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Tras el acoso aprendí…

Algunas veces, y no digo siempre, posiblemente después de haber vivido todo esto, puede que tengas la sensación que en tu vida llueva sobre mojado. Después del acoso puede que te sucedan cosas que te hagan pensar que tienes muy mala suerte. Pero, y si te digo que no es así, ¿qué pensarías?

Algunas veces, y no digo siempre, posiblemente después de haber vivido todo esto, puede que tengas la sensación que en tu vida llueva sobre mojado. Después del acoso puede que te sucedan cosas que te hagan pensar que tienes muy mala suerte. Pero, y si te digo que no es así, ¿qué pensarías?

Está de más decir, porque seguro que lo estás viviendo, que el acoso deja mella. Estar continuamente sujeto a situaciones de este tipo, con una sensación de zozobra constante frente a acontecimientos a los que muchas veces no sabes cómo responder, y sin saber con quien contar, claro que desgasta. Es absolutamente normal que como resultado de todo esto, aún pasado un largo tiempo, se haya apoderado de ti una visión oscura de las cosas.

Después del acoso puede que te sucedan cosas que te hagan pensar que tienes muy mala suerte. Pero, y si te digo que no es así, ¿qué pensarías?

A algunas personas quizá les cueste tomar cierta distancia de lo sucedido, no es algo fácil. Sin embargo, ese pensar continuamente en estos acontecimientos lejos de acercarnos a una solución, muchas veces sin querer nos complican la existencia.

Al estar continuamente pensando en aquello que nos pasa, evocaremos emociones y sentimientos, que finalmente conseguirán que nos termine inundando la rabia, la impotencia e injusticia, a pesar de que los hechos queden ya muy alejados en el tiempo.

Muchas veces, no se trata de que llueva sobre mojado, ni de la ley de la atracción, sino de esas emociones que nos inundan y que sin querer, después de tanto pensar, cierran nuestra mente y con ello nuestra capacidad de hacer frente a nuevas situaciones que se nos presenten. Si lo piensas bien, las cosas en ocasiones son como preguntas con distintas soluciones, que solo son visibles en determinadas situaciones. ¿Te has parado a pensar cuando sucede así?

Posiblemente, si alguien te dice que pienses en positivo, pensarás que no se entera, que no entiende la magnitud de lo que te ha pasado, o no quiere ver algo que para ti es totalmente evidente.

Lo cierto es que más allá de la mayor o menor empatía de quien te escuche, el pensar continuamente en aquello que te pasa lo que hace es eliminar el número de soluciones posibles a las distintas situaciones que te ponga la vida por delante después del acoso. A parte claro está de afectar al resto de tu cuerpo.

Espacios de descanso para tu mente

¿Te has dado cuenta que cuando piensas continuamente en ello duermes peor? ¿sabes que como producto de todo ello tu cuerpo también reacciona a nivel interno? Indudablemente, es algo desagradable lo que pasó; sin embargo, el pensar continuamente en ello es exactamente igual que tocar constantemente una herida, lo único que consigue es que no termine de curar. A parte claro está de acortar tu campo de visión de las distintas opciones a situaciones que tengas que afrontar.

Nadie dice que lo olvides, ni que a partir de ahora de forma automática lo dejes de hacer. Sino que explores la posibilidad de encontrar espacios de descanso para tu mente, dejando por momentos todo lo vivido almacenado en un cajón, orientar tus miras hacia otras cosas, y luego en calma volver al cajón y revisar lo vivido.

Nadie dice que lo olvides, sino que explores la posibilidad de encontrar espacios de descanso para tu mente

Pensar en cómo te sientes es importante, tanto como ver la forma como puede haber cambiado tu visión del mundo después de todo esto. Posiblemente antes atribuías bondad a todo el mundo, quizá pensabas que todos compartían tus mismos principios, que cuando alguien actuaba mal lo normal es que todo el mundo viniera ayudarte.

Sin embargo, debido a todo esto, habrás podido ver que no toda las personas actúan del mismo modo, habrá algunas que actúen con buena fe, habrá otras que no y otras tantas que más allá de sus imperativos morales terceros las muevan a actuar así. También que, posiblemente, todas las personas tengan principios pero estos no se asientan en los mismos valores para todos.

Así, como que no toda la gente tiene la misma fuerza para plantar cara y ayudar ante una injusticia de este tipo. Esto último, muchas veces no por maldad, sino por una mera cuestión de supervivencia. El no ir a buenas con el grupo a pesar de ver las injusticias, puede significar para quienes no son capaces de ver en la vida más vida allá de aquello que tienen, la imposibilidad de encontrar algo mejor.

Sin contar claro está las responsabilidades que tengan que hacer frente, y por el número que sean, ver otras opciones sea algo inexistente en su mente. No trato con todo esto justificar, sino de poner sobre la mesa los distintos escenarios posibles que pueden llevar a alguien a no prestar su apoyo cuando alguien lo necesita.

Laura Quiun

Una lección amarga

También habrás aprendido que, lamentablemente, hay personas que en ocasiones no sólo son injustas sino que carecen de juicio, y que a pesar de todo son capaces de montar y dirigir proyectos, consiguiendo debido a esta carencia hacer daño a quien les rodea.

Derivado de esto tomaran decisiones apresuradas basadas en sus propios intereses y emociones sin tomar en cuenta al resto. Serán incapaces en ver más allá del mañana, y desarrollar acciones lógicas y coherentes para poder acometer aquello que quieren desarrollar y por esa ansia incesante de querer llegar, en el camino dejaran muertos y heridos, sin que sea algo que contemplen o en algunos casos pueda importarles.

Una lección amarga, ciertamente, pero posiblemente después todo esto estarás más que convencido de la importancia de planificar y que las decisiones pueden afectar a muchas personas. Tu visión del mundo será más amplia porque integrarás en ella el blanco, el negro y el gris.  Con todo lo que te digo no quiero minimizar el daño ni mucho menos, sino descubrir el panorama inclusivo que todo esto te deja tras de sí.

Tu visión del mundo será más amplia porque integrarás en ella el blanco, el negro y el gris

Día a día tenemos contacto con distinto tipo de situaciones, depende muchas veces de la forma como nos sentimos por dentro para poder salir mejor parado de ellas. El acoso pasó, sí, hay personas que no actúan con buena fe, pero en ocasiones el poner las cosas en perspectiva, identificar cómo nos sentimos, aquello en que no queda del todo atendido, y manifestarlo, puede resultar de gran ayuda.

Muchas veces no son los hechos, sino la forma cómo los afrontamos aquello que marca la diferencia. Identificar hacia dónde queremos llegar, (sí, hay lugares distintos al que dejaste atrás), para qué es importante para ti, explorar las distintas opciones que te permitan llevarlo a cabo, y comprometerte a ejecutarlas sea un nuevo campo de aprendizaje.

Quizá el recordar que fuiste capaz de salir de todo esto, te dará la fuerza para saber que serás capaz de llevar a cabo muchas cosas más. Posiblemente aprendiste a vivir el mundo de una manera, y cuando todo acabe descubras que no todo termina porque hay otras maneras posibles y satisfactorias de poder hacerlo.

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