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Pediatras, ‘ángeles de la guarda’ frente al acoso

Nuria Curell es pediatra, algo sí como un un ‘ángel de la guarda’ para niños. A diario, además de diagnosticar y tratar las patologías habituales, tiene que hacer frente al acoso escolar y al ciberbullying.
«El problema del acoso escolar es que se padece en silencio. Cuando por fin se descubre pueden haber pasado años», afirma. Muy seria, añade: «En el bullying y ciberbullying hay una maldad y un daño persistente».

ENTREVISTA / Dra. Nuria Curell, pediatra en el Hospital Universitari DexeusQuirónsalud

«En el acoso escolar y en el ciberbullying hay insensibilidad al dolor ajeno y un daño persistente»

Nuria Curell es pediatra, algo sí como un un ‘ángel de la guarda’ para niños. A diario, además de diagnosticar y tratar las patologías habituales, tiene que hacer frente al acoso escolar y al ciberbullying.

«El problema del acoso escolar es que se padece en silencio. Cuando por fin se descubre pueden haber pasado años», afirma. Muy seria, añade: «En el bullying y ciberbullying hay insensibilidad al dolor ajeno y un daño persistente».

Actualmente, la Dra. Nuria Curell trabaja en el Departamento de Pediatría del Hospital Universitari Dexeus, Quirónsalud. Su trayectoria solo es superada por su experiencia, que cubre el ámbito médico asistencial, pero también el docente.

jupsin.com descubre en la entrevista aspectos desconocidos del trabajo y de la personalidad de esta pediatra, que no duda en confesar: «Siempre te sorprende el dolor que ha existido detrás de aquel caso de acoso que trataste, y no digamos ante un final en suicidio».

jupsin’ ¿Son los pediatras ángeles de la guarda también en cuestiones de acoso?

Nuria Curell. El problema del acoso escolar, que también es el de otros tipos de acoso como el sexual, es que se padece en silencio. Los niños y niñas que sufren este grave hostigamiento no lo cuentan, y cuando por fin se descubre ha pasado mucho tiempo, incluso años.

Muchos pediatras estamos ya muy sensibilizados con el acoso escolar y descubrimos casos en consulta. Indagamos (¿cómo va el cole? ¿qué tal con los amigos?) ante los síntomas que presentan los niños, en forma de somatizaciones como dolor de cabeza, dolor de estómago, cambios de carácter, empeoramiento del rendimiento escolar, etc.  En este sentido, la labor del pediatra es fundamental.

Dra. Nuria Curell, pediatra del Hospital Universitari Dexeus, Grupo Quirónsalud

In’ ¿A menor edad, mayor daño?

NC. Cuánto más joven es la víctima de violencia en todos los sentidos (adulto contra niño, o entre iguales niños contra niño), el daño moral es más profundo y puede acabar en una somatización. Esto no es muy conocido por la población, e incluso muchas veces ni por los profesionales de la salud.

Si se detecta el problema pronto, es más fácil la solución. Pero los niños que padecen acoso están tan asustados que no lo cuentan y pueden pasar años hasta que se descubre. Hay que diferenciar el acoso escolar de otro tipo de acosos como el sexual, en el que el acosador puede ser un miembro de la familia. Además, el niño no identifica la situación como acoso, y puede pasar mucho tiempo hasta que es consciente.

En cuanto al acoso escolar, se ha agravado con las nuevas tecnologías. Ahora hablamos de ciberacoso, en el que la situación de acoso continua fuera del centro escolar. La víctima de ciberacoso es víctima las 24 horas del día. Los niños están en casa, en su habitación y sus padres piensan que están protegidos, mientras están recibiendo amenazas y agresiones a través de las redes sociales. El daño que reciben de esta forma es más persistente.

Cuánto más joven es la víctima de violencia en todos los sentidos (adulto contra niño, o entre iguales niños contra niño), el daño moral es más profundo y puede acabar en una somatización

In’. ¿Qué edad es la recomendable para uso de móviles y redes sociales?

NC. Antes, la edad a la que se daba el acoso escolar era superior. Ahora, con la generalización en el uso de móviles en niños a partir de 10/12 años, se está poniendo en sus manos una vía de agresión. Además, en muchos casos es muy difícil de detectar. Yo estoy totalmente en contra de que los niños manejen estos dispositivos a esas edades.

Lo deseable sería que no se facilitara el acceso a estas tecnologías hasta los 13 años y siempre con supervisión de un adulto de los accesos y los contenidos. En edades más tempranas, ningún tipo de acceso salvo con un control estricto de los padres. Hay que tener en cuenta que estamos ante un ‘arma de largo alcance’ en manos de un niño que no tiene conciencia del peligro, ni del riesgo, ni del delito.

In’. Pero el problema del acoso no está en la tecnología, doctora…

NC. Si nos referimos al perfil del acosador, encontramos que muchas veces ha tenido una doble moral. No ha tenido límites en el ámbito familiar o ha sido él mismo víctima. Es bastante frecuente que una víctima se vuelva acosador.

Puede que haya inocencia en el niño pequeño que hace una foto comprometida con el móvil y la envía a sus compañeros. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en acoso escolar y en el ciberacoso se producen agresiones continuadas en el tiempo, no se trata sólo de una broma de mal gusto y en un momento puntual y ya está.

Se trata de un daño continuo, una burla constante, con unos testigos que se ríen y una víctima que siempre es la misma. Y que le cogen sus cosas, y que le pintan los deberes, y que le insultan, y eso día tras día. En el acoso escolar y en el ciberacoso hay insensibilidad al dolor ajeno y un daño persistente.

In’ ¿Y cuál es el perfil del acosador y el de la víctima?

NC. Existen colectivos que pueden ser más vulnerables por una serie de condicionantes, como niños que han llegado nuevos al colegio, o han entrado a medio curso. Personas con distintas orientaciones sexuales (LGTB: lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) ha sufrido muchos años acoso y ha tenido muchos casos de suicidios (se trata de un colectivo que ha sufrido una acoso muy persistente, en el que incluso los propios profesores han participado). También niños con ciertas minusvalías y que están más desprotegidos. Son algunos perfiles vulnerables, pero cualquiera puede ser víctima de acoso.

En el acosador, encontramos desestructuración familiar, falta de afecto y necesidad de reafirmación dentro del grupo

En cuanto al acosador, encontramos desestructuración familiar, falta de afecto, necesidad de reafirmación dentro del grupo. Suele tener una doble moral y no tiene claros los límites. Incluso el acosador ha podido ser víctima de acoso.

In’. Doctora, ¿existe una ‘vacuna’ contra el acoso?

NC. Sí que existe una ‘vacuna’ contra el acoso, consistente en tratar los aspectos emocionales. Hoy en día, vamos a tal velocidad que padres, educadores y también pediatras descuidamos a veces cosas tan sencillas y básicas como preguntar al niño cómo se siente. Un niño con una autoestima baja, puede tener un mayor riesgo de ser acosado, puede ser un perfil de víctima de acoso (inseguridad, dificultades para desenvolverse en el grupo, problemas de integración, etc.)

Los padres también tendríamos que hablar de felicidad en la consulta. ¿Es feliz este niño? ¿Tiene amigos? ¿Está integrado en el grupo? Los padres, muchas veces, se enteran tarde del problema del acoso a sus hijos y cuando esto sale a la luz han pasado incluso años. El niño está sufriendo mucho y de forma persistente, y los padres no han sido conscientes de este sufrimiento.

Por eso, hay que facilitar a los padres información que les permita supervisar el uso de las nuevas tecnologías. Pero también información para que sepan hablar con sus hijos, que sepan como están y como se sienten.

In’. Hablemos de la huella del acoso escolar y del ciberbullying

NC. Encontramos a niños que en el momento de ser acosados sufren una depresión que puede alargarse durante meses en su evolución. No es igual una depresión en un niño que en un adulto. Puede no detectarse, porque un niño deprimido no deja de salir, no está llorando en un rincón, aunque sí está enfadado con el mundo. Es clave estar muy pendiente de los síntomas, aunque no sea fácil de detectar. Hay también otros indicadores como problemas en el rendimiento escolar, dificultades para superar los cursos, etc.

A largo plazo, está tipificado el shock postraumático y se puede generar un estado de hiperalerta, de desconfianza, de autoreproche, de sentimiento de culpa o sensación de inferioridad

Cuando se produce un caso de bullying, a la víctima es a la que se suele sacar del colegio. Sin embargo, hay que tener en cuenta que se vuelve a poner al niño en otra situación de vulnerabilidad, porque es el ‘nuevo’ a mitad de curso en otro centro escolar.

A largo plazo, está tipificado el shock postraumático y se puede generar un estado de hiperalerta, de desconfianza, de autoreproche, de sentimiento de culpa o sensación de inferioridad. Encontramos el niño que se resigna y se aísla, o el que se obsesiona con que todo el mundo le está haciendo daño, o el que cae en una depresión, situaciones que se pueden alargar durante años si no se tratan.

También hay que resaltar que uno de los perfiles típicos de acosador es el de antigua víctima de acoso que se venga de la sociedad con su actitud. O sin más, tiene esa actitud hostil, de hiperalerta. En cuanto a los testigos, el 60 por ciento son pasivos que no denuncian, miran y se ríen por miedo a ser ellos víctimas de hostigamiento por parte del acosador. Con su forma de actuar, los testigos no saben que están reforzando al agresor, al acosador.

In’. ¿Están preparados los pediatras para abordar el acoso escolar?

NC. Falta mucho por hacer. Hay carencia de preparación y aprendemos mucho sobre la marcha. Siempre te sorprende el dolor que ha existido detrás de aquel caso que trataste, y no digamos ante un final en suicidio.

Siempre te sorprende el dolor que ha existido detrás de aquel caso que trataste, y no digamos ante un final en suicidio

Necesitamos estar más preparados y sobre todo incidir en la detección del problema del acoso.  Ahí si que podemos ayudar. La clave está en preguntar, pensar siempre que el acoso existe. Indagar, buscar el problema.

Es fundamental que las familias hablen de felicidad, de emociones. La educación emocional puede ser tanto preventiva como un instrumento para ayudar en un problema de acoso escolar o ciberbullying. Sobre las tecnologías y las redes sociales, hay que prevenir y buscar ‘instrucciones’ para los padres.

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