Las secuelas psicológicas del maltrato, ‘cicatrices’ en la mente

En la introducción del libro “Superar un trauma” de Echeburua E. (2004) [1] se puede leer, “Los malos ratos se olvidan pero queda en el pozo de la memoria la huella del sufrimiento”. Esta frase contiene la esencia de uno de los problemas más graves secundarios a los malos tratos, las secuelas psicológicas.

Para entender la trascendencia que tienen los malos tratos en la vida de las víctimas quizás debamos comenzar por diferenciar los conceptos “lesión psíquica” y “secuela psicológica”.

“Los malos ratos se olvidan pero queda en el pozo de la memoria la huella del sufrimiento”

Las  lesiones psíquicas sobrevienen tras la experimentación de un suceso violento. Estaríamos hablando de una reacción aguda a la situación padecida.

La víctima queda sumida en un estado psíquico que la incapacita parcial o totalmente para retomar su vida normal. Las lesiones psíquicas se objetivan a través de la sintomatología cognitiva, conductual y fisiológica.

  • Nivel cognitivo: Miedos, confusión pensamientos y recuerdos intrusivos, rumiación sobre el hecho traumático, flash backs, sensación de indefensión, sensación de culpabilidad, pérdida de autoconfianza, anhedonia, autoestima deteriorada, tristeza, vergüenza, problemas de concentración y memoria.
  • Nivel conductual: Apatía, dificultad para la ejecución de tareas cotidianas, resistencia a salir del domicilio, consumo de fármacos, alcohol o drogas.
  • Fisiológico: Sobresaltos, taquicardias, sudoración profusa, trastornos del sueño, alteraciones gastrointestinales, temblores, problemas respiratorios, vaginismo, pérdida de la libido, anorgasmia.

Entre los diagnósticos más habituales asociados a las lesiones psíquicas están los trastornos del estado de ánimo (trastorno distímico, depresión), los trastornos de ansiedad (trastorno de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo) el síndrome de estrés postraumatico (TEPT), trastornos alimentarios (anorexia, bulimia, síndrome de caos alimentario), alcoholismo, drogodependencias (o fármacodependencias si nos ceñimos a que la sustancia sea legal o ilegal) y la descompensación de personalidades anómalas. Echeburua 2004 (1)

Por otro lado estarían las secuelas psicológicas, cuando una lesión psíquica no es convenientemente tratada, o el tratamiento no consigue los resultados esperados, la lesión queda permanentemente en la psique de la víctima, convirtiéndose en una alteración irreversible que condicionará toda su vida futura. En otros términos, la secuela sería la cronificación de la lesión si no ha remitido de forma espontánea con el tiempo, no ha sido tratada o el tratamiento no ha tenido resultados eficaces.

El proceso patológico más habitual según la CIE-10 es la modificación permanente de la personalidad, con la aparición de nuevos rasgos que dificultarán la adaptación de la víctima a la vida cotidiana. Echeburúa 2004 (1)

Mujer, personalidad

F62.0 Transformación persistente de la personalidad tras experiencia catastrófica

Transformación persistente de la personalidad que puede aparecer tras la experiencia de una situación estresante catastrófica. El estrés debe ser tan extremo como para que no se requiera tener en cuenta la vulnerabilidad personal para explicar el profundo efecto sobre la personalidad.

Son ejemplos típicos: experiencias en campos de concentración, torturas, desastres y exposición prolongada a situaciones amenazantes para la vida (por ejemplo, secuestro, cautiverio prolongado con la posibilidad inminente de ser asesinado).

Puede preceder a este tipo de transformación de la personalidad un trastorno de estrés post-traumático (F43.1). Estos casos pueden ser considerados como estados crónicos o como secuelas irreversibles de aquel trastorno. No obstante, en otros casos, una alteración persistente de la personalidad que reúne las características que a continuación se mencionan, puede aparecer sin que haya una fase intermedia de un trastorno de estrés post-traumático manifiesto.

Sin embargo, las transformaciones duraderas de la personalidad después de una breve exposición a una experiencia amenazante para la vida como puede ser un accidente de tráfico, no deben ser incluidas en esta categoría puesto que las investigaciones recientes indican que este tipo de evolución depende de una vulnerabilidad psicológica preexistente.

Pautas para el diagnóstico: CIE-10.Clasificación de trastornos mentales.OMS [2]

La transformación de la personalidad debe ser persistente y manifestarse como rasgos rígidos y desadaptativos que llevan a un deterioro de las relaciones personales y de la actividad social y laboral. Por lo general, la transformación de la personalidad debe ser confirmada por la información de un tercero. El diagnóstico esencialmente se basa en la presencia de rasgos previamente ausentes como, por ejemplo:

  • Actitud permanente de desconfianza u hostilidad hacia el mundo.
  • Aislamiento social.
  • Sentimientos de vacío o desesperanza.
  • Sentimiento permanente de “estar al límite”, como si se estuviera constantemente amenazado.
  • Vivencia de extrañeza de sí mismo.

Esta transformación de la personalidad debe haber estado presente por lo menos durante dos años y no debe poder ser atribuida a un trastorno de la personalidad preexistente o a un trastorno mental distinto del trastorno de estrés postraumático (F43.1).

Incluye: Transformación de la personalidad tras experiencias de campo de concentración, desastres y catástrofes, cautiverio prolongado con peligro inminente de ser ejecutado, exposición prolongada a situaciones amenazantes para la vida como ser víctima de un acto terrorista o de torturas.

Excluye: Trastorno de estrés post-traumático (F43.1)

La transformación de la personalidad debe ser persistente y manifestarse como rasgos rígidos y desadaptativos que llevan a un deterioro de las relaciones personales y de la actividad social y laboral

Sobre el diagnóstico de TEPT en Violencia de Género las investigaciones y estudios más recientes están abordando la cuestión de si las peculiaridades de la relación violenta no harían necesaria la ampliación en los Manuales Diagnósticos de una categoría más: El TEPT Complejo.

Ciñéndonos a la definición de TEPT de la O.M.S (C.I.E-10, 1992) estaríamos hablando de la alteración psíquica que aparece cuando la persona ha sufrido una agresión física o una amenaza para la propia vida o de otra persona y cuando la reacción emocional experimentada implica una respuesta intensa de miedo, horror o indefensión.

Hasta ahora uno de los planteamientos era que el estímulo causante debía ser excepcional tanto en su intensidad como en su habitualidad, pero ya en el DSM-IV (A.P.A 1994) se modifica el planteamiento poniendo el énfasis en la reacción de la persona y no tanto en el acontecimiento que lo ha provocado. (Orengo 2004) [3]

Si analizamos uno por uno los factores que pueden predecir el desarrollo del TEPT y los relacionamos con las características de la relación violenta nos encontramos con que la mayoría de estas relaciones tienen muchas posibilidades de acabar provocando la aparición del cuadro en la víctima:

Frecuencia de la violencia: En las relaciones violentas la frecuencia de las agresiones aumenta con el tiempo, siendo cada vez más habituales.

Severidad de la misma: Igualmente la intensidad de la violencia aumenta a medida que pasa el tiempo, incrementándose la severidad de las agresiones, lo habitual es que la progresión sea de violencia psicológica y verbal- violencia física leve- violencia física moderada- violencia física grave, y por último en los casos más extremos homicidio.

Duración de la violencia: Según datos de la Macroencuesta sobre la violencia contra las mujeres (2000) el 70 % de los casos llevan en la relación más de 5 años.

Secuelas psicológicas

Factores de vulnerabilidad en las víctimas

Nos ocurre lo mismo con los factores de vulnerabilidad en las víctimas (Labrador, Rincón, de Luis y Fernandez-Velasco 2004): [4]

  • Escaso apoyo social: Dentro de los mecanismos que utiliza el agresor uno de los más habituales es la búsqueda del aislamiento social de la víctima, impidiendo a la mujer trabajar fuera de casa (directa o indirectamente , en ocasiones embarazos reiterados van a provocar que sea la mujer bajo la presión de la pareja y el entorno la que abandone su puesto de trabajo para “ejercer de madre”), una vez conseguido el abandono del trabajo la labor se centrará sobre las relaciones sociales de la víctima y por último sobre su familia. Cuando el incremento en la intensidad de la violencia se produzca el apoyo social del que disponga la víctima es probable que sea muy limitado.
  • Nivel de estrés habitual: Sobre el nivel de estrés un ejercicio de empatía nos debería dar una idea aproximada de lo que puede suponer vivir bajo el miedo constante de que en cualquier momento y por cualquier motivo puedas sufrir una agresión sin disponer de ningún tipo de refugio ya que “el agresor” vive en tu propia casa.
  • Severidad del trauma: La medición de la severidad es relativamente fácil cuando hablamos de violencia física, en violencia psicológica la valoración de severidad solo es posible atendiendo a las consecuencias que sobre la víctima tiene la misma.

Ana Isabel Gutiérrez Salegui

Dado el carácter de imprevisibles y reiteradas las agresiones provocarán un elevado nivel de estrés al que debemos sumar la indefensión aprendida (Seligman)[5] y la idea de que no puede escapar de la violencia, esto llevará a la víctima a un Estrés Postraumático sostenido y crónico.

“Los criterios propuestos por Herman para el diagnóstico del Trastorno por Estrés Postraumático Complejo (Herman, 2004)[6] indican una historia de sometimiento a un control totalitario por un período prolongado (meses o años), así como oscilaciones en la regulación del afecto e impulsividad, alteraciones en conciencia y atención, alteraciones en la percepción del sí mismo, alteración de la percepción de la figura del abusador, del intimidador, alteraciones en la relación con otros, somatizaciones y alteración del sistema de significados.” (Fátima Asensi. Laura 2008) [7]

Pero no solamente la personalidad queda afectada de forma permanente, los recientes avances en neuropsicología y la proliferación de estudios sobre los efectos de la violencia en las víctimas están revelando otros tipos de daños y secuelas.

Pérez Fernandez. M; Velasco. L; Torres. A; Conde .O (2007)  [8] de la Universidad de Salamanca desarrollaron uno de los primeros trabajos sobre “Afectación neuropsicológica en mujeres que han sido víctimas de malos tratos”. Para ello, estudiaron los resultados en las áreas visoespacial, lenguaje, memoria, procesos intelectuales y atención a través de la batería LURIA y compararon las respuestas con las de un grupo de control de similar nivel educativo pero que no tenían antecedentes de violencia en su vida.

Prevenir la violencia es uno de los objetivo de cualquier iniciativa en materia de igualdad de género, pero todos sabemos que la educación y los cambios sociales llevan tiempo, mientras tanto debemos dar solución a las víctimas que actualmente sufren malos tratos

En las conclusiones sobre la investigación nos encontramos:

  • Ha quedado demostrado que el maltrato físico y psicológico tiene repercusiones neuropsicológicas en las víctimas, y que son estables y duraderas en el tiempo dichas repercusiones.
  • La duración de la exposición de la violencia correlaciona directamente con la presencia de deterioro neuropsicológico. Esto es, a mayor tiempo de exposición mayor deterioro neuropsicológico.
  • El nivel de estudios no influye en el rendimiento neuropsicológico de las mujeres víctimas de maltrato. Ya que ha quedado demostrado en nuestros resultados que no hay diferencias significativas entre los diferentes grupos de mujeres que presentan diferente nivel educativo.
  • Ha quedado demostrado que ninguna de las variables controladas en la investigación influyen de forma significativa en la presencia del deterioro neuropsicológico, siendo la variable dependiente investigada, esto es, el maltrato, la responsable de explicar el mayor porcentaje de varianza.
  • Se hace necesario continuar con esta línea de investigación para profundizar en estas conclusiones obtenidas a partir del presente trabajo.

Este trabajo fue pionero en su enfoque y en la búsqueda de nuevos datos que permitan mejorar los tratamientos y ayudar a difundir el alcance del daño real  que provoca la violencia en la vida de las mujeres, también abre un nuevo campo de investigación sobre las secuelas, haciéndolas mensurables y por lo tanto, un poco menos invisibles.

Prevenir la violencia es uno de los objetivo de cualquier iniciativa en materia de igualdad de género, pero todos sabemos que la educación y los cambios sociales llevan tiempo, mientras tanto debemos dar solución a las víctimas que actualmente sufren malos tratos.  Una de las prioridades sanitarias debe ser no sólo el diagnóstico si no la intervención a través de tratamientos eficaces que eviten que las lesiones psíquicas se conviertan en secuelas imperecederas.

[1]  Echeburua.E. (2004) Superar un trauma: El tratamiento de las víctimas de sucesos violentos”: Madrid. Pirámide

[2]  CIE-10.Clasificación de trastornos mentales .Organización Mundial de la Salud. OMS

[3] Orengo García, F., “Perspectivas Psiquiatrico Legales en torno a la cuestión del daño y trauma psíquicos”, (2004)

[4] Labrador, F. J.; Rincón, P. P.; De Luis, P. y Fernández-Velasco, R. (2004). Mujeres Víctimas de la Violencia Doméstica: Programa de Actuación. Madrid: Pirámide.

[5]  Seligman, M. E. P. (1975). Helplessness: On Depression, Development, and Death. San Francisco: W. H. Freeman. ISBN 0-7167-2328-X.

[6] Herman, J.L. (2004). Trauma y Recuperación. Cómo superar las consecuencias de la violencia. Madrid,

[7] Asensi Perez. Laura Fátima “La prueba pericial psicológica en asuntos de violencia de género” Revista Internauta de Pràctica Jurídica. Núm. 21, año enero-junio 2008, págs. 15-29

[8] Pérez Fernandez. M; Velasco. L; Torres. A; Conde .O (2007)” “Afectación neuropsicológica  en mujeres que han sido víctimas de malos tratos. Facultad de Psicología. Universidad de Salamanca


PERFIL DEL AUTOR

Ana I. Gutiérrez Salegui

Psicóloga General Sanitaria. Psicóloga Forense. Profesora del Instituto de Probática e Investigación Criminal. Profesora colaboradora Escuela Internacional de Ciencias de la Salud.


8 comentarios en “Las secuelas psicológicas del maltrato, ‘cicatrices’ en la mente”

  • Tengo 38 años y un pequeño de dos y medio, tengo un diagnóstico de TEP, me case y viví casi 3 años con el padre de mi hijo, al inicio ni siquiera sabía que era la violencia psicológica, en vez de buscar ayuda para mi busqué ayuda para mi pareja pensando que era stres ya que la situación en la que vivíamos era difícil, yo me mudé dejando carrera y familia al país donde vive actualmente mi ex marido,lo que hizo muy difícil para mí reconocer la situación en la cual sin saber me había involucrado. Actualmente logré la separación, regresé a mi país y con ayuda de mi familia estoy reiniciando de 0. Es difícil, SI, tengo pesadillas y debo tomar antideprecivos y ansiolíticos, sin embargo me siento mejor, me ayudó el hecho de leer mucho sobre el tema ya que algo me decía que lo que me hacía mi ex pareja no encajaba, momentos de pasión y amor y luego ataques de furia contra mi por cualquier estupidez, note primero estos cambios de ánimo repentinos en el, una fuerte violencia verbal en donde los ataques en ocaciones no tenían relación con la realidad, note también los periodos de excesivo control de su parte con aspectos alimenticios,posturas políticas y salidas misogenas en sus comentarios, para luego volver a ser el hombre del que me había enamorado.Sin embargo me pregunto de quién verdaderamente me enamoré, y esto me ha hecho cuestionar su comportamiento y el mío, lo más difícil es aceptar que no podemos cambiar a nadie, que el amor no es suficiente para remediar heridas profundas que existen en las personas que te agreden, porque como en el caso de mi ex, muchos maltratadores fueron víctimas. Cuando tienes hijos existe una responsabilidad emocional con el nuevo ser que traes al mundo y una responsabilidad social en el NO PERMITIR QUE ESTOS COMPORTAMIENTOS SE PROLONGUEN EN LAS SIGUIENTES GENERACIONES. Dejar de lado nuestro ego, darnos cuenta de que no somos infalibles te ayudará a verte al espejo y decirte la verdad, somos responsables de nuestra propia felicidad o tranquilidad y siempre podemos elegir, yo no tenía dinero ni mi familia cerca, pero acudi a organizaciones sociales de ayuda a mujeres, al inicio con mucha vergüenza que la vas superando poco a poco, fui a asistencia social me deje ayudar y guiar y logré el primer paso, ayudarme a mí misma, hacerme responsable de mi situación y salir de la victimización.El camino es largo, se que debo continuar a hacer terapia psicológica, tener respeto a las benzodiasepinas que te ayudarán pero no atacan el problema de fondo y por sobre todo aceptar que el ideal social de familia no es otra cosa que una construcción, que cada persona puede decidir cómo vivir. Es mejor ver qué aprendimos de esto y no guardar rencor, volverse más agudo y al mismo tiempo trabajar la confianza en uno mismo cada día. FUERZA A TODOS AQUELLOS QUE SUFREN EN SILENCIO EL MALTRATO PSICOLOGICO, NO ESTAMOS INDEFENSOS, LA VIDA CONTINUA, CORAJE Y VALOR, LAS CICATRICES PUEDEN SER HUELLAS DOLOROSAS O EXPERIENCIA QUE NOS AYUDE EN EL FUTURO, DEPEDE DE CADA UNO DE NOSOTROS.

  • Hola, mi nombre es Luis. Tengo esquizofrenia paranoide. La sintomatología de mi enfermedad no me permite olvidar un hecho de discriminación y abuso `sicológico que tuve por parte de una persona que vive en mi misma casa. No es mi familiar y temo por la integridad física de esta. Hice una denuncia en la policia y tambien en el INADI. En este último me dicen que no pueden hacer nada. Me siento desprotegido y al mismo tiempo luchando solo. Si me pudieras dar una orientación para saber como hacer. Repito, la sintomatología de mi enfermedad no me permite olvidar este hecho, que ocurrió hace un mes y que tengo presente todo el tiempo en mi cabeza, gracias a esta enfermedad que tengo.

  • Hola Iria, quiero animarte a que no te rindas. Eres merecedora de vivir en paz contigo y de crecer a partir de tus cicatrices. En ocasiones puede que te sientas como en un túnel sin salida o en un pozo. No es culpa tuya haber llegado ahí. Seguro que has hecho en todo momento lo que creíste que te podía ayudar a resolver el problema, a minimizar el dolor, y a reducir la violencia. Por ello te animo a que no te rindas y busques ayuda para mitigar ese dolor que brota de dentro de tí en forma de rabia, desconfianza, gritos, etc. Tu cuerpo te está pidiendo ser escuchado cuidado y atendido como se merece, es necesario que saques para fuera todo el dolor. Los más de diez años atendiendo a mujeres que han sufrido una situación de violencia, y por tanto los mismos años viendo a mujeres como logran superar y sobrevivir a una situación de violencia de género, me hacen que te escriba y te anime a que no te rindas y busques apoyo psicológico para superar las secuelas. Eres merecedora de sentirte plena y en paz contigo misma. Y disfrutar de las pequeñas cosas que te da la vida, una puesta de sol, un paseo por la naturaleza, una conversación con una amiga, etc. Un abrazo enorme.

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    Deirdre Alexandra Platt 1 agosto, 2018 06:45

    es un articulo muy util, gracias. Yo vivi cerca de dos decadas y media maltratada fisicamente y finalmente puse denuncia por maltrato, como consecuencia solo se convirtio en mayor violencia psicologica y de alguna manera me hizo peor. Yo misma he comparado las secuelas a las de las personas sometidas a terrorismo: vives con un errorista en tu hogar, y tus hijos viven asustados y confundidos. Si esan en una situacion de malrato de su pareja, no confie en que la cosa cambie, slaga lo mas rapido.

  • He visto su comentario y me he echado a llorar.Porque es lo que me está pasando y no consigo superarlo,me he vuelto como mi ex(estuve dos años con él y hace cuatro años que me dejó):Desconfianza hacia todo,me defiendo gritando y siento mucha rabia en mi interior,entre otros síntomas que pone.Quiero salir de esto y no se ni por donde empezar.

    • hola iria estoy en la misma situacion que vos,es muy dificil superar todo esto.

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