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‘Mi impenetrable sonrisa’ tras el abuso sexual

Según el informe “Ojos que no quieren ver” de Save the Children entre el 10 y el 20 por ciento de la población ha sufrido algún tipo de abuso sexual en su infancia. Yo pienso que somos mas, que muchas víctimas se llevan su silencio a la tumba y no entran en ninguna estadística. Yo he decidido contar toda mi vivencia en un libro autobiográfico, lo que me pasó y los efectos de aquello en mi vida: ‘Mi impenetrable sonrisa’.

Según el informe “Ojos que no quieren ver” de Save the Children entre el 10  y el 20 por ciento de la población ha sufrido algún tipo de abuso sexual en su infancia.

Yo pienso que somos mas, que muchas víctimas se llevan su silencio a la tumba y no entran en ninguna estadística. Yo he decidido contar toda mi vivencia en un libro autobiográfico, lo que me pasó y los efectos de aquello en mi vida: ‘Mi impenetrable sonrisa’.

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Ruth Sicilia, autora de su autobiografía ‘Mi impenetrable sonrisa’: «Pienso que somos más, que muchas víctimas se llevan su silencio a la tumba y no entran en ninguna estadística».

¿Por qué callamos los abusos sexuales?

Es una pregunta muy difícil de contestar y no la resuelvo en mi libro. Cuando los abusos sexuales suceden siendo niño, uno no tiene las herramientas para gestionar lo que le está pasando, no es consciente de la gravedad de lo que le está sucediendo, no sabe si al contar a un adulto sus problemas va a ser el juzgado, si le van a reñir, si va a meter en un problema a su agresor.

Pienso que todo son miedos, aunque cuando eres adulto te arrepientes de no haber hablado antes.

Como el agresor suele ser una persona muy cercana, amigo, maestro, familiar… a quien el niño aprecia, con quien pasa muchos ratos buenos fuera de los momentos en los que se pasa de la raya, se convierte en otro motivo importante que hace que el niño no quiera ‘chivarse’.

Se siente suciosumiso y ya no cree que pueda contarlo sin que se dude de su palabra, sin que le hagan mil preguntas incomodas

Cuando el niño o adolescente va creciendo y se empieza a dar cuenta de que lo que pasa está mal, a veces es difícil salir del bucle, aún siente mas culpa de no haberse dado cuenta de cómo el agresor ha ido cogiendo terreno.

Se siente sucio, sumiso y ya no cree que pueda contarlo sin que se dude de su palabra, sin que le hagan mil preguntas incomodas.

Cada día se vuelve mas difícil conciliar el sueño, concentrarse en los estudios, se vuelven mas despistados y huidizos.

Nadie se da cuenta de como el carácter les va cambiando, como se han ido volviendo personas llenas de inseguridades, a las que les incomoda el contacto físico con los demás.

En mi caso, por ejemplo, de adolescente, intentaba no sentarme junto a nadie en el autobús, prefería ir de pie que tener contacto con un extraño.


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La adicción de sufrir

La ansiedad y el recuerdo de las escenas de abusos vividas hacen que el niño o el adolescente vaya tomando rumbos equivocados, que busque desahogo en otros placeres, comer, beber, drogarse…

Incluso, puede haber personas que se obsesionan con el sexo volviéndose adictos a él. Siempre adicciones autodestructivas, parece que hasta sufrir se convierte en una adicción.

El recuerdo del abuso hace que el niño tome rumbos equivocados, que busque desahogo en otros placeres

Yo, como cuento en varios capítulos, pasé por varias etapas.

De niña me volqué de tal manera en la comida, que jamás he vuelto a recuperar una buena relación con los alimentos.

De adolescente, en las fiestas, me pasaba bebiendo alcohol, era una buena manera de recuperar mi seguridad en mi misma y poder acerarme al sexo opuesto.

También me castigué con relaciones toxicas y esporádicas, como detallo entre mis páginas, unas relaciones peores que otras.

Mi impenetrable sonrisa, Ruth Sicilia, libro, abuso sexual, jupsin.comEl castigo de mantener el silencio

Los efectos que tienen los abusos a nivel emocional y físico en los niños afectados van desde el miedo a la ansiedad, la culpa, la desconfianza, la baja autoestima y el rechazo al propio cuerpo.

Estos sentimientos acompañan a la persona toda su vida y para muchos el castigo de mantener el silencio es una losa que han de llevar el resto de sus vidas por temor a desestructurar su familia si el agresor es parte de ella.

Cuando un niño o un adolescente cambia su forma de ser, da un bajón brusco en sus estudios, se nota que no descansa y duerme mal, está mas irascible o parece tener estados de ansiedad, seguramente está sufriendo por algún motivo.

Lo normal es que no se lo confíen a sus padres, pero sabiendo dónde tenemos que estar atentos y cuándo hay que alertarse, ante estos signos debemos observar mas de cerca, hablar con sus maestros, cuidar sus amistades, intentar hacer las preguntas adecuadas para que no se sientan interrogados pero que podamos averiguar algo.

Nuestro hijo puede estar siendo víctima de abuso sexual, acoso escolar, etc.

«Nunca pensé que conseguiría contar mis abusos sexuales»

Mis padres siempre pensaron que mis cambios de humor, mis problemas en los estudios o mis llamadas de atención, eran por celos a mi hermano. En varias líneas nombro que sí tuve celos, pero en ningún momento afectaron a mi carácter y los superé al ir madurando.

Nunca pensé que conseguiría contar mis abusos sexuales. Empezaron como una tontería cuando apenas tenía cuatro o cinco años y fue haciéndose cada vez mas invasivo conforme fui creciendo, hasta que a los doce años que me cambie de ciudad y me separé de mi agresor.

Toda mi vida ha estado marcada por lo que viví, todas mis malas decisiones, mi obesidad, mi falta de amor propio…

Sin embargo, con 29 años tuve a mi primera hija y nació con una discapacidad. La lucha por ella me ha ido dando fuerza para mirar al mundo a los ojos y con valentía. Con 33 tuve mi segunda hija, sana y movida como ella sola.

Historia de superación frente al abuso sexual

Una vez me vi como madre es cuando pensé que sólo podía proteger a mis hijas hablando de mi pasado. A ellas y a muchos  niños más seguramente.

«Mi impenetrable sonrisa», porque he sabido disimular mis estados de animo detrás de mi sonrisa

Así fue que decidí escribir en mi libro, todo lo que me sucedió de niña, como me sentí, como actué y como lo superé.

Porque al final mi libro es una historia de superación donde he conseguido ser de nuevo el centro de mi vida, sonreír cada mañana y ser feliz.

Mi libro se llama «Mi impenetrable sonrisa» porque pienso que siempre he sabido disimular mis estados de animo detrás de mi sonrisa y no he dejado a nadie acceder mas profundamente a mi.

Es un libro que recomiendo encarecidamente leer porque da herramientas para levantarse de cualquier problema.


Valenciana de Puerto de Sagunto. Estudié dietética y Nutrición a ver si conseguía solucionar mi relación equivocada con la comida, pero más tarde estudié magisterio en educación infantil porque lo mío son los niños. Acabo de publicar mi primer libro sobre abusos sexuales que espero que ayude a mucha gente.

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