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Desigualdad y otros demonios de la empresa

Hay que romper el techo de cristal, limpiar el suelo pegajoso hasta dejarlo sin rastro de roles y estereotipos, que pitufina no se sienta sola y única en entornos masculinizados, y si tenemos que asomarnos a un precipicio de cristal, hacerlo con paracaídas y compañeros en la tarea del liderazgo que no debe entender de situaciones de crisis y crecimiento económico, debe ser inclusivo, integrador y sin fisuras.

Entre el suelo, el techo y el precipicio: De la desigualdad y otros demonios de la empresa – María García – Directora de Programas de la Confederación Nacional de Mujeres en Igualdad y Colaboradora asociada en Payperthink

“No podemos avanzar si la mitad de la humanidad va por detrás” – Malala Yousafzai



Es un hecho que el sexismo está profundamente arraigado en nuestra cultura y que son muchos los siglos en los que han sido los hombres, nuestros compañeros, los que han estado en la posición de poder y con la creencia de que sólo su voz es la que debía ser oída y escuchada.

La empresa y el mercado laboral son un paraíso para el sexismo

Y así estamos cientos de años después, en la resistencia, porque el género y la desigualdad que genera, impregna a toda la sociedad atraviesa todos los ámbitos. La empresa y el mercado laboral son un paraíso para el sexismo.

La empresa tiene género y entre sus paredes se llevan a cabo comportamientos que generan problemas colectivos. Y lo son solo para nosotras, las mujeres, desde comportamientos sutiles como las interrupciones constantes durante las reuniones de trabajo hasta la brecha salarial y el acoso sexual.

Nos enfrentamos ante un abanico de acciones y posibilidades por el sólo hecho de ser mujeres.

María García: “La empresa tiene género y entre sus paredes se llevan a cabo comportamientos que generan problemas colectivos”.

Las intrusas son las mujeres

Betty Friedan, en 1963, hablaba de ese problema sin nombre en “La mística de la feminidad” y hoy podemos denominarlo así, “no estamos en donde nos merecemos” . A esta afirmación la acompañan términos como “suelo pejagoso”, “techo de cristal”, “síndrome de la impostora”, “síndrome de pitufina”, todos aplicables de forma exclusiva a mujeres y el ámbito laboral.

Si buscásemos términos similares, aplicados a los hombres, no los encontraríamos, no existen, no son necesarios, porque las intrusas, seguimos siendo nosotras.

Cuando creía que ya dominaba toda la terminología que define todas las limitaciones y obstáculos que tienen las mujeres para acceder, mantenerse y promocionar en el ámbito laboral, encuentro uno, absolutamente perverso, “el precipicio de cristal”.

El glass cliff es esa metáfora que se refiere a la preferencia por mujeres para ejercer el liderazgo en situaciones de crisis

El suelo pegajoso se relaciona con los roles y esterotipos de género, el techo de cristal con la limitación velada en los ascensos, también conocido por techo de cemento

… pero, el glass cliff es esa metáfora que se refiere a la preferencia por mujeres para ejercer el liderazgo en situaciones de crisis.

No deja de ser curioso, que siendo una de las inequidades más obvias por razón de género la falta de presencia femenina en los puestos de liderazgo, que ésta se produzca cuando la empresa muestra un patrón de rendimiento bajo.

María García: “El suelo pegajoso se relaciona con los roles y esterotipos de género, el techo de cristal con la limitación velada en los ascensos, también conocido por techo de cemento…”

El rol de cuidadora y salvadora

Nos encontramos ante la siguiente disyuntiva: si hablamos de liderazgo, pensamos en un hombre y si lo hacemos de crisis, pensamos en una mujer.

Si hablamos de liderazgo, pensamos en un hombre y si lo hacemos de crisis, pensamos en una mujer

Y es que en la metáfora está incluido el engaño, y es que son los estereotipos sexistas los que intentan transformar la carga en oportunidad.

Nos reconocen como colaboradoras, responsables, organizadas, empáticas, las perfectas lideresas para salvar a la empresa en momentos de crisis, haciéndonos creer que somos mejores que los hombres, y encendiendo la llama del rol de cuidadora y salvadora, que arrastramos durante siglos.

No debemos obviar, que detrás de la oportunidad y el liderazgo, en momentos de crisis está la perpetuación del sistema y relaciones de poder, ya que el puesto conlleva un enorme riesgo de fracaso, que llegado el caso reafirmaría la idea preconcebida de que las mujeres no sabemos dirigir.

No estamos educadas para el triunfo y el éxito sino para la cesión del mismo, pero no por ello debemos desaprovechar la oportunidad en el caso de que se dé, sin olvidar que es una trampa, en la que no vemos el peligro porque estamos en la cima.

Tenemos que transformar el ámbito empresarial en un espacio igualitario y equitativo, sin sesgos de género, aumentando nuestra presencia numérica y mayor influencia, creando masa crítica y ayudando a otras mujeres apoyándolas, dándoles voz y reforzándolas en sus ideas.

María García: “…y si tenemos que asomarnos a un precipicio de cristal, hacerlo con paracaídas y compañeros en la tarea del liderazgo que no debe entender de situaciones de crisis y crecimiento económico, debe ser inclusivo, integrador y sin fisuras”.

El rendimiento de las empresas no está condicionado por el género y es la gestión la que determina los resultados, no el sexo de las personas que la desarrollan

La desigualdad, fuera de la gestión empresarial

El rendimiento de las empresas no está condicionado por el género y es la gestión la que determina los resultados, no el sexo de las personas que la desarrollan.

No es justo que las mujeres recibamos las oportunidades cuando ya no hay margen para el error. No podemos continuar con limitaciones y obstáculos, con metáforas que visibilizan inequidades. Nosotras con techos y precipicios y ellos con almohadas y cojines de plumón.

Hay que romper el techo de cristal, limpiar el suelo pegajoso hasta dejarlo sin rastro de roles y estereotipos, que pitufina no se sienta sola y única en entornos masculinizados, y si tenemos que asomarnos a un precipicio de cristal, hacerlo con paracaídas y compañeros en la tarea del liderazgo que no debe entender de situaciones de crisis y crecimiento económico, debe ser inclusivo, integrador y sin fisuras.

Las empresas construyen y transforman, generan y crean, forman parte de la sociedad y tienen junto con la obligación de rendir, la responsabilidad de crecer de forma responsable y sostenible y no pueden asumir la desigualdad entre mujeres y hombres, como un elemento más de la gestión.


‘Genderbullying, acoso y género’ – jupsin.com te recomienda el artículo de María García



María García

Consultora de Género. Directora de Programas de la Confederación Nacional de Mujeres en Igualdad. Experta en Igualdad y Violencia de Género ha diseñado, implantado y evaluado programas y políticas vinculadas a la Igualdad de Género y contra las Violencias sobre las Mujeres.

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