El ‘acoso tácito’ no se oye o se dice, pero se supone

El 72 por ciento de las mujeres en la ciudad de México ha sido víctima de algún tipo de violencia sexual, según datos de 2016 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)

1’4 millones de mexicanas padecen acoso sexual en el trabajo, que representa el 10 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA); sin embargo, el 99.7 por ciento de los casos no son denunciados, según reveló la secretaria de la Comisión de Seguridad Social, Eloisa Talavera (PAN 2017).

Talavera resaltó que en el ámbito mundial,12 millones de mujeres sufren acoso sexual, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Suena aterrador saber que casi toda la población de mujeres mexicanas ha experimentado acoso

Suena aterrador saber que casi toda la población de mujeres mexicanas ha experimentado acoso. El acoso, en México, es una lacra que vive entre nosotros y pasa desapercibida.

Todos los días y a todas horas, siempre, hay una persona que sufre acoso y ¡no lo nota!, seguramente porque se espera la violencia directa del otro hacia si mismo.

Aunque no lo creas, ésta lacra no duerme y siempre se las ingenia para camuflarse. El acoso puede definirse como la constante persecución y el hostigamiento que se ejerce sobre un individuo, por lo general, con el fin de obtener determinados resultados.

El tema de este artículo se inclina a un tipo de acoso que vivimos de forma ‘natural’ y no tiene nombre, por tanto me atrevo a denominarlo «acoso tácito», que no se oye o se dice pero se supone.

Las redes sociales no descifran los sentimientos  y, aunque existen iconos para comunicar las emociones, no se interpretan igual, se distorsionan

Acoso en las redes sociales

“En la red social Facebook he notado que ciertos contactos se tornan insistentes aún cuando he puesto el límite para no conversar con ellos, de pronto se abre nuevamente la ventana de conversación a pesar de que en ocasiones anteriores no he respondido nada y todo esto en fechas distintas” , cuenta Carmen.

Las redes sociales no tienen la opción para descifrar los sentimientos con que se dicen las cosas y aunque existen iconos para poder comunicar de cierta forma las emociones. no se interpretan igual.

Al contrario, se distorsionan. Aún así, también se puede percibir cuando alguien insiste de más a pesar de interponer límites. Lo tremendo es que el acosador no logra captarlo, o bien, desafía a su ‘candidato/a’.

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Acoso cercano y desapercibido

“Cuando voy de camino a la universidad, en el metro, he notado como otros hombres se comen a las mujeres con solo mirarlas y ellas no se dan cuenta” , dice Diana.

Sabemos que las miradas lascivas son un tipo de acoso silencioso pero directo y aunque la persona no lo note, no debemos ser objeto ni objetivo de nadie.

“Cuando saludo de beso en la mejilla al papá de mi mejor amiga me he sentido incómoda porque sus labios se pegan mucho contra  mi cara y puedo llegar a sentir la saliva que queda después de ese encuentro” , confiesa Leticia.

Saludar a las personas nunca fue problema para nadie ya que «saludar» supone un acto voluntario. Por tanto, quien saluda tiene la opción de hacerlo naturalmente. Pero en ocasiones, suele ser el modelo perfecto para los acosadores y así pasar desapercibidos.

“Cuando saludo de beso en la mejilla al papá de mi mejor amiga me he sentido incómoda porque sus labios se pegan mucho contra mi cara y puedo llegar a sentir la saliva , confiesa Leticia.

“Siempre que salgo de casa mi vecino me da los «buenos días» «buenas tardes» «buenas noches» cada que coincidimos.  Pero si lo veo cinco veces al día, las cinco veces me saluda igual. Hasta cierto punto se agradece por educación, solo que cada vez siento que es innecesario tanto saludo, empieza a desesperarme”, añade Belén.

Como Belén, muchas personas podrían recibir los «buenos días», inclusive viniendo de cualquier desconocido. La calle brinda la posibilidad de interactuar con más personas al azar, y por tanto, algunos de sus personajes podrían dirigirse con saludos acompañados de miradas que se perciben con intensiones desviadas o vulgarmente de cacería.

Es decir, uno siente cuando esos «buenos días» vienen de personas que acostumbran naturalmente a saludar a otras, pero uno también intuye cuando lo hacen por depositar una intención más allá del saludo por educación.

“Hace un par de semanas estuve en una fiesta y como hacía calor, decidí vestirme con un top y una falda hasta los tobillos, donde dejaba entrever el vientre ,aproximadamente 3 centímetros entre una prenda y la otra. El caso es que una persona conocida se tomó el permiso de acariciar mi cintura a un grado de confianza que yo no toleré y se lo hice saber. Una cosa es usar una ropa que es cómoda para uno mismo y otra que los demás se atrevan a traspasar los límites como si usar ropa corta fuera motivo para tocarle el abdomen a alguien independientemente si éste es un conocido”, cuenta Helena.

Helena no es un caso exclusivo. Quizá, ahora que lees su testimonio, podrás descubrir cuántas ocasiones has sido tocada de una forma inusual por personas próximas a tu círculo de amigos. Puede que te estén indicando algo más que una amistad y que tu indiferencia sea motivo para reforzarles el sentido de transgresión, pero como a veces las cosas quedan entre amigos, conocidos… suelen pasar desapercibidas.

Os aseguro que estos ejemplo no son nada exagerados, son reales, y constantemente hay gente que vive acoso, muchas veces se dan cuenta, pero muchas otras no.

Linnette Avendaño
La psicóloga Mexicana Linnette Avendaño junto a un cuadro de Diego Rosales, alumno predilecto de Diego Rivera (Mexicali, Baja California)

México, el país donde no pasa nada

México es un país que se puede definir por medio de una frase “el país donde no pasa nada”. Y tan no pasa nada, que cuando pasan las cosas algunos se las ingenian para depurar evidencias y continuar con normalidad las actividades de la vida diaria.

Pero en el día a día ocurren situaciones que producen incomodidad a gran parte de los ciudadanos y, entre ellos, particularmente a las mujeres. Las mujeres somos el blanco perfecto para los acosadores y, me centro en el género femenino ya que si lo vemos desde el otro lado, sería ‘gracioso’ que un hombre se quejase de ser acosado en la calle o simplemente acosado.

“Si bien los hombres también sufren casos de hostigamiento y acoso sexual, la realidad es que son las mujeres quienes de forma mayoritaria son víctimas de este tipo de agresiones” – Talavera, 2017.

Los hombres también sufren casos de hostigamiento y acoso sexual, pero las mujeres son, de forma mayoritaria, víctimas de este tipo de agresiones 

La realidad es que siempre son más las mujeres que sufren acoso y que no pueden defenderse porque no cuentan con los elementos suficientes para interponer una denuncia.

¿Cómo le explicas al ministerio público que un hombre se te quedó viendo varios minutos en dirección a los pechos? ¿Qué haces para evadir tantas veces al padre de tu mejor amiga?

Puede que pongas el límite a tu conocido en relación a tocamientos desagradables pero, ¿cuántas veces vas a pasar por la misma situación, hasta dejar de salir de casa? Por tal razón, terminan desistiendo contra su agresor.

El tema del acoso es delicado, y creo que se necesita trabajar mucho en poner límites para no sentirnos nuevamente parte de toda esta dinámica.

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Acción respeto, por una calle libre de acoso

Se requiere de educación en inteligencia emocional porque es la clave para interactuar de forma asertiva con nosotros mismos y con el mundo. La inteligencia emocional consiste en el manejo de nuestras emociones para tomar decisiones; nos garantiza desarrollar las capacidades y habilidades para tener éxito en la vida y, sobre todo, nos facilita el reconocimiento de las emociones de los demás (empatía).

Todo esto nos proporciona las señales que los demás expresan de forma inconsciente y a menudo emiten de forma no verbal, favoreciendo el hecho de comunicar ‘sin ser groseros’ algo que nos incomoda, invitando al otro a que no cruce la línea del respeto.

En sí, la inteligencia emocional abarca muchos aspectos cotidianos y, aunque solo me he centrado en la lacra del acoso, es un aspecto a conocer y que nos puede salvar a todos de muchas situaciones incómodas y peligrosas.

“Te acompaño o te persigo”. Si te incomoda leerlo, imagínate escucharlo. ¡Acción respeto, por una calle libre de acoso!


PERFIL DEL AUTOR

Linnette Avendaño

Mexicana. Licenciada en Psicología con Máster en Ciencias de la Educación y 9 años de experiencia profesional. Desarrolla con intensidad una importante labor docente, imparte conferencias y escribe columnas de opinión sobre su especialidad. Lo suyo es también la terapia racional emotiva-conductual, la psicopedagogía y la orientación vocacional. “La psicología es parte de todos y necesita compartirse, porque ofrece oportunidad de crecer psicológica, emocional, sociológica y espiritualmente. La seguridad, el optimismo y la confianza son mi guía. Me gusta caminar entre la gente, acercarme, que se sienta conmigo y yo con ella, bajar del escenario”. Vivió en Málaga y formó parte de la AECC y Los Ángeles Malagueños de la Noche.


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