¿Coqueteo o acoso sexual?, la delgada línea roja

Elena Rubio, la psicóloga en tus zapatos

Como ya hemos explicado en un artículo anterior, el acoso sexual es cualquier comportamiento, verbal o físico, de naturaleza sexual que tenga el propósito o produzca el efecto de atentar contra la dignidad de una persona, en particular cuando se crea un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo.

Pero, ¿cómo podemos distinguirlo del coqueteo o flirteo?

No es fácil. Cuando la persona que recibe este tipo de comportamientos, frases, insinuaciones lo hace con agrado, son señales bien vistas se habla de coqueteo. Por el contrario, si la persona no percibe atracción ante esas conductas, parece que queda muy claro que estaríamos hablando de acoso sexual.

¿Coqueteo o acoso?

¿Se pone entonces el acento en si la persona desea o no desea esos acercamientos, contactos o piropos? Parece lógico pensar que si lo recibo de buen agrado, en ningún caso lo viviré como una situación de acoso. Pero, entonces, hay que esperar a saber cuál es mi reacción para etiquetarlo de acoso o no… algo falla aquí.

¿Se pone entonces el acento en si la persona desea o no desea esos acercamientos, contactos o piropos?

Veámoslo con un ejemplo: “Mi jefe o compañero de trabajo se aproxima un día a mí para hablar de un proyecto en el que estamos trabajando, y lo hace de forma muy cercana, poniéndome su mano sobre mi hombro y acercando su cara a la mía, expresando lo contento que está con mi trabajo o de lo bien que llevamos el proyecto como compañeros y sugiriendo que salgamos a celebrarlo fuera con una copa”.

Esto podría gustarme o no gustarme. Se queda en mi mano pues el tener que frenar a esta esta persona o confirmar que efectivamente estoy encantada con esa copa fuera. ¿Y si no me siento capaz de frenarle?

No quiero problemas con mi jefe o compañero, prefiero hacerlo de forma cordial, dando largas con una sonrisa, pero sin sentirme a gusto, o soy una persona tímida, o… infinitas situaciones que podrían llevar a alguien a no ser capaz de manejar esta situación. Pero el hecho ahí se ha quedado, y probablemente no sea algo puntual; es fácil que vuelva a repetirse.

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Una sola vez puede ser acoso sexual

Está estipulado que, con una sola vez que se den, determinados comportamientos pueden etiquetarse de ACOSO SEXUAL, con la repercusión que esto tendría.

Cuando imparto cursos sobre Acoso en el Trabajo en las empresas y trato de explicar a los participantes el Acoso Sexual, unos pocos refieren ‘a ver si ahora no se va a poder decir ningún piropo ni decir nada’

Por lo que la actitud de este jefe o compañero (que podría ser también jefa o compañera, no lo olvidemos, aunque las estadísticas nos suelen señalar que son las mujeres quienes más reciben este tipo de acoso por parte de los hombres), en el caso de querer tener una relación más allá de lo profesional, tal vez deba ser menos directa y sin utilizar esa posición a veces de poder para acercarse a la otra persona.

Cuando imparto cursos sobre Acoso en el Trabajo en las empresas y trato de explicar a los participantes el Acoso Sexual, unos pocos refieren que a ver si ahora no se va a poder decir ningún piropo ni decir nada.

Trato de explicar que hay una delgada línea a veces difícil que gestionar, pero en un entorno laboral, tal vez la manera de “ligar” deba ser muy cuidadosa.

Otras personas señalan que “estas cosas se notan” y que hay comportamientos desagradables que todo el mundo sabe que no son deseados por la persona que lo recibe. El que coquetea o acosa se da cuenta, pero no se frena.

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Coqueteo, respeto y libertad de decisión

Estés o no en un entorno de trabajo, la persona que siente atracción por otra y que le gustaría tener algún tipo de relación con ésta debe acercarse de manera respetuosa, sin invadir espacios y por supuesto no utilizar una posición de poder para asegurar el éxito de la propuesta. Ser claro y dejar clara  la libertad total de decidir lo que la otra persona desee en cada momento, sin hacer sentir que habrá represalias en caso de negativa.

No siempre es fácil determinar si lo que estamos haciendo se extralimita o no y si esta actuación puede hacer que alguien se sienta mal

En esta noticia podéis ver una manera respetuosa de dirigirse a otra persona, aunque aquí el problema fue que utilizó una vía inadecuada.

No siempre es fácil determinar si lo que estamos haciendo se extralimita o no y si esta actuación puede hacer que alguien se sienta mal.

Propongo que una buena manera de tenerlo claro es tratar de ponernos en el lugar del otro, ‘en sus zapatos’, y pensar si me gustaría que un compañero (por el que no siento ninguna atracción) se dirigiera a mi en esos términos. La EMPATÍA vuelve a salir a la palestra.


conRderuido, ruido, contaminación acústica
También puedes leer los artículos de la psicóloga Elena Rubio en conRderuido.com

PERFIL DEL AUTOR

Elena Rubio

Psicóloga Sanitaria y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales, especializada en factores psicosociales. Más de 15 años de experiencia en formación. Actualmente ayudo desde el ámbito clínico, en consulta, a las personas que desean mejorar su situación o aliviar su dolor. Especialista en talleres y cursos de formación en empresas e instituciones diversas. Mi vocación es la ayuda.


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