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«Los periodistas tienen la culpa de la muerte de Manolete»

«La culpa la tienen los periodistas” o en el mejor de los casos, “perdona eh… pero la culpa la tienen los periodistas”. No podría decir la cantidad de veces y la cantidad de personas que me han dicho esto a lo largo de mi trayectoria profesional. Y diré más, me lo ha dicho gente que sé que me quiere de verdad, pero es una frase tan manida que nadie se para a pensar si puede ser ofensiva para el que la escucha

«La culpa la tienen los periodistas” o en el mejor de los casos, “perdona eh… pero la culpa la tienen los periodistas”. No podría decir la cantidad de veces y la cantidad de personas que me han dicho esto a lo largo de mi trayectoria profesional.

Y diré más, me lo ha dicho gente que sé que me quiere de verdad, pero es una frase tan manida que nadie se para a pensar si puede ser ofensiva para el que la escucha.

La culpa siempre la tienen los periodistas hasta como se suele decir, de la muerte de Manolete

Temas sociales, económicos, políticos… da igual la naturaleza del problema que se esté hablando, la culpa siempre la tienen los periodistas hasta como se suele decir, de la muerte de Manolete.

A veces los periodistas somos culpables por dar cobertura a una información, otras veces por no darlo con suficiente insistencia, otras por aportar datos sesgados…

El caso es que habría que hacer un referéndum, legal por supuesto, para saber qué información dar, a quién se puede considerar una fuente fiable y en qué medio se puede publicar.

Las opiniones son libres pero deben ser identificadas

Dentro del periodismo hay diferentes géneros: la noticia, el reportaje, la crónica…

Pero hay una distinción que es importante hacer, una cosa es la información y otra muy distinta la opinión, que puede reflejarse en una columna en un periódico, pero también en los cientos de programas de televisión que hay con un número indeterminado de tertulianos, que, dicho sea de paso, la mayor parte de ellos no son periodistas.

Las opiniones son libres pero deben ser identificadas, la opinión no es información.

Una de las cosas que me empujaron a estudiar periodismo era la convicción de que realizaba una función social importante.

Quería dar a conocer lo que estaba pasando en el mundo porque pensaba que es la manera de tener una sociedad formada y con una actitud crítica capaz de legitimar o no lo que sucede en su entorno.

El cuarto poder

A los medios de comunicación se les llama el cuarto poder y como tal, me encantaría decir que existe separación con el resto de poderes.

Pero también es verdad que he ido a muchas ruedas de prensa en las que el colegueo entre el político convocante y los periodistas era más que evidente. Los pelos de punta se me ponen ante frases como: “¿qué tal sigue tu hijo en el cole?” o “¿se recuperó ya tu mujer de esa gripe?”

Los pelos de punta se me ponen ante frases como: “¿qué tal sigue tu hijo en el cole?” o “¿se recuperó ya tu mujer de esa gripe?”

No estamos ante una profesión perfecta, de eso no hay duda, pero si sopeso los pros y los contras desde luego creo que aporta mucho más de lo que quita.

Siempre pienso qué pasaría si los poderes públicos, económicos y sociales actuarán sin el riesgo de que lo que hagan puede ser conocido por toda la sociedad e implique responsabilidades.

Si con la cantidad de medios de comunicación existentes estamos ante un panorama plagado de corrupción política, fraudes fiscales, maltrato de todo tipo, desigualdad… ¿qué pasaría si no hubiera ningún riesgo a ser descubierto?

Carmen G. Campos es periodista y experta en comunicación y escribe para jupsin.com la serie ‘La ventaja del caracol’

La imagen no es dura, duro es el suceso

Uno de los temas que más polémica genera entorno a los medios de comunicación es la publicación de imágenes de informaciones referentes a atentados, accidentes, catástrofes naturales… es decir, aquellas en las que hay víctimas.

Como persona he de decir que me hiere la sensibilidad verlas, pero sé que es necesario que sean públicas para que la sociedad sea consciente del alcance de lo sucedido.

La distancia física y la identificación con las víctimas son dos herramientas sociológicas que ayudan a que podamos soportar todo lo que sucede en el mundo. Por eso no nos afecta de igual manera una matanza en nuestro país que cuando sucede en otro continente.

Es cierto que los periodistas tienen la culpa de todo, pero qué me dicen de los curas, de los empleados de banca, de los psicólogos, de los comerciales….

No por ello somos peores personas, son mecanismos que nos ayudan psicológicamente.

La  publicación de las imágenes nos ayudan a romper esa distancia y poder actuar. De esta forma, se consiguen grandes acciones sociales y no lucrativas en apoyo a determinados problemas sociales.

Lo duro no son las imágenes, lo duro es que sucedan las cosas.

Pero bueno, tampoco hay que ponerse tremendo que todas las profesiones tienen lo suyo. Es cierto que los periodistas tienen la culpa de todo pero qué me dicen de los curas, de los empleados de banca, de los psicólogos, de los comerciales….

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