoría de escritos que he hecho sobre el tema de acoso y he compartido con vosotros en jupsin.com, he ido desarrollando el camino de darle la vuelta a una situación no deseada. El explorar en las habilidades de resiliencia para poder salir victoriosos de esta situación continuando con nuestra vida.

La intención ha sido poder reflexionar sobre el hecho de que en ocasiones, sin querer, existe un pozo hondo en el cual muchas veces pisamos de forma involuntaria, y nos hundimos cuando damos vueltas y vueltas sobre aquello que pasa sin llegar a ninguna parte.

Hirigoyen, acoso y tratamiento

A pesar de ser doctora en psicología, mi línea de intervención es como coach, lo cual por definición implica trabajar desde una lógica presente futuro. El reconectar con la potencialidad de cada uno y de forma paralela desarrollar habilidades de resiliencia.

El texto de Bauchau me permitió conocer el límite de mi práctica. Ese camino de acompañamiento profundo en la comprensión de aquello que pasó. Tomando en consideración no sólo aquello que sucede al interior de la mente de la persona sino también aquellos aspectos que conforman su contexto, tal cual sugiere como necesario Hirigoyen en el tratamiento de personas afectadas por acoso (2012).

En el Desgarro, si alguno o alguna de vosotros se anima a leerlo, verá como esta despedida hace que el autor vuelva al pasado y entienda aquello que en el fondo removía todo. El autor, gracias al trabajo realizado por su psicoanalista, pudo dejar de suprimir sus memorias, aceptarlas y mirarlas bajo otro prisma, algo que sugiere hacer Hirigoyen a nivel terapeútico (2012).

He de confesar cierta admiración por algunos de sus autores que vienen del psicoanálisis, más allá de sus metáforas y claves distintas, la lectura de este libro me permitió tomar conciencia de algunas cosas:

Una, el tiempo, la importancia que tiene para cada persona, más en quienes han vivido una experiencia traumática, el acoso en el trabajo, si es tu caso. La situación vivida por Bauchau va en otras claves.

Si has vivido el acoso y has dejado el lugar de trabajo, la aceptación del tiempo en  la formulación de tus objetivos de retorno a la vida laboral. Así como la aceptación de la paciencia y la flexibilidad contigo mismo ante la posibilidad de reescribirlos las veces que sean necesarios hasta que realmente todo simplemente fluya (Duffy y Sperry, 2014).

Reflexión-comprensión y rumiación-desfogue

Otro, la diferencia entre reflexión-comprensión y rumiación-desfogue. Lo primero alivia, lo segundo agobia. No se trata de contar por contar los hechos, no se trata de retornar por retornar al pasado, sino hacerlo de forma que contactemos realmente con aquello que está en el fondo.

La diferencia entre reflexión-comprensión y rumiación-desfogue.

Lo primero alivia, lo segundo agobia

Que nos liberemos desde su aceptación-comprensión, dejando de lado la capacidad centrifugadora que tiene pensar y pensar, entendiendo que en esa expresividad que no quiere dejarse nada en el tintero, finalmente a parte de dar una sensación de que se nos “escucha”, finalmente no hemos conseguido nada. Simplemente inundarnos de más negatividad.

¿Cómo hallar la diferencia? En el ámbito terapéutico, es importante que quien trabaje con quien padece esto no limite el enfoque al espacio intrapsíquico sino que lo amplíe a las variables propias del contexto laboral.

Como profesional, es importante que empatices, que te muestres cercano y escuches aquello que pasa (Hirigoyen, 2012). Que seas capaz de ver más allá de las palabras y que estés dispuesto a acompañar a una persona en una situación difícil.

Una situación que quizá para tus propios paradigmas sea ininteligible, pero que tenga la capacidad de ver que lo que ha vivido quien tienes delante le ha generado sufrimiento.

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Foto: DPNB

Contar con alas y saber moverlas

En caso que seas quien vivas esta situaciones de acoso en el trabajo y que debido a ellas sientas mayor malestar o que por estos hechos malestares pasados se te activen, te sugiero que tomes contacto con un terapeuta. Del mismo modo que es importante que el terapeuta cuente con las cualidades descritas, es importante que te comprometas en este proceso de cambio.

Si el malestar es menor y aquello que buscas es una reincorporación a lo laboral, sería importante el que valores el poder trabajar a nivel de habilidades que permitan dar la vuelta a la situación y abordar este tipo de situaciones desde una forma más saludable. El coaching es una forma de poder trabajar en estas habilidades y trabajar en pos de este nuevo espacio de retorno laboral.

El acoso conduce a un estado de vida paralela, a una situación parecida a la de estar postrado en una cama convaleciente, sin estarlo

El acoso en ocasiones conduce a un estado de vida paralela, a una situación que es parecida a la de estar postrado en una cama convaleciente, sin estarlo y con ganas en muchos casos de volver a esa actividad.

Es importante que cada uno identifique que necesita en cada momento.

El poder conocer mis límites, no soy psicóloga, soy coach, me ha permitido conocer cuándo pedir ayuda o colaborar, y sobre todo la importancia de seguir aprendiendo.

Leer a Bauchau me enseñó esta parte del camino, esa comprensión a la cual accede el autor gracias al proceso terapéutico, aquello que finalmente le libera.

En ella no hay resiliencia, en ella simplemente hay entendimiento, comprensión, contacto con el pasado, pero desde un cambio de óptica que le permite apreciar de una forma distinta su pasado.

Del mismo modo que Tehrani (2011) señala que para trascender esa posición de víctima es importante aceptar la propia vulnerabilidad. A partir de las líneas de Bauchau comprendí, que más allá de creencias limitantes y potenciadoras, hay un espacio de comprensión, legítimo y necesario para algunos, y que su acceso se alcanza desde otras ópticas (cercanas y complementarias).

Gracias a esta lectura comprendí que contar con alas, saber moverlas, sortear obstáculos, es tan importante como esa comprensión-liberación.

Referencias

  • Bauchau, H. (2003). La déchirure. Actes du sud: Arles.
  • Duffy, M., & Sperry, L. (2014). Overcoming mobbing: A recovery guide for workplace aggression and bullying. Oxford University Press.
  • Greenberg, L.S. (2015). Emotion-Focused Therapy: Coaching Clients to Work Through Their Feelings. Segunda edición. USA: American Psychological Association.
  • Hirigoyen, M-F. (2012). Healing the wounded soul. En N. Tehrani (Ed.). Workplace bullying: symptoms and solutions (pp. 166-178). Nueva York: Routledge.
  • Tehrani, N., (2011) Workplace bullying: The role for counselling. En S. Einarsen, H. Hoel, D., Zapf  & C. Cooper (Eds.).Bullying and harassment in the workplace: Developments in theory, research, and practice (pp.381-396.). Miami.CRC Press.

Comunicadora Social, Doctora en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, Coach Ejecutiva y Associate Member del International Society for Coaching Psychology. Mi trabajo a nivel de investigación aborda un análisis de las estrategias de afrontamiento de las personas afectadas por acoso y la forma como estas influyen en los efectos derivados de la agresión. Hace énfasis en aquellos aspectos que contribuyeron en la conformación de este estilo de respuesta.

2 Comments

2 Comments

  1. Cristina Acosta Navas

    16 de junio de 2018 at 19:52

    A ver, yo he hecho un trabajo de introspección para ver q parte de responsabilidad tuve yo en la situación, y he tratado de comprender la personalidad de mis principales acosadores, y de los cooperadores necesarios o como se les llama «los indiferentes patológicos a la vejación».
    Y ahí me quedo.
    Luego he trabajado con una coach en crecimiento personal y desarrollo profesional. Y estoy tranquila, pero me quedan cosas por arreglar y es mi reactividad a las situaciones injustas, aunque no vayan conmigo, no puedo con ellas. Lo que me lleva a implicar me demasiado emocionante.
    Ahora estoy pasando un momento durillo porque ha empezado el proceso, yo nunca hablo de las vejaciones sufridas, nunca se las he contado nada más q al médico, terapeuta y a la abogada. Ni siquiera al coach, solo sabe q he sufrido moobing, pero nada más. Y cuando las he tenido q relatar lo he pasado muy mal, hay mucho dolor, q pensé sanado y no es así.
    Espero q una vez q termine todo, sane para siempre, porque yo he perdonado a mis acosadores, lo q no quita q pida la compensación de los daños.
    Es un deber para conmigo. Y además, para que no vuelva a suceder lo mismo. Espero q se haga justicia.

  2. Laura Quiun

    18 de junio de 2018 at 12:59

    Estimada Cristina, el trabajo de autoconocimiento que has hecho es grande. El tomar conciencia de tu respuesta emocional ante este tipo de situaciones es claro ejemplo de ello. Es importante que puedas hablar sobre aquello que pasó en el contexto adecuado. También que lo hagas al coach con quien trabajas, el marco que se genera es el de la confianza. El marco del trabajo del coaching es presente futuro, y escuchar tu emocionalidad, escuchar tu dolor, también es importante que suceda.
    En ocasiones, damos puerta y del mismo modo que algunas personas que al hablarlo y tocar continuamente la herida se hunden más, en otros casos, ese evitar tocar lo que nos duele, hace que lo que ha dolido quede sin cicatrizar.
    Ante una vejación, una injusticia es bueno reaccionar, comunicar que sucede en qué hemos sido vulnerados. Esto va más allá que seamos fuertes o débiles, es humano decir cuando algo nos pasa y aceptarlo, es el primer paso del cambio.
    Perdonar es importante que lo sientas verdaderamente. Que te des permiso a sentir enfadada. Cada cosa llega en su momento, el justo, que lo hagas por que quieres y no porque tengas que hacerlo.
    Mucho ánimo con este proceso y que salga de la manera más conveniente para tí.
    Un abrazo fuerte,
    Laura

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