Mi reconstrucción personal (1)

Digo reconstrucción profesional, pero comienzo con mi reconstrucción personal (parte 1)

Quisiera qué imagines el primer día posterior a la experiencia, sí, el primer día después de la sentencia final, del acuerdo, o aquella solución que para ti sea el indicador que todo finalmente acabó.

Posiblemente te resulte difícil hacerlo ahora, pero si lo consigues, me gustaría que visualices dónde te ves, y rodeado de qué personas estás. Quisiera que explores en las sensaciones, cómo te sientes, y simplemente que lo dejes estar un momento.

Para muchos/a de vosotros/as aquello, esto que os planteo ahora, puede resultar lejano, e incluso os pueda resultar difícil en este momento pensar que existe un punto final a todo esto. Pero lo cierto es que este momento finalmente llegará.

Las relaciones sanas fluyen, no se fuerzan

Como dije en mi anterior post, no voy a hablar de los efectos que todo esto conlleva, ni de los pasos necesarios para que el proceso de entrada a esta nueva etapa sea lo más conveniente posible, sino sobre el espacio entre aquello qué acaba y aquello que quieres para tu vida a partir de este momento.

Posiblemente tengas una sensación de rabia, te has vuelto más receloso y te exaltas con más frecuencia

Indudablemente, la exposición durante tanto tiempo a un estresor social de este tipo, termina minando. No somos ni súper mujeres ni los súper hombres existen.

Sin entrar en profundidades de tipo psicológico, es posible que no te sientas igual, posiblemente tengas una sensación de rabia, te hayas vuelto más receloso y te exaltes con más frecuencia.

Aunque quien lo efectúe quiera quitarle hierro, el contenido de sus mensajes y acciones consiguen con el tiempo retar la visión que hasta ahora puedas haber tenido del mundo.

Del mismo modo que estas acciones pueden conducir al aislamiento, también genera desgaste el tratar de sentirse integrado en un contexto en el que las reglas de juego puede estar en el extremo opuesto de tus valores más arraigados. Las relaciones sanas fluyen, no se fuerzan.

Super hombres contra el acoso

Curar las heridas internas

Como no somos máquinas, es normal que todo este tipo de conductas terminen afectando. La frecuencia y la duración terminan generando un impacto, y cuando todo acaba es normal que represente una pérdida.

Es importante saber que el acoso pasa factura y que es habitual que surjan emociones de rabia y miedo

Con ello, resulta muy importante aceptarla. Aceptar que está situación pasó, la comunicación en la que se pone continuamente en juicio el hacer profesional, esa intromisión continúa, el vaciado de tareas, el estar día a día trabajando en un zulo, el ser excluido…

Cualquiera que sea el tipo de acoso que se haya sufrido, es importante saber que pasa factura y que, ante toda esta situación, es normal que surjan emociones de rabia y miedo.

¿Qué hacer? Pues quizá lo primero sea aceptar esta pérdida, como vivir el proceso de duelo que conlleva, y entender que no es que seamos raros ni extraños, sino que todo lo que hemos vivido afecta.

La fortaleza a la que muchas veces se apela en estos casos, no va por una aceptación estoica de los hechos y hacer como si no hubieran dejado huella, sino por aceptar, levantarse y explorar a partir de ahora hacia dónde me quiero dirigir.

Pero antes, quizá sea importante curar esas heridas internas. El sentimiento de exclusión puede generar mucho daño, con lo cual el poder reparar el sentido de pertenencia es un primer paso en esta nueva etapa.

Apoyos contra el acoso

Auténticos tesoros

Por ello, es importante poder contar con nuestros seres queridos, con esas personas significativas que saben estar con nosotros en las buenas y en las malas. Aquellas personas que tienen la capacidad de escucharnos, y por más que llueva o truene, creen por encima de todo en nosotros. También de aquellos que, incluso no tan cercanos, tienen la virtud de recordarnos las cosas buenas que hacemos, y sin ningún reparo lo manifiestan.

Es importante poder contar con nuestros seres queridos, con esas personas que saben estar con nosotros en las buenas y en las malas

Aquellos que son capaces de sacarnos de forma directa de nuestro ensimismamiento, y consiguen con buen tino llevarnos a realizar actividades con las que sin darnos cuentas volvemos a sentirnos vivos. Situaciones que por su carácter placentero, permiten que conectemos con otro estado a nivel interior.

Seguramente, en tu entorno cuentes con estos auténticos tesoros. En algunos casos puede que sean uno o dos, con eso es suficiente, son la mejor compañía en este tipo de circunstancias.

Los contextos y las acciones de acoso muchas veces son inexplicables para quien las mira desde fuera y para ciertas personas el hecho de apoyarnos se vive como una forma de decirnos lo que tenemos que hacer, o incluso sin tener plena consciencia terminan alejándose de nosotros.

Tras la vivencia de este tipo de situaciones buscamos empatía y también nos generan un mayor entendimiento del otro. Ha personas a las que lo que vivimos les supera y carecen quizá de los recursos para poder ayudarnos. O les genera impotencia y frustración al ver que ante todo lo que pasa en ocasiones puede costarnos tomar de forma más rápida decisiones y actuar.

Es muy probable que queramos compartir todo lo que vivimos. Es importante poder contarlo y que nos sintamos muy a gusto con la persona a la que se lo contamos. Posiblemente estaremos más a gusto con quien nos da el espacio de explorar los matices a fondo y sumergirnos en las profundidades del problema.

Sin embargo, también es muy probable que junto con el alivio que esto en apariencia nos produzca, el sentimiento de desazón sea aún mayor al término de esta exploración, sobre todos en los aspectos adversos de la situación. Los hechos son los que son sin duda, leer al respecto ayuda, y sentirnos entendidos también, y hacer este proceso de revisión en compañía de un psicólogo quizás sea la mejor opción.

Laura Quiun
Laura Quiun cursa doctorado en Psicología sobre las personas que sufren acoso laboral

Ayuda de profesionales

Esos procesos psicológicos son entendidos por profesionales que conocen a fondo los efectos, y son los más indicadas para poder acompañarnos en su reparación. Posiblemente queramos contarlo todo, pero en ocasiones el ahondar por ahondar puede resultar contraproducente para nosotros mismos, haciendo que todos estos efectos duren más tiempo.

Lo mismo sucede con aquel apoyo, que lejos de acogerte lo único que hace es criticar y negar lo que has vivido. Pone en tela de juicio la forma como has podido reaccionar y confunde el ponerse en el lugar del otro. Se traduce en, “yo en tu lugar hubiera hecho esto”.

Ese tipo de apoyos, al igual que hacer largas exploraciones en profundidad sobre aquello que pasa, solo consiguen hacer que los efectos que vivas sean más largos.

Toda esta reflexión no es para que  te alejes del mundo, sino para que identifiques aquel apoyo que puede ser el más adecuado para ti. Nadie es perfecto. Hay cuestiones comunes que nos unen, valores que han de imponerse sobre lo demás, aquello que hizo que sin forzar se generara ese maravillo vínculo que se llama amistad.

En esta dinámica de positivizar lo vivido después de la aceptación, quizás el primer regalo que te dé el acoso sea valorar la importancia de dejarse querer bien

En esta dinámica de positivizar lo vivido después de haber dado espacio a la aceptación, quizá ese primer regalo que te dé el acoso sea valorar la importancia de dejarse querer bien.

Dar cabida en nuestra mente a espacios compartidos en los que podamos realizar actividades que realmente nos llenen por dentro y resulten significativas.

Si bien no borrarán lo vivido, conseguirán reforzar nuestro sentido de pertenencia y nos darán una distancia necesaria para poder identificar escenarios distintos hacia dónde ir.

Los hechos vividos claro que minan, claro que generan una pérdida, y claro que existe un futuro después de ellos.

En esa imagen ideal del día posterior a cuando todo acaba me gustaría que cuando imagines a aquellas personas de las que quieres verte rodeado, que sean personas que sepan escucharte y que respeten tu autonomía al mismo tiempo que disfruten de tu compañía.

Así como que frecuentes espacios donde puedes realizar cosas que te gustan, esas que al hacerlas hacen que temporalmente todo lo vivido, vaya en una frecuencia paralela.

Un buen apoyo después de haber vivido una situación de acoso es algo que marca la diferencia y te permite llegar a un buen puerto.

Comparto con vosotros esta guía que me ha ayudado en la elaboración del artículo:

M.Duffy & L.Sperry (2014). Overcoming Mobbing: A Recovery Guide for Workplace Aggression and Bullying. Oxford University Press.


PERFIL DEL AUTOR

Laura Quiun

Comunicadora Social, Doctora en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, Coach Ejecutiva y Associate Member del International Society for Coaching Psychology. Mi trabajo a nivel de investigación aborda un análisis de las estrategias de afrontamiento de las personas afectadas por acoso y la forma como estas influyen en los efectos derivados de la agresión. Hace énfasis en aquellos aspectos que contribuyeron en la conformación de este estilo de respuesta.


Un comentario en “Mi reconstrucción personal (1)”

  • Bertha Montes 6 abril, 2017 15:43

    Muy buen aporte no sólo para aquellos que sufren acoso laboral, gracias que en estos tiempos existan propuesta de ayuda cómo está que nos acerque a una reconstrucción personal, óptimo que nos guíen a cómo hacerle frente ante tamaña situación.

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