Por fin solos, tú y yo

Por fin solos, tú y yo

Ya no más separaciones extrañas ni malas caras… Reconozco que he sido muy poco considerado contigo y no he tenido en cuenta todas tus virtudes. Me he obsesionado con tus pequeños errores hasta convertirlos en grandes fracasos y te he hecho sentir muy incómodo e insignificante, lo sé…

Cuando empiezo a dar vueltas a las cosas, pierdo el sentido y me vuelvo loco… Ya sabes que siempre he pensado demasiado.

Tu sonrisa de niño que sabe que molesta lo inundaba todo, tus ojos suplicando compasión se dibujaban en mi conciencia cuando cerraba los míos

Ya sé que hubo años en los que ni siquiera quería mirarte a la cara, huía de ti y no soportaba tus facciones, tu mirada cansada, tus gestos lentos y tu caminar tímido.

Y ¿sabes qué me pasó? Que todas las personas con las que me cruzaba, me recordaban a ti…

Tu rostro desesperado se dibujaba en todos los rostros que pasaban por mi vida. Eras como ese amor que te espera en casa mientras tonteas con mil pequeños amores en cada puerto…

Me quemaba tu recuerdo. Cuánto más intentaba olvidar que existías y que cómo eras, más presente estabas en mí. Tu sonrisa de niño que sabe que molesta lo inundaba todo, tus ojos suplicando compasión se dibujaban en mi conciencia cuando cerraba los míos…

Te tenía y no supe verte con todo tu valor

No soportaba nada en ti, pero no eras tú, era que yo… Bueno, es difícil de explicar pero no me gustaba como era, me sentía pequeño, incapaz de todo, absurdo, inmóvil. Todo en mi era defectuoso y me avergonzaba mirarte y admitirte.

Una mañana desperté y mi cuerpo estaba paralizado, dolía a rabiar y cuánto más dolía más rabia sentía yo por aquella sensación de pesadez y angustia, por la punzada que notaba en la espalda y que me atravesaba todo el cuerpo… El dolor era como un castigo por no aceptarte.

Te odié tanto que quise vomitar toda mi vida, de un golpe, para poder sacar todo ese asco acumulado y volver a empezar

Te odié tanto que quise vomitar toda mi vida, de un golpe, para poder sacar todo ese asco acumulado y volver a empezar.

Lloraba cada noche, sin control ni consuelo, suplicando acabar este juego terrible y volver empezar con otras reglas, para que a mí no me tocara perder siempre, para no tener que estar contigo.

Andaba por la vida buscando pelea, envuelto en una maraña de miedos y de ira, atrayendo caras agrias y suplicando que topar con agujero negro que me cambiara de dimensión…

Creía estar enfadado con la vida, pero lo estaba contigo porque no eras perfecto, lo estaba conmigo porque no sabía ver tu valor… Pensaba que si golpeaba todo lo que encontrara a mi paso, eso calmaría mi sed de justicia y apaciguaría mi dolor pero era justo al revés.

La rabia llama a la rabia, se muerde la cola, se golpea en la cara…

Mercè Roura en jupsin.com

Siempre estabas ahí, siempre

Quería arrancarte de mí. Desfigurarte la cara para no tener que verla, perder el olfato para no tener que olerte… Dormir un siglo para despertar y descubrir que te habías ido o habías muerto de hambre, de pena, de algo…

Sé que me has perdonado y ahora cuando nos miramos, nos sentimos cerca, nos respetamos, nos amamos sin tregua…

He sido tan cruel contigo… Lo siento, con toda el alma, lo siento. No se me ocurren palabras que expresen lo mucho que me arrepiento de haberte hecho tanto daño. Quiero que comprendas por qué… Ya lo sabes, lo noto.

Sé que me has perdonado y ahora cuando nos miramos, nos sentimos cerca, nos respetamos, nos amamos sin tregua… No lo comprendía, pero mientras yo quería echarte de mi vida, mientras más te detestaba, más necesitaba tu abrazo, más soñaba con tu cobijo…

Estuve años buscando un consuelo que sólo tú podías darme… Buscando en el mundo, lo que sólo tú podías dibujar.

Me escondía de tu mirada sin saber que era tu mirada amable la que iba a salvarme.

Quería negarte cuando en realidad tú me dabas la vida

No supe valorar tu belleza inmensa ni todas tus fortalezas. Tenía tanto miedo a admitir que formabas parte de mí por si el mundo me apuntaba con el dedo que me negué a quererte…

Y sin embargo, desde que te llevo conmigo contento y feliz nadie en el mundo ha vuelto a insinuar nada… Nadie me dice nada… Al contrario, me miran y me admiran, me dicen que brillo, que valgo, que hago vibrar…

Tantos años pensando que debía esconderte y la solución a mi dolor era mostrarte, abrazarte, amarte

Aunque ¿sabes? Me da igual, porque lo que quiero es estar en paz, contigo, sin pensar qué dirán, sin prevenir nada ni planificar… Quiero sentir que estoy y que todo sigue su camino, sea cuál sea.

Tantos años pensando que debía esconderte y la solución a mi dolor era mostrarte, abrazarte, amarte.

Tantos años creyendo que eras mi sombra, cuando en realidad eras mi luz y la sombra era yo…

Es verdad, el amor lo cura todo… El amor sincero, profundo, incondicional…

Mercè Roura en jupsin.com

Conocerte, asumirte, aceptarte…

Besar tus grietas y sondear tus ranuras. Coserte y remendarte las cicatrices más profundas… Darte ese abrazo que esperas encontrar en el mundo y que sólo puedes ofrecerte tú. Caminar por tus recuerdos y decidir que son hermosos aunque sean duros…

Decirte que ya basta, que no pasa nada, que no importa cada error ni cada golpe. Bajar la escalera que lleva a esa persona que hay en el espejo y encontrar al niño perdido en tu conciencia y decirle que ya no está solo, que vais a jugar a vivir para siempre juntos y que le amas con locura…

Tantos años negándote para ser mejor y era mejor reconociéndote, contigo a mi lado, mostrándote al mundo y diciéndole que soy como soy y que me encanta…

Tantos años huyendo de ti sin saber que te necesitaba para brillar y sentir…

Cuando no sientes este amor por ti mismo no eres capaz de sentir ningún amor por nada ni nadie, no de verdad, no sin ataduras ni dependencias

Por fin solos, amigo, maravillosa sombra, niño perdido de mis años más duros y tristes…

Estoy orgulloso de que todavía estés ahí, entero y firme, esperándome para seguir el camino, a pesar de mis desaires y mis miedos gigantes a mirarte a los ojos…

Por fin estamos juntos y vamos a por todas. Por fin nos damos la mano y nos sentimos en paz.

Tanto tiempo esperando que desaparecieras y ahora yo vengo a ti… Por fin solos…

Cuando no sientes este amor por ti mismo no eres capaz de sentir ningún amor por nada ni nadie, no de verdad, no sin ataduras ni dependencias. Todos los amores que no nacen de este se quedan cortos o se vuelven esclavos…

Cuando no te amas a ti mismo, no hay nada en el mundo que pueda mitigar ese dolor ni tapar ese vacío.


PERFIL DEL AUTOR

Mercè Roura

Periodista y formadora en comunicación, marca personal e inteligencia emocional. Más de 17 años de experiencia en radio y televisión. Ahora ayudo a las personas a conseguir que potencien su talento y lideren sus vidas. Me apasionan las palabras y su poder para cambiar nuestra forma de pensar y de vivir. Su primer libro ‘Amo la Imprudencia de mis Palabras'. El momento de cambiar y ser grandes es éste. Su último libro ya está disponible: 'Cosas que debí decirte hace cien años'


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