Acoso escolar: cuando el agresor es mi hijo

Acoso escolar: cuando el agresor es mi hijo – ‘¿Qué fue lo qué hice mal?’ – Por la criminóloga Claudia Flores desde México – Especial para jupsin.com



El acoso escolar es una problemática a la que vale la pena mirar y darle mayor atención. Anteriormente, las agresiones físicas y las burlas en los centros educativos eran vistas con normalidad por los docentes y por los padres y madres, que incluso fomentaban con expresiones como: “si te pega, defiéndete y pégale también”, “los niños se defienden a golpes”.

El acoso escolar es una conducta antisocial en la que el agresor presenta  indiferencia y falta de remordimiento al causar daño… no hay empatía

Hoy, sabemos que todas esas conductas han traído consecuencias graves para las víctimas y los agresores, incluso para padres y madres.

Para la criminología, fue indispensable echar una mirada a la conducta de la víctima y del agresor y explicar por qué estas conductas violentas dentro de la escuela, cuando lo ideal sería encontrar en ese sitio un lugar en el que se fomente el respeto entre iguales y superiores.

El acoso escolar o bullying es considerado como una conducta antisocial en la que el agresor presenta una personalidad antisocial, caracterizada por indiferencia y falta de remordimiento al causar daño… no hay sentimientos de empatía.  Sus relaciones interpersonales suelen ser agresivas y autodestructivas y suele moverse en un ‘mundo’ inmaduro e infantil. Sobre todo, es consciente que lo que hace esta mal, sin embargo le importa poco.

¿Cómo influye la familia en el acoso escolar?

Conforme crecemos, aprendemos hábitos, habilidades, actitudes, prejuicios y complejos, y también conductas violentas

La familia es la institución más importante a nivel social. Proporciona valores, costumbres, tradiciones, normas de convivencia e inculca amor.

La mayor parte de lo que somos es producto del aprendizaje. Conforme crecemos, aprendemos hábitos, habilidades, actitudes, prejuicios y complejos, y en muchas ocasiones también conductas violentas.

Cada etapa de la vida esta marcada por cambios, muchos de ellos tienen que ver con el entorno en el que nos desenvolvemos y lo que transmiten los padres a los niños. Si los conflictos empiezan en la niñez, podrán mostrar una conducta rebelde, incontrolable y desafiante. En este sentido, es frecuente encontrar problemas de disciplina en casa y en la escuela.

Estos niños, cuando intentan relacionarse con otros niños, suelen ejercer dominio sobre los demás. Por ello, buscan y saben identificar a su víctima más vulnerable. La conducta rebelde en casa se suele intentar corregir por medio de castigos, que incluso suelen ser castigos físicos, sin embargo, lo que hace es empeorar el problema y generar resentimiento hacia la figura de ‘autoridad’.



La conducta rebelde en casa se suele intentar corregir por medio de castigos, incluso físicos, y lo que hace es empeorar el problema y generar resentimiento hacia la ‘autoridad’

‘¿Qué estoy haciendo mal?’

Algunos de los niños agresores suelen buscar la atención de sus padres, debido a que estos están demasiado ocupados en sus actividades diarias, que descuidan a sus hijos, y recurren a la violencia.

Otros tantos son víctimas de la violencia que viven en su casa. Con padres golpeadores, por lo tanto, su desarrollo se encuentra inmiscuido en un ambiente de violencia física, humillaciones, lo que provoca que estas conductas sean repetidas con una persona más vulnerable o quienes consideran así, minimizan a su víctima y la ven como un ser débil.

“Mi hijo tiene 14 años, y yo desconocía por completo lo que hacia en la escuela, porque en casa era un adolescente tranquilo, metido en su música y en la computadora. Pero tampoco sabía lo que estaba haciendo, hasta que la mamá de uno de sus compañeros me reclamo, porque mi hijo estaba maltratando a su hijo, incluso me mostró un video de cómo le golpeaba y humillaba. Fue entonces que me pregunté ‘¿qué estoy haciendo mal?’

La mayor parte de lo que somos es producto del aprendizaje. Conforme crecemos, aprendemos hábitos, habilidades, actitudes, prejuicios y complejos, y en muchas ocasiones también conductas violentas.

Familia y prevención del acoso escolar

La familia juega un papel importante en la prevención del acoso escolar. Hay que concienciarse de que la educación recae en los padres de familia y no en la escuela. Los valores deben ser inculcados en casa.

Las pocas oportunidades económicas generan frustración y estrés en los padres, que trasladan los problemas hacia los hijos

Sin embargo, es indispensable que la escuela también ponga atención a estos focos rojos y proporcione orientación a los padres para identificar las causas y factores de la agresión.

En ocasiones, no es porque vivan en un hogar violento, sino que carecen de medios para solventar y tener una vida digna. Las pocas oportunidades económicas generan frustración y estrés en los padres, que trasladan los problemas hacia los hijos.

Los padres deberán estar en mayor contacto con docentes y directivos de la escuela que informen sobre conductas fuera de lo normal, ya sea para víctimas o agresores, tomando en cuenta que si se trata de adolescentes también estamos ante cambios físicos y emocionales que pueden generar conductas violentas.

Es importante que padres e hijos aprendan a manejar sus emociones y a controlar la ira, principalmente los adolescentes que suelen ser impulsivos y no pensar en las consecuencias de sus actos, simplemente tratan de demostrar su ‘fuerza’.



Culpabilidad y empatía

Los padres tienen la tarea de supervisar sus actividades en casa, cuáles son sus entretenimientos en teléfono móvil, televisión y computadora, porque los medios de comunicación y las redes sociales influyen en el aprendizaje y la conducta de los menores.

Los padres de familia tienen el papel principal en la prevención del acoso escolar

Es muy probable que el agresor, cuando recibe la atención que necesita, se sienta culpable y señalado por lo ocurrido, por eso se debe trabajar y fomentar la empatía para lograr relacionarse con sus compañeros de forma respetuosa.

Hay que evitar que el agresor sea excluido, porque de lo contrario su conducta aumentará y posiblemente en el futuro, en su edad adulta, su conducta violenta se exteriorice en otras circunstancias y hechos delictivos.

Sin duda, la familia es el pilar del aprendizaje y de la conducta, es aquí donde se debe hacer énfasis. Es aquí la génesis de la conducta del agresor. Los padres de familia tienen el papel principal en la prevención del acoso escolar.


PERFIL DEL AUTOR

Claudia Flores

Licenciada en Criminología y Criminalística, máster en Investigación Criminal en Ciencias forenses. Colaboré como perito en el área de identificación humana (dactiloscopia) y criminalística de campo en la PGJ (México), organización de cursos y talleres relacionados con las áreas de la criminología y criminalística para alumnos de licenciatura. Actualmente, estudio la licenciatura en Seguridad Pública y me encargo de la asesoría y capacitación en Ciencias Forenses, así como impartiendo talleres y conferencias para la prevención de conductas antisociales en escuelas.


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