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¿Qué es la masculinidad y cómo influye en la paternidad? (y2)

Silvia Chamorro, psicóloga especializada en Intervención Social
y Orientación Educativa en Cooperativa PsiSex

¿Qué es la masculinidad y cómo influye en la paternidad? (y2). Segunda entrega de este artículo, en el que seguimos profundizando en el binomio masculinidad/paternidad.

Explicamos con más detenimiento como esa idea social del hombre desde la visión patriarcal puede afectar a nuestras relaciones familiares y al vínculo que creemos con nuestros hijos y nuestras hijas.

Encontramos valiosa información en esta nueva serie de artículos, sobre parentalidad positiva, de Silvia Chamorro, psicóloga especializada en Intervención Social y Orientación Educativa.

Silvia es la creadora e impulsora, junto a la sexóloga Diana Poladura, de la Cooperativa PsiSex.

Te lo contamos en jupsin.com, portal profesional exclusivo de iPDGrupo.com con información para decidir sobre salud e igualdad.

¿Qué es la masculinidad y cómo influye en la paternidad? (y2)

Silvia Chamorro, psicóloga en PsiSex

En el pasado artículo realizamos un recorrido sobre cómo influye la masculinidad en relación con la identidad personal y con la pareja. Son pilares fundamentales para abordar con más claridad cómo influye la masculinidad en el sistema familiar y, más concretamente, en la paternidad.

Cuando hablamos de sistema familiar debemos saber que hay una gran diversidad de modelos familiares. En el presente artículo, no profundizaremos en aspectos específicos de cada modelo familiar porque la temática a trabajar es la paternidad y cómo se ha construido desde la masculinidad tradicional y la dicotomía de géneros.

No obstante, si tienes interés en el tema, puedes ponerte en contacto conmigo o seguir pendiente de las próximas publicaciones, que pronto hablaremos de ello.

Cuando hablamos de paternidad y maternidad hacemos referencia a dos términos que aparentemente significan lo mismo, la cualidad de ser padre o madre.

Si nos quedásemos en la definición, podríamos pensar que no hay diferencias entre la paternidad y la maternidad, pero no podemos obviar que los padres son hombres y las madres son mujeres.

Ya mencionamos en el anterior artículo que a los hombres se les presupone que tienen que ser masculinos y a las mujeres femeninas, con toda la carga simbólica que ambos términos conllevan.

Hoy explicaremos con más detenimiento como esa idea social del hombre desde la visión patriarcal puede afectar a nuestras relaciones familiares y al vínculo que creemos con nuestros hijos/as.

La paternidad comienza en las decisiones previas que la persona, junto con su pareja, toman sobre contracepción o búsqueda de la concepción.

En mi opinión la paternidad no comienza ni el día que da positivo la prueba de embarazo, ni el día de parto o cesárea, comienza antes, en las decisiones previas que la persona, junto con su pareja, toman sobre contracepción o búsqueda de la concepción.

Menciono este aspecto previo a la concepción porque ya en estos momentos debemos revisar si la estructura social nos sitúa en condiciones de igualdad o no.

Si hacemos un análisis crítico de la actualidad española en relación a la responsabilidad frente a la reproducción encontramos que, en general, son las mujeres quienes más se preocupan y se involucran en la prevención de embarazos no deseados, en sostener emocionalmente procesos abortivos propios o de otras mujeres de su entorno y en las crianzas de los hijos/as en solitario. 

Esta realidad ha cambiado considerablemente en las últimas décadas acercándose cada vez más a una responsabilidad compartida, pero de una manera superficial que no rompe con las creencias y atribuciones tradicionales.

Que los hombres cedan parte de su responsabilidad sobre la reproducción a las mujeres evidentemente es injusto para ellas, pero también les perjudica a ellos, ya que pueden encontrarse con una paternidad no deseada a la que hacer frente.

Por clarificar, no necesariamente me estoy refiriendo a relaciones esporádicas, también dentro de las parejas estables podemos encontrarnos paternidades sobrevenidas por una falta de comunicación o toma de decisiones conjunta sobre la reproducción.

Si se da esta situación, la relación familiar que se cree partirá de un lugar de malestar del hombre, que no deseaba ser padre, y dependiendo de cada caso, esto supondrá un conflicto interno que si no se resuelve puede condicionar el grado de implicación y la vivencia positiva de la paternidad.

Desde la visión dicotómica de género se puede observar una diferencia marcada respecto a lo que se considera algo intrínseco a los hombres y a las mujeres en la sociedad.

En el caso de los hombres, el éxito social va muy ligado al ámbito profesional o productivo, siendo la paternidad una faceta más de su identidad, de forma que, si un hombre no desea o no puede ser padre, no le supone un cuestionamiento social de su capacidad o validez, ya que tiene otras áreas de su identidad que pueden ser igualmente reconocidas.

En el caso de las mujeres la maternidad es la principal forma de obtener reconocimiento social, está considerada prácticamente como un requisito de identidad, de forma que, si una mujer no desea o no puede ser madre, si le supondrá un cuestionamiento social de su valor como individuo, y aunque obtenga reconocimiento en otras áreas de su identidad es probable que se resalte esa parte incompleta.

Reconocer estas diferencias y tener en cuentas las implicaciones que conlleva para cada miembro de la pareja es el punto de partida para una toma de decisiones consciente sobre la paternidad y para ejercer una responsabilidad compartida real frente a la reproducción.

Desde la visión dicotómica de género se puede observar una diferencia marcada respecto a lo que se considera algo intrínseco a los hombres y a las mujeres en la sociedad.

El rol de padre

Desde el modelo tradicional se reproduce la idea de que el hombre es el “cabeza de familia”, el proveedor y el protector. Según esta lógica el peso de la estructura familiar recae sobre ellos y deben proporcionar seguridad y recursos tanto a su mujer como a sus hijas/os.

Un ejemplo común que nos podemos encontrar es el del hombre, que teniendo un trabajo estable, cuando se inicia en el proceso de paternidad busca la promoción o mejora de sus condiciones laborales.

Aparentemente esto es algo positivo, es coherente con el rol que se espera del hombre como padre y se obtiene aprobación y reconocimiento por ello.

Hacia nuevos modelos

Detengámonos un momento y reflexionemos sobre los aspectos positivos y negativos de la visión tradicional.

Por un lado, establecer a una única persona como “cabeza de familia” supone jerarquizar la relación de pareja, no se parte de una igualdad en la que dos personas construyen un proyecto común, sino que una de ellas obtiene una posición de poder y a la vez de responsabilidad sobre la familia, el hombre.

Esta desigualdad de poder es la base de muchas violencias estructurales, tanto de los sistemas familiares como sociales en general.

En el anterior artículo hablábamos de la posición de privilegio del hombre frente a la mujer en la sociedad y aquí volvemos a hacer referencia a lo mismo, pero con otros términos.

Cuando se habla de igualdad muchos hombres lo asocian con la pérdida de poder y por lo tanto la idea les genera rechazo.

Son muchos los hombres que se han visto superados por las altas expectativas de ser “el cabeza de familia” y que sufren en silencio y solos porque pedir ayuda supondría fracasar.

Balance de costes y beneficios

Es cierto que renunciar a la posición de privilegio conlleva costes, pero también muchos beneficios. Dada la temática del artículo solo nos centraremos en aquellos relacionados con la paternidad y con el sistema familiar pero este balance se puede extrapolar al resto de ámbitos.

Para empezar, destacaría que compartir el poder también supone compartir la responsabilidad y la carga que esta conlleva.

Son muchos los hombres que se han visto superados por las altas expectativas de ser “el cabeza de familia” y que sufren en silencio y solos porque pedir ayuda supondría fracasar.

Los efectos de la responsabilidad en los hombres son muy grandes y suelen relacionarse con reproducir un rol autoritario y controlador en el sistema familiar.

Cuando la responsabilidad se comparte se siente menos presión y miedo al fracaso lo que permite a los padres ser más empáticos, comprensivos y flexibles.

El modelo de padre proveedor implica habitualmente ejercer una paternidad ausente, ya que se prioriza la inversión de tiempo en el trabajo y no en el hogar. Equilibrar el éxito profesional con la atención y el cuidado a los vínculos familiares reporta en beneficio de la salud mental de padres e hijas/os. 

En definitiva, promover un cambio profundo del modelo tradicional en el sistema familiar supondría un gran avance hacia modelos más sanos, justos e igualitarios en el ámbito privado, pero también en sociedad.

¿Has leído los artículos y quieres saber cómo poner la teoría en práctica? No te pierdas el próximo artículo.

PsiSex S.Coop de Iniciativa Social

PsiSex S.Coop de Iniciativa Social nace con la intención de crear sinergias entre dos disciplinas afines como son la Psicología y la Sexología. 

Nuestra visión es crear un espacio donde la salud mental y la sexualidad no sean un tabú, donde disfrutar de autoconocerse, aceptarse y aprender a relacionarse de forma positiva.

Nuestro objetivo en esta plataforma de difusión es proporcionar un espacio informativo con perspectiva de género y feminista en el cual la diversidad y la disidencia son bienvenidas. 

Silvia Chamorro (psicóloga) y Diana Poladura (sexóloga) han creado PsiSex, un espacio para la Educación Sexual sin tabúes y para el autoconocimiento, la aceptación y la interrelación satisfactoria.

Diana Poladura y Silvia Chamorro

Silvia Chamorro es Graduada en psicología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Master en psicología de la intervención social por la Universidad de Murcia y Master en orientación educativa por la Universidad de León. 

Diana Poladura es graduada en enfermería por la Universidad de León, especialista en geriatría y matrona. Es sexóloga por la Universidad Camilo José Cela y cuenta con un postgrado en cooperación internacional al desarrollo por la Universitat Oberta de Catalunya.

jupsin.com es el portal profesional exclusivo de IPDGrupo.com que te ofrece información para decidir sobre salud e igualdad y que dice NO a cualquier forma de acoso, abuso, agresión, violencia o discriminación.

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