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Si te conoces, es inevitable que seas feliz

Hasta que no decidas que ya no te resignas y que puedes cambiar. Hasta que no veas que has nacido para amar lo que eres y en consecuencia lo que haces. Hasta que no plantes cara a lo que te asusta, los mismos fantasmas llamarán a tu puerta una y otra vez para que te enfrentes a ellos, porque hay cosas que necesitas conocer y aprender para dar un paso adelante.

Mercè Roura, periodista, escritora y coach
Mercè Roura, periodista, escritora y coach

No te resistas más

No te resistas más. No te va a servir de nada. Si ahora no lo haces, mañana volverá a suceder y si no es mañana será en un mes, un año, una y otra vez hasta que te des cuenta de que la vida que vives no te pertenece.

Hasta que no decidas que ya no te resignas y que puedes cambiar. Hasta que no veas que has nacido para amar lo que eres y en consecuencia lo que haces. Hasta que no plantes a cara a lo que te asusta, los mismos fantasmas llamarán a tu puerta una y otra vez para que te enfrentes a ellos, porque hay cosas que necesitas conocer y aprender para dar un paso adelante.

Conocerse, amarse y aceptarse es una aventura apasionante que te pone al límite para que alcances aquello que parecía imposible y te acaba zarandeando tanto que te conviertes en alguien elástico y resistente

La fórmula básica: saber quién eres

Si huyes de lo que te asusta, siempre volverá a ti para que escojas el camino que te lleva a tu ser. No es fácil. No quiero venderte humo ni fórmulas mágicas.

Si las hubiera, todo el mundo las aplicaría. Lo que sí que hay es una fórmula básica para poder empezar. Saber quién eres. Si no te conoces, nada de lo que hagas te lleva a dónde sueñas estar.

El camino del autoconocimiento es complicado y no se acaba nunca, pero tiene enormes compensaciones y te lleva a una maravillosa paz interior.

Conocerse, amarse y aceptarse es una aventura apasionante que te pone al límite para que alcances aquello que parecía imposible y te acaba zarandeando tanto que te conviertes en alguien elástico y resistente.

Piensa y siente lo que te pregunto, ¿te conoces?

¿Has explorado tus rincones para saber si todas las ideas que tienes y todo en lo que crees es realmente tuyo? ¿Te has planteado estar viviendo a través de ideas prestadas?

Hablo de esos pensamientos que te vienen a la cabeza siempre que estás a punto de hacer algo grande que se sale de la norma y que te frenan y acongojan. Sabes perfectamente a cuáles me refiero. Esa vocecita machacona que siempre te recuerda tus supuestos fracasos y te dice que es mejor que te quedes quieto y te mimetices con el paisaje porque “las personas como tú” no aspiran a más.

Esa vocecita eres tú mismo, ya lo sé, pero las ideas a partir de las cuáles se cree con derecho a manejar tu vida y a pensar que no puedes aspirar a más ¿de quién son? ¿Las crees realmente o son prejuicios y creencias de otros que se te incrustaron cuando eras niño? ¿Te has planteado de verdad si eres quién eres o sólo lo que necesitas aparentar? ¿Te has planteado por qué necesitas aparentarlo?

Nuestras cárceles sin llave

¿Te ves reflejado en lo que haces? ¿te gustaría salir de ti mismo y ocupar otro lugar porque el lugar en el que estás notas que no es para ti?

A menudo, vivimos en cárceles que nosotros mismos hemos creado y construido. Nos hemos metido dentro y hemos tirado la llave. Y luego decidimos culpar a otros y a la vida porque no somos libres. Cuando lo que vivimos es el resultado de cada una de las decisiones que tomamos cada día.

No lo digo para que te sientas mal ni te culpes. No hay culpables, has hecho hasta ahora lo que creías que debías y lo que podías, a partir de hoy, puedes cambiarlo y responsabilizarte de lo que está por venir.

A menudo, vivimos en cárceles que nosotros mismos hemos creado y construido. Nos hemos metido dentro y hemos tirado la llave

Ya sabes a qué me refiero cuando habla de tu cárcel.  Cuando decimos no y queremos decir sí. Cuándo tragamos lo intragable y cuándo miramos a otro lado porque no queremos responsabilizarnos de lo que no nos gusta saber o asumir.

Decidimos incluso entonces, cuando escogemos no decidir. Elegimos quedar en suspenso esperando algo que sabemos que cuando llegue (si llega) no tendremos ganas ni valentía para afrontar.

Y miraremos a otros, a veces con admiración y otras con rabia y envidia. Les miraremos y veremos que tienen o tocan lo que nosotros soñamos. Pasaremos por alto sus saltos al vacío y su poder interior, su valentía para enfrentar situaciones duras como consecuencia de sus decisiones tomadas a conciencia.

Les miraremos de reojo y les quitaremos mérito pensando que así crecemos, que si les empequeñecemos, seremos grandes. Cuando en realidad, lo que deberíamos es acercarnos a ellos con humildad y entusiasmo, con ganas, con ilusión y preguntarles ¿Cómo lo has conseguido? Yo también quiero.

¿Por qué no lo haces? ¿Qué te frena?

Lo más probable es que te respondan y te ayuden a entender. Seguro que te dirán que pasando mucho miedo a veces. Que saltando cuando nadie más salta. Que replanteándoselo todo y cuestionándose a sí mismo hasta encontrar la esencia. Siguiendo cada día, bajo la lluvia y bajo el sol. Creando un mundo paralelo en el que sus sueños eran siempre posibles y sus miedos encogían a cada paso.

Te dirán que te animes, que puedes, que seguro que llegas. Y se te iluminarán los ojos y te empaparás de oportunidades, de magia, que ya estaba allí pero no veías porque no sabías que dentro de ti había una persona valiosa, maravillosa, gigante.

Y se te iluminarán los ojos y te empaparás de oportunidades, de magia, que ya estaba allí pero no veías porque no sabías que dentro de ti había una persona valiosa, maravillosa, gigante

Decía hace unos días la coach y escritora Laura Chica que “ no importa si eres ejecutivo, empresario, emprendedor, o estás desempleado; el ‘punto débil’ casi siempre es el mismo: no te conoces. Por tanto, no puedes confiar en ti lo suficiente. ¿Quién puede confiar en lo que no conoce?”

Y esa es la esencia de todo… Cualquier obstáculo que se pone ante nosotros es una oportunidad para aprender algo sobre nosotros, por duro que sea.

Es una asignatura pendiente que hemos ido dejando que vuelve a nosotros de forma cíclica, para que no tengamos más remedio que afrontar y decidir asumir responsabilidades.

Para que entremos en nuestra casa interior llena de habitaciones oscuras y descuidadas, para abrir la ventanas y dejar entrar la luz y así poder ver lo que queremos ver: quiénes somos y qué nos estamos negando.

No sirve de nada mirar a otro lado, si no eres capaz de mirar dentro de ti, la vida te obliga para superarte y evolucionar. Para decirte que dejes de buscar fuera la fuerza que sólo está dentro de ti y que es suficiente para conseguir todo lo que buscas y sueñas.

Para que dejes de pelearte con el mundo, para que sea más justo, más sencillo, más amable. No sirve de nada esa lucha, usa esa energía para evolucionar tú. Al final, lo harás. Si no es hoy, es mañana, el mes que viene o dentro de diez años.

Tu laberinto

Tienes que acabar entrando en el laberinto en el que te has convertido para descubrir la belleza que guardas dentro y aprender de tus rincones más oscuros y vulnerables. Si no abrazas tus debilidades ni miras a la cara a tus miedos, nunca pasas de pantalla y siempre juegas la misma partida.

Siempre hay un momento en el que te das cuenta de que lo que buscas ya está en ti y que lo que sueñas es sólo el resultado de conocerte mejor y amarte más, mucho más. Porque aún no te quieres suficiente como para confiar en ti y saber que podrás.

Porque cuando te conoces y te aceptas y miras al mundo con ojos bondadosos es inevitable ser feliz

Tú decides si haces caso a la vocecita rabiosa o esa voz interior que no te falla y que te dice siempre que debes dar el paso. Si miras en ti o giras la cara para disimula.

No importan las capas de piel que te has puesto encima para maquillar tu dolor o tu tristeza, para esconder tus diferencias y debilidades. Tarde o temprano vas a tener que desnudar tu esencia y mirarte en el espejo de la conciencia.

Y sólo cuando lo hagas con amor y ganas de superarte podrás alcanzar lo que ya te pertenece pero aún no tocas.

Y cuando te conozcas, verás al mundo distinto, porque cambiará ante ti. Porque cuando te conoces y te aceptas y miras al mundo con ojos bondadosos es inevitable ser feliz.

Periodista y formadora en comunicación, marca personal e inteligencia emocional. Más de 17 años de experiencia en radio y televisión. Ahora ayudo a las personas a conseguir que potencien su talento y lideren sus vidas. Me apasionan las palabras y su poder para cambiar nuestra forma de pensar y de vivir. Su primer libro ‘Amo la Imprudencia de mis Palabras'. El momento de cambiar y ser grandes es éste. Su último libro ya está disponible: 'Cosas que debí decirte hace cien años'

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