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Exigencia y afecto forman parte de un estilo positivo de educación y crianza

Silvia Chamorro, psicóloga especializada en Intervención Social
y Orientación Educativa.
Parentalidad Positiva – Estilos de Educación y Crianza (1)

Exigencia y afecto forman parte de un estilo positivo de educación y crianza. Continuamos con una nueva serie de artículos sobre parentalidad positiva con Silvia Chamorro, psicóloga especializada en Intervención Social y Orientación Educativa.

¿Cómo influye el estilo con el que educamos a nuestros hijos e hijas en su desarrollo, en sus relaciones, en sus emociones, su autoimagen, su conducta y su toma de decisiones?

¿Cuáles son los principales estilos de crianza habituales? ¿En qué consiste la paternidad quitanieves? ¿Y la paternidad helicóptero?

Te lo contamos en jupsin.com, portal profesional exclusivo de IPDGrupo.com con información para decidir sobre salud e igualdad.

Exigencia y afecto forman parte de un estilo positivo de educación y crianza

Cómo educamos y criamos a nuestros hijos e hijas influye significativamente en la forma en la que se desarrollan y se relacionan, en su gestión emocional, su autoimagen, su conducta y su toma de decisiones.

Como padres, madres o cuidadores/as en ocasiones emprendemos la tarea de la crianza sin saber exactamente a qué demandas tendremos que hacer frente y cómo responderemos ante ellas.

En estos casos, nuestro estilo de crianza se definirá en función de nuestras características personales, nuestra cultura y los aprendizajes obtenidos de nuestras redes sociales y familiares.

Improvisar es humano, de hecho es una herramienta muy útil, pero a veces es necesario detenerse y pensar una estrategia a largo plazo.

En el artículo de hoy expondremos las características de algunos de los estilos parentales más conocidos y sus principales repercusiones en los y las menores. Podemos así reflexionar sobre si aquello con lo que nos sentimos identificados es el estilo de crianza que queremos aplicar.

En la literatura científica los cuatro estilos parentales más comunes son los tres propuestos por la psicóloga y filósofa Diana Baumrind más un cuarto, el negligente, añadido en estudios de revisión posteriores.

Exigencia y afecto forman parte de un estilo positivo de educación y crianza
Estilos de educación y crianza: autoritario, democrático, negligente, permisivo.

Como se puede observar en la imagen, estos cuatro estilos se diferencian principalmente por la presencia que tienen en los ejes de las dimensiones de control (exigencia/permisividad) y afecto (calidez/frialdad), de forma que:

  • Son crianzas en las que se exige disciplina y el cumplimiento de las normas utilizando el castigo como consecuencia. La presencia de empatía con los sentimientos y emociones del menor es baja o nula.
  • Por lo general, deriva en el desarrollo de personas adultas con baja confianza en sí mismas que, o bien obedecen sin cuestionarse lo que es mejor para ellas o, por el contrario, se rebelan contra cualquier obligación, aunque pueda serles beneficiosa.
  • En el modelo de crianza existen normas acordes a los valores familiares y a las capacidades del menor, estas se comunican de forma asertiva apelando a la responsabilidad individual y se ofrecen recompensas ante los logros y muestras de afecto incondicional.
  • Resulta el más favorable para que los y las jóvenes sientan confianza en sí mismos y en sus capacidades, tomen decisiones en base a sus propios intereses y motivaciones y disfruten de una buena salud mental.
Estilos de Educación y Crianza
Silvia Chamorro, Psicóloga, Interventora Social y Orientadora Educativa.
Serie de contenidos en jupsin.com, IPDGrupo.com
  • Es un estilo de crianza donde los progenitores rehúsan de sus responsabilidades, el bienestar del menor no es la prioridad. No existen límites ni normas, pero tampoco repercusiones, son situaciones de abandono e indiferencia por la crianza.
  • Provoca un gran sufrimiento psicológico a los y las menores que dificultará el establecimiento de relaciones sanas en la juventud y aumentará la probabilidad de conductas de consumo y las adicciones con y sin sustancia. 
  • Son crianzas donde no hay una figura de autoridad. Se les concede autonomía a los menores, pero sin reflexión sobre lo que está bien y lo que está mal, apenas existen límites y los que hay no son firmes. Se malinterpreta el bienestar emocional del menor intentando evitar las emociones negativas como la frustración, la ira o el aburrimiento.
  • Generará muchos conflictos a la persona en todas las áreas de su vida adulta, ya que no ha aprendido a respetar los límites de los demás, también es probable que se convierta en una persona déspota e irascible, con poca tolerancia a las negativas y a la frustración.
Exigencia y afecto forman parte de un estilo positivo de educación y crianza
En la parentalidad helicóptero, los progenitores están presentes en todas las esferas de la vida de sus hijos/as para controlarlos o defenderlos.

Nuevos modelos de parentalidad

Desde la década de los 80, en la cual se definieron estos estilos de crianza, la sociedad y las familias han cambiado. Y, con ese cambio, también han aparecido nuevos modelos de parentalidad. Algunos de los más populares son:

Hace referencia a los progenitores que se esfuerzan en evitar a sus hijos/as los obstáculos, se anticipan y resuelven los conflictos por el menor, negándole así la posibilidad de resolverlos por ellos mismos o de equivocarse y rectificar.

A largo plazo serán personas dependientes, inseguras y con muy poca tolerancia a la incertidumbre.

Hace referencia a los progenitores que están presentes en todas las esferas de la vida de sus hijos/as para controlarlos o defenderlos si es necesario.

Tienen demasiada presencia en la vida de los menores, vulnerando así su derecho a la intimidad y la toma de decisiones de forma autónoma. En la juventud pueden presentar baja autoestima y pocas capacidades para resolución de conflictos.

Silvia Chamorro es psicóloga y está especializada en Intervención Social y Orientación Educativa.

Consejos para mejorar nuestro estilo de crianza

Es muy común escuchar que los hábitos y las rutinas son buenos para la crianza, y es cierto, pero esa frase no solo se refiere a comer, dormir y bañarse a la misma hora, sino también a los estilos de crianza de las madres y padres.

Si un día le dejo jugar toda la tarde a videojuegos y otro le pongo una restricción de 30 minutos y además le castigo si protesta o lo incumple, al menor le resultará incomprensible, no sabrá situar el límite y se enfadará convencido de que es injusto.

Mi consejo es, por lo tanto, no pasar de un extremo a otro, sino idear una estrategia a largo plazo, para ello podéis seguir los siguientes pasos:

  • Primero:  Hacer una lista de situaciones sobre las que se desea actuar, que supongan un conflicto o conductas que se quieran mejorar
  • Segundo: Establecer las prioritarias, entre tres y cinco, y sobre ellas empezaremos a trabajar.  
  • Tercero: Identifica que modelo de crianza encaja con el abordaje que estás haciendo de esas prioridades y qué cosas podrías cambiar.

Si el artículo ha despertado tu interés, a estas alturas de la lectura ya sabrás que el estilo de crianza más beneficioso para nuestros hijos e hijas es el democrático, que combina la exigencia y el afecto y que, por tanto, es el modelo a seguir para una crianza positiva.

Exigencia y afecto forman parte de un estilo positivo de educación y crianza
El estilo de crianza más beneficioso para nuestros hijos e hijas es el democrático, que combina la exigencia y el afecto.

Cuando sepamos qué es lo que queremos cambiar y cómo vamos a hacerlo, los siguientes pasos son:

  • Comunicar de manera asertiva a nuestras criaturas los cambios que queremos obtener y los motivos por los que los proponemos.
  • Establecer unos límites claros y unas consecuencias razonables en caso de incumplirse los límites y mantenerlas.

Como beneficios inmediatos, podemos señalar el aumento de la calidad de vida familiar:

  • por una parte, gracias a la mejora de la relación de los progenitores o cuidadores/as con los hijos/as, en la que disminuirán los conflictos;
  • y, por otra, en aquellas familias en las que hay dos progenitores o cuidadores/as, el hecho de analizarse individualmente y llegar a un acuerdo común fortalece la relación y libera tensiones y malestares respecto a la crianza.

Y como beneficio a largo plazo, la tranquilidad y la satisfacción de haber educado a una criatura que:

  • en su juventud tendrá las herramientas necesarias para hacer frente a las dificultades que se le presenten,
  • confía en sus capacidades para lograr sus objetivos,
  • respeta los límites de los demás y hace respetar los propios
  • y que, aunque seamos su apoyo cuando lo necesite, pueda también ser una persona adulta responsable y autónoma.

En próximos artículos…

Si quieres seguir aprendiendo qué hacer y qué no hacer para educar de forma positiva no te pierdas los próximos artículos.

La psicóloga Silvia Chamorro, especializada en Intervención Social y Orientación Educativa, analizará los estilos parentales en función de sus ejes principales, control y afecto.

jupsin.com es el portal profesional exclusivo de IPDGrupo.com que te ofrece información para decidir sobre salud e igualdad y que dice NO a cualquier forma de acoso, abuso, agresión, violencia o discriminación.

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